El italiano se ha estrenado atizando a Zidane y colocándose de perfil sobre Sergio Ramos.
"Me gustaría quedarme el mayor tiempo posible. Me gustaría estar allí cuando se abra el nuevo estadio. Será un buen logro para mí, por supuesto. Termino contrato en 2024 y pienso en hacer un buen trabajo. Si lo hago, el contrato no se detendrá en 2024, continuará", declaró Carlo Ancelotti a la BBC en el pasado febrero. Su Everton acababa de derrotar al Liverpool en Anfield, ganando el derbi de Merseyside como visitante por vez primera en 22 años. En aquella época se encontraba batallando por arrancar un billete para competición europea.
Pasaron los meses y en mayo, en la clausura de la Premier League, su plantilla sufrió un desplome que le llevó a vencer sólo dos de sus últimos seis duelos. Y concluyeron el calendario alejados del objetivo mencionado. A seis puntos de la sexta posición y por detrás de conjuntos como el recién ascendido Leeds de Marcelo Bielsa y el sorprendente West Ham. En un cierre de curso más que decepcionante para la afición y la directiva de la entidad 'Toffee'.
Pero, de repente, sonó el teléfono. Sobrevino la llamada del Real Madrid. Su pedigrí sigue sonando a gloria en Chamartín, aunque en este lustro haya sido despedido de Bayern de Múnich y Nápoles. La apuesta merengue, un tanto resbaladiza, se cimenta en la amplia experiencia del transalpino como director de vestuarios pomposos, su relación con algunas de las vacas sagradas madridistas, el estilo de juego que predica y su nexo con el Antonio Pintus, preparador físico del Madrid entre 2016 y 2019, y protagonista en el doblete de 2017.
La contratación de 'Carletto' ha descuadrado un tanto a parte del madridismo. Sobre la mesa se había difundido una lista que lideraban nombres de moda como Massimiliano Allegri -firmado por la Juventus-, Mauricio Pellegrino -retenido por el PSG- y Antonio Conte -vigente campeón de la Serie A con el Inter-. Ninguno de ellos arribaría en Concha Espina, así que el transatlántico presidido por Florentino Pérez reaccionaría con celeridad y propuso la vuelta a un viejo conocido. Que fue apartado del banquillo español en su segunda temporada -dando paso al mandato histórico de Zinedine Zidane-.
Así las cosas, Ancelotti decidió compartir sus primeras sensaciones en las redes sociales. "Me gustaría agradecer al Everton FC, a mis jugadores y a la afición por darme la oportunidad de gestionar este fantástico e histórico club. Decidí marcharme porque tengo un nuevo reto con un equipo que siempre estuvo en mi corazón, el Real Madrid (...) Me voy llevándome todos los momentos increíbles que hemos vivido juntos y les deseo lo mejor al Club y a la afición", escribió en su cuenta de Twitter.
Y a los medios oficiales del club inglés les dijo esto: "Si bien disfruté de estar en el Everton, se me presentó una oportunidad inesperada que creo que es la decisión correcta para mí y mi familia en este momento". Subrayando el cariz de la opción tomada por la gerencia merengue. Ahora, el preparador nacido en la localidad de Reggiolo se ha de remangar ante uno de sus retos más importantes: afrontar uno de los cargos más duros en el fútbol mundial y con un contexto nada favorecedor de por medio.
"Carlo Ancelotti no es el mismo de hace seis años. Soy distinto", proclamó este miércoles, en su presentación. Y dejo algunas apreciaciones descriptivas. Apoyó a Eden Hazard, puso en duda la continuidad de Sergio Ramos, manifestó que va a recortar la plantilla, susurró un volantazo estratégico hacia la cantera y deslizó que fichar astros no es tan necesario como parece parare conquistar Europa. Es decir, verbalizó su adhesión absoluta al discurso que el máximo dirigente del conjunto madridista ha venido afirmando desde el nacimiento de la Superliga.
La guinda a esta maniobra la ha colocado Arrigo Sacchi. El que fuera ganador de todo con el AC Milan y director deportivo del Real Madrid, amén de amigo de Florentino, expuso a La Gazzetta dello Sport su visión de la contratación de Ancelotti. Recordando esta anécdota: "Carlo llegó en 2013. Estaban obsesionados con la 'Décima'. Recuerdo que después de contratarlo, Pérez me llamó y me dijo: '¿Le explicaste que aquí en Madrid tenemos que ser dueños del balón y del juego?'. Le tranquilicé y le aseguré que había tomado la decisión correcta". De momento no consta que haya tenido que tranquilizar al presidente también en esta oportunidad.