Transmite en “Un verano en la Provenza” sensaciones encontradas…
Mi intención no era enseñar una vida triste en el campo, hay mucha vida en el interior. Pero reconozco que quizá Francia sea un país triste. Hay mucha soledad en el campo, pero también en la ciudad, aunque esté ocultada por la agitación.
¿Cómo dio con el argumento?Vengo del campo y los vendedores ambulantes daban vida a los pueblos. Las tiendas eran el corazón de la ciudad. Muchas veces ir al camión era una oportunidad de encontrarse con el vecino, charlar un poco e incluso ejercitarse.
Luego sus experiencias han sido determinantes…
Quería hacer una película que reflejase nuestra época pero con otro punto de vista. Hablamos de la complejidad de la economía mundial, pero no nos fijamos en la vida cotidiana. Quería hablar de estas relaciones de una manera más cercana.
El campo siempre se asocia a la tranquilidad y a la huída del agobio urbano, ¿también es así en su caso?
Lo cierto es que deseaba dar una visión de tarjeta postal al campo. No me gusta la forma en que el cine muchas veces trata el campo, con una visión folclórica o humorística. Me quedo aterrado con la opinión que algunos parisinos tienen del interior.
Ha contado con habitantes de Rosans (pueblo donde fueron tomadas las escenas) para participar en la película…
Gracias a los documentales, conocí a esta gente, aprendí a hablar con ella. Fue muy divertido seleccionarlos y trabajar con ellos. Preferí eso a llamar a actores de París, que llegan, trabajan y se van con una visión de “conquistadores”.
Entre los temas que afloran en su película está la soledad en la vejez.Quería tocar a la gente en relación a este tema en Francia y en el exterior. La verdad es que en diversos lugares, como Estados Unidos y Japón, mucha gente decía: “¡Por fin una película que se interesa por las personas mayores!”. Este tipo de camión itinerante, por ejemplo, es la manera con que estas personas pueden mantener su independencia y su dignidad.
¿Le atrae el cine social y realista?Aunque sea un género frágil, hay espacio para todos y el cine francés y europeo tiene que prepararse para la batalla contra las películas chinas y estadounidenses. Me tranquiliza descubrir algunas sorpresas y confirmar que no siempre un gran presupuesto es garantía de un buen resultado cinematográfico.