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Y DIGO YO

La grata satisfacción espiritual y física de votar en Madrid

Javier Cámara
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javiercamaraelimparciales/12/12/24
martes 20 de abril de 2021, 20:09h
Actualizado el: 20 de abril de 2021, 20:41h

Ni un año sin sus elecciones. Parecemos condenados a tener que vivir (según lo vea cada uno, disfrutar o padecer) esta eterna fiesta de la democracia, que no dejaría de ser tal si no fuera porque la desavenencia política y la confrontación de proyectos se generaliza y obliga a ello, pero que en demasía, tanta consulta a las urnas puede cansar hasta al más pintado. En cualquier caso, mejor esto que la imposición. El problema es que resulta necesario preguntar al ciudadano para que dirima quién debe dirigir los designios de sus impuestos, que como hemos visto, pueden ser más o menos agobiantes.

Resignados y puestos a elegir, uno saca el criterio que tenga a bien guardar para escoger al candidato que le llevará a la mayor felicidad. O a la menor desgracia, porque cuando se habla en petit comité o en la barra de un bar (ahora en la terraza, con distancia, mascarilla y la recomendación de no fumar) nunca parece que a nadie le gusten los candidatos o el formato de los partidos y las elecciones o la situación en general. ¡Cuánto dado a eso de “a mi ninguno me representa”!

Pero no. Mentimos. Decimos que no nos gusta ningún candidato y puede ser, incluso, que hasta adoremos a alguno. Lo tenemos clarísimo, y por lo general sabemos que es él (o ella) antes de que se convoquen las elecciones. Casi siempre votamos, con el corazón o el estómago, al mismo partido político porque esto es como ser del Atlético de Madrid, que ya no te puedes cambiar, y al final, muy pocos meditamos el voto y hacemos un razonamiento crítico y sosegado de la elección realizada, es decir, casi nadie vota con la cabeza, pensando en el interés general y el bien común.

Pero, como se suele decir, siempre hay una primera vez y mi sensación en estos comicios en Madrid es que, esta vez sí, mucha gente votará pensando realmente en qué le interesa a la Comunidad, a la ciudadanía que vive en ella y a la economía que permite el desarrollo de esta sociedad. Las circunstancias especiales a las que nos ha llevado esta pandemia, la situación límite a la que nos ha empujado a miles de personas en ámbitos como el laboral, sanitario y personal nos lleva a pensar detenidamente en el paro, los fallecimientos y las restricciones a la libertad.

Ahora, las encuestas reflejan que se percibe un interés destacable por la candidata que está diciendo que gestionará igual y hará lo mismo que lleva haciendo desde que empezó esta pandemia y que si no ha podido hacerlo por completo es por causas de fuerza mayor, como un estado de alarma. En frente, los que prometen que sí van a hacer lo que hace dos meses juraban que no harían y los que proponen lo incumplible porque saben que no tendrán que dar cuenta de lo propuesto ya que no albergan esperanzas de Gobierno, es decir, están haciendo oposición ya en la campaña electoral.

No van a dar la vuelta a las encuestas con una contradicción detrás de otra los que ansían desbancar a la lideresa del PP. Parece lógico desear para Madrid lo mismo que para el resto de España y decepciona contemplar cómo el candidato del PSOE y el presidente del Gobierno dicen cosas diferentes, prácticamente opuestas. Sorprende en políticos preparados la pobreza en los argumentarios y los fingidos planteamientos económicos para el cambio de modelo en una región que es motor y vanguardia en nuestro país. Que la ministra de Industria y Turismo, Reyes Maroto, haga campaña con la intención de ser la vicepresidenta económica en un hipotético Gobierno dirigido por Ángel Gabilondo demuestra la importancia que otorga Pedro Sánchez a la contienda electoral y a la que él mismo se ha apuntado.

Se juega lo que le queda de prestigio, pero difícilmente conseguirá nada Sánchez en Madrid si se empeña en castigar sin vacunas al madrileño y diciéndole constantemente lo que tiene que hacer, cómo tiene que vivir y en qué se tiene que gastar su dinero. Mintiendo, además, sobre contagios y fallecidos para culparle también de ello.

Habrá que ver hasta dónde llega la mayoría de Isabel Díaz Ayuso, lo tocado que deja al presidente Sánchez una nueva derrota del PSOE en Madrid, el aporte de VOX a un Gobierno de centro-derecha, si se consolida Más Madrid, si el efecto Pablo Iglesias se disipa y anticipa la próxima desaparición de Podemos y si una victoria contundente de las formas del PP despejan el horizonte de Pablo Casado en las generales, que serán, si nada mejora, para otoño del año que viene o para cuando José Félix CIS Tezanos le diga a Sánchez que tiene que convocar.

Dice la RAE que 'felicidad' es ese “estado de grata satisfacción espiritual y física”. ¡Busquémosla! Pero recuerden también que felicidad es bienestar, prosperidad, trabajo, bonanza y libertad. Vote contra la adversidad y vote por esa satisfacción de colaborar en lo que será su comunidad.

Javier Cámara

Periodista

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