César Antonio Molina es un poeta inspirado, reconocido en la República de las Letras. Fue también un excelente...
César Antonio Molina es un poeta inspirado, reconocido en la República de las Letras. Fue también un excelente ministro de Cultura que demostró independencia en la gestión política. Es hombre moderado y prudente que escribe tras un copioso equipaje cultural. Políticamente está cerca del socialdemócrata Kérenski y muy lejos de Lenin y Trotsky.
Le gustaría que se organizara la moderación en Madrid tras las elecciones del 4 de mayo y que se apartaran los extremismos de izquierda y de derecha. Ha publicado en El Mundo un artículo lleno de luz, Madrid somos todos, en el que, desde el equilibrio político, desnuda las influencias que zarandean a Pedro Sánchez: “Madrid -escribe- ha sufrido los embates de este presidente del Gobierno (por cierto natural de Madrid y principal lastre para su candidato, que no debe perder los nervios) para favorecer descaradamente a los nacionalismos periféricos, que son los que le sostienen a base de prebendas de las que él no es el propietario sino un simple administrador”.
Para disimular la catástrofe económica producida por el secesionismo rampante en Cataluña, Pedro Sánchez está dispuesto a imponer medidas gubernamentales que arruinen a Madrid. Las agrupaciones secesionistas catalanas y vascas son las que mantienen a Sánchez en el poder monclovita y, do ut des, el presidente juega con las turbias monedas que permitan emborronar a las agrupaciones independentistas y al desastre de su gestión.
César Antonio Molina termina citando a Tristan Tzara que elogia al Madrid de la libertad, “mi bello Madrid abierto a todos los vientos”. En los años 60 tuve ocasión de saludar a Tristan Tzara en París. Era el líder del dadaísmo, aunque seducido por el surrealismo de André Breton. Rumano de nacimiento se llamaba Samuel Rosenstock. Ha pasado a la historia de la literatura como uno de los poetas grandes del siglo XX.