La hija de Rocío Jurado ha hablado de la agresión que le propinó Rocío Flores.
Rocío Carrasco ha comparecido este miércoles en la esperada entrevista que anunció que iba a desarrollar en el plató de Telecinco destinado a emitir su documental. La hija de Rocío Jurado ha querido explicar y aclarar las dudas que se han generado a medida que la filmación llamada 'Rocío, contar la verdad para seguir viva' ha avanzado hasta el ecuador de su duración.
Ha abordado temas tan espinosos como su negativa a responder a las llamadas telefónicas que le ha venido haciendo en estos años su hija, Rocío Flores. Y ha comenzado alegando que "yo nunca hice esto por otra finalidad que no fuese para que se me escuchara". "Para que la gente sepa lo que he vivido. Hay cosas que puedo demostrar y otras que no. Muestro los sentimientos ante las cosas que no se pueden demostrar de alguna forma", reivindicó.
Añadió que "este no es mi testimonio, es el testimonio de miles de mujeres" antes de recuperar uno de los episodios más duros de su vida. "Rocío (Flores) me agrede y yo acabo en el hospital. Es algo que se sabe. Y se sabe públicamente. Pero yo quiero decir una cosa: Rocío llega a ser verdugo porque antes ha sido víctima, e incluso una víctima más vulnerable que yo. Quiero pedir públicamente a las personas que la atacan por ello, que no lo hagan. Ella no tiene la culpa, la tiene otra persona. Su padre", argumentó.
"Después de pegarme, mi hija llamó a su padre y le dijo: 'Papá, ya está hecho'. Ni la denuncié ni nunca la denunciaría. Mi hija es lo más maravilloso que me ha pasado en la vida y eso no podría hacerlo nunca. Para mí la maternidad ha sido lo más maravilloso que me pueda pasar en la vida", recalcó. Y expuso que "a mí me estaba pegando una paliza su padre, otra persona que no fue ella. Yo sé que mi hija no es eso en lo que le han convertido". "Me da pánico que él (Antonio David Flores) la haya llevado hasta donde está", zanjó.
Preguntada por cómo pasó su estancia en el centro hospitalario tras el incidente, ha especificado que "fui al hospital y estuve no sé si fueron cinco o seis horas en observación porque tenía un traumatismo en la cabeza. Supongo que mi hija se enteró pero en ningún momento se interesó por mi estado". Mas, subrayó que "ese vínculo no se puede romper, por mucho que lo hayan intentado. Está invisible en este momento, pero sigue. No me lo va a quitar nadie. A esa la he parido yo".
Ya arribó a uno de los puntos clave. "No le he cogido el teléfono (a su hija) porque no me siento preparada. Me ha llamado antes de 'El programa de Ana Rosa' y después. Tres veces. Jamás le he dicho a mi hija que no vuelva a llamarme. Pero necesito tiempo. Que yo esté preparada y que ella esté preparada también. Yo sé lo que tengo que hacer y es prepararme. Con terapia y con fármacos. Creo que ahora no es el momento de hablar con mi hija", confesó.