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MMA

UFC. Diego Sánchez, tras revelar secretos de Dana White: "Temo por mi vida"

UFC. Diego Sánchez, tras revelar secretos de Dana White: 'Temo por mi vida'
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(Foto: Twitter: @DiegoSanchezUFC)
martes 11 de mayo de 2021, 21:45h
El peleador ha sido despedido de la compañía y les acusa de usar artimañas dudosas.

En el universo de las actuales y occidentales artes marciales mixtas (MMA, por sus siglas en inglés) convive un buen puñado de seres humanos de particular esencia. Uno de los más afamados es, sin duda, Diego Sánchez. Este peleador nacido en Nuevo México, de 39 años, se ha granjeado el favor y la simpatía del aficionado estadounidense en base a actuaciones emblemáticas por su anarquía, orgullo y entrega total y absoluta a la disciplina de la guerra de guerrillas.

Considerado como uno de los pioneros del crecimiento de UFC, el experto en el 'grappling' comenzó su andadura en la élite de los deportes de contacto ganando la primera edición del The Ultimate Fighter, desarrollado en 2005. Desde entonces ha construido una trayectoria irregular pero apasionante. Regada por hasta siete premios por protagonizar la Pelea de la Noche, tres galardones a la Pelea del Año y una firme candidatura a ser incluido en el Salón de la Fama de la empresa promotora norteamericana por excelencia.

En el octágono ha ofrecido instantes inolvidables para su legión de seguidores, pero su irregularidad no le permitió batallar por la gloria deportiva. Sólo dispuso de una oportunidad para optar al cinturón de campeón mundial. Fue en la división del peso ligero, en diciembre de 2009. Venía con un récord de 21 victorias y tres derrotas, convertido ya en un peleador icónico. Pero se le cruzó el legendario BJ Penn. Y le asestó una paliza brutal. Su garra le negó tirar la toalla y acabaría recibiendo casi 150 golpes y sólo atinó a encajar ocho.

Aquel constituyó el punto inflexión de su carrera. Hasta aquella fecha había navegado bajo el estatus de promesa, llegando a poseer una marca de 17-0. Y desde esa rotunda bajada de humos nunca volvería a optar a la cima. Alternaría triunfos y derrotas, siendo estas últimas las más presentes; cambiaría de peso en múltiples ocasiones, tratando de localizar la forma de renacer; mutaría su apodo otras tantas veces; y se pondría a las órdenes de diversos equipos de entrenadores, abortando cualquier rastro de estabilidad.

En cambio, una elección en concreto ha sido la que le ha deparado su tenebroso presente deportivo. En marzo de 2019 había conseguido sumar dos victorias seguidas -tesitura que no disfrutaba desde marzo de 2011-. Acababa de ganar Mickey Gall por un KO técnico, susurrando el anhelado repunte en su rendimiento. Y a tres semanas de la celebración de su siguiente pelea, ante Michael Chiesa -en julio de ese año-, expulsó a los preparadores que más le han ayudado -la Jackson Wink MMA Academy, por la que han pasado gigantes como el propio Penn, Rashad Evans, Frank Mir, Holly Holm, Georges St-Pierre o John Jones-. Para apostarlo todo a un hombre: Joshua Fabia.

Se trata de un guía espiritual, especializado, según él, en la autoconsciencia ('self-awareness'). Y sin ningún tipo de conocimiento relacionado con las artes marciales, la preparación deportiva, el diseño de planes de nutrición o la puesta en práctica de técnicas de fisioterapia. Fabia asumiría de inmediato todos estos cargos, destacándose como el único caso en la promotora en la que una sola persona asistiría a un peleador en la esquina del octágono. Levantando una sospecha generalizada en la comunidad desde las MMA que tanto ha admirado a Sánchez.

Esta incorporación cayó como un guante en el mundo de Diego. El peleador con ascendencia mexicana se ha caracterizado por vivir una existencia borrascosa, que siempre ha girado en torno al misticismo. No en vano, dos de sus cambios de apoyo llegaron directamente influenciados por, según ha expuesto, experiencias religiosas en las que ha "conversado con el Espíritu Santo". Las anécdotas en ese sentido resultan inagotables. Por ejemplo, 'curó' una arritmia aislándose en la montaña y rezando y ayunando durante una semana; o atribuyó al uso de la stevia la sanación del cáncer de mama de su novia, tildando el suceso de "milagro".

La vida le ha dado golpes duros también. Este trabajador de la empresa UPS que compatibilizaba su jornada laboral con la iniciación en las MMA descubrió un día que el hijo que estuvo criando durante años no era suyo. La madre se lo reveló e iniciaron una batalla legal que perdió, tras demostrarse por vía biológica que su paternidad no era natural. Asimismo, le estafaron 170.000 dólares en una de sus etapas más oscuras de alcohol y drogadicción, quedando en bancarrota. Todo ello le ha proporcionado intervalos depresivos y adicciones a las sustancias. Eso y los mencionados fogonazos místicos. El último de ellos, relacionado con el mencionado guía espiritual metido a entrenador.

(Twitter: @DiegoSanchezUFC)

Siguiendo sus enseñanzas recibió una golpiza impresionante por parte de Chiesa y llevó a cabo una de las actuaciones más extrañas que se recuerdan. En febrero de 2020, frente a Michel Pereira, se dedicó a huir, corriendo en círculos, durante casi todo el minutaje. No completó los 15 minutos tratando de fugarse porque el brasileño le asestó un rodillazo que se interpretó como ilegal. Y, contra todo pronóstico, ganó por la sanción de su oponente. Meses después, en septiembre del pasado año, fue vencido por Jake Matthews. En la que ha terminado por ser su despedida de la UFC tras 16 años en la compañía y 32 peleas.

Pero, ¿por qué querría White deshacerse de uno de los luchadores más respaldados? La razón oficial es la filtración, ejecutada por el propio Sánchez, de un vídeo en el que Fabia abroncaba al cuerpo de narradores y comentaristas de la UFC porque esos analistas criticaban la gestión que el preparador sobrevenido estaba haciendo de uno de los pilares históricos de las MMA en Estados Unidos. Además, se había publicado otra filmación en la que Fabia perseguía a sus pupilos, cuchillo en mano, por el octágono y durante un entrenamiento. Tras este lance, sus métodos han pasado de ser cuestionados a atacados con todo. Porque la comunidad ya miraba con escepticismo prácticas en las que Sánchez yacía colgado, boca abajo, recibiendo puñetazos y patadas en la cabeza. O en las que Fabia, a su pesar, dejaba claro que si entiende de deportes de contacto lo disimula muy bien.

Finalmente, la UFC ha terminado su relación contractual con un peleador al que había mimado durante estas décadas, dándole peleas y miles de dólares a pesar del explícito desplome de su rendimiento. Así lo explicó White: "Tengo una relación increíble con Diego. Lo aprecio mucho y espero que esté bien". "Pero una de las cosas tristes que pasan, no sólo en las peleas sino en los deportes, y quiero que me citen diciendo esto, son estos espeluznantes bichos raros que aparecen de Dios sabe dónde y se pegan como sanguijuelas a los peleadores", declaró, haciendo referencia a la entrada en acción de Fabia, quien, según Diego, ha alejado al atleta de todo su entorno.

"De alguna forma, este tipo se metió en la vida de Diego y le ha estado controlando. Ahí está el video de él persiguiendo gente en el octágono con un cuchillo. ¿Cómo de jodidamente loco es eso? Luego, va ante la comisión (Comisión Atlética de Nevada) y les dice que le ha enseñado a Diego el ‘golpe de la muerte’. La lista sigue y sigue con este tipo. ¿Se mete a la junta de producción a decirle a los comentaristas lo que deberían decir? El tipo está absolutamente loco. Se ha metido en la vida de Diego y ahora tiene control sobre él. Yo sólo quiero lo mejor para Diego", concluyó.

Esta hipótesis es ampliamente defendida por la comunidad de las MMA norteamericanas. En una disciplina en la que las adicciones y las enfermedades mentales quedan enterradas, lejos de la esfera pública, pues se leen como debilidades, se ha dibujado la siguiente línea de conducta con respecto a este episodio: sorpresa, crítica, mofa, escarnio, enfado, preocupación y desasosiego. En la actualidad, con el oriundo de Albuquerque, que es padre de una niña, fuera de la UFC, se han disparado las acusaciones hacia Fabia. Se le señala como el artífice de un lavado de cerebro a una persona depresiva, tendente a seguir fielmente liderazgos de todo tipo -la aplicación oncológica de la stevia se le ocurrió en plena tutela del estrambótico Dan Quinn- hasta el extremo imaginable.

El gurú se encuentra de gira por los medios de comunicación regionales. Reclamando respeto por lo que entiende como una campaña en su contra desde que tomó las riendas de la vida deportiva de Sánchez. Insultando y usando malas palabras de todo pelaje contra aquellos que le han cuestionado públicamente, en un modus operandi que no rima del todo con sus postulados espirituales. Cortando a Diego en las entrevistas para dar él el discurso, en una forma de desenvolverse que calla por completo al sumiso peleador. Y regala estampas inquietantes, al tiempo que exige los focos hacia él.

La estrella venida a menos, por su parte, ha lanzado este mensaje al planeta: "UFC quería que dijera que no estoy experimentando ningún problema neurológico y que no tengo efectos secundarios de salud a largo plazo por pelear durante 16 años en UFC (...) Mis asesores me dijeron: 'Básicamente, lo que están tratando de hacer es asegurarse de tener documentos tuyos diciendo que nunca sufriste nada, justo antes de que lleves a cabo tu última pelea. Entonces, estás siendo forzado, siendo intimidado para que renuncies a tus derechos médicos y posibles responsabilidades médicas de UFC'. Dicho esto, enviamos un correo electrónico a Hunter (Campbell, directivo de la promotora) y la respuesta fue muy rápida. Decía que habían optado por pagarme el cien por cien de la pelea".

"Les voy a decir con franqueza, en este momento, que temo por mi maldita vida. Tengo miedo de que esta empresa, este monopolio empresarial de miles de millones de dólares en todo el mundo, venga por mí. Algo podría pasarme en dos años. Quizás hagan algo en mi coche. O tal vez acabe: 'Oh, Diego tuvo una sobredosis, o se suicidó'. No sé, pero no conocen el nivel de maldad que hay dentro de esta corporación", alegó. Y se despidió denunciando que la UFC tiene a un "Mago de Oz" que marca el discurso de los medios para que sólo se publiquen ataques a Fabia. Amén de los bots y seguidores falsos de las redes sociales. Sea como fuere, la realidad es que Sánchez tiene un miedo terrible a sufrir el temido CTE (encefalopatía crónica traumática), una dolencia muy indigesta para toda empresa que organice deportes de contacto. Según sus cálculos, ha recibido 1.722 golpes en la cabeza y le han suturado la cabeza con más de 500 grapas en estos lustros de competición. Si el guía espiritual ha amortizado ese pánico para colarse y captar al atleta con artimañas sectarias, ya no es jurisdicción de Dana White. Sólo del interesado.

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