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DESDE ULTRAMAR

Rectoría de la Uni de Huelva, la vacuna y otros asuntos…

Marcos Marín Amezcua
jueves 17 de junio de 2021, 20:10h

Inicio la entrega felicitando a la Dra. María Antonia Peña Guerrero por refrendar el voto para un nuevo periodo al frente de la Universidad de Huelva (UHU). Sin ser un logro menor presidirla en medio de una pandemia, suma así con ella, 9 rectoras encabezando universidades públicas españolas: Alicante, Castellón, Granada, Huelva, La Laguna, País Vasco, Politécnica de Cartagena (la primera rectora de una politécnica), Tarragona y Valencia. Gozando de ese entorno magnífico que posee la UHU, la institución desarrolla objetivos ambiciosos en pos de nuevos éxitos: 1) Consolidar el proceso de digitalización universitaria; 2) Ampliar la oferta de titulaciones con una dimensión internacional; y 3) Mejorar los índices de investigación reforzando así su posición en los ranqueos correspondientes. Ahora mismo, la UHU está muy fuerte en todo lo relacionado con medioambiente y sostenibilidad, así como en las energías renovables (fotovoltaica e hidrógeno). Enhorabuena por este emprendimiento, o emprendeduría, como también decimos en América, bajo el liderazgo de la Dra. Peña Guerrero y de su equipo.

Como éxitos anticipa los Juegos Olímpicos de verano en Brisbane 2032, en caso de que la candidatura única propuesta por el COI se consagre en la votación del 21 de julio. Esa postulación única no ha ocurrido en tiempos de paz. El antecedente más parecido y en tiempos posbélicos, podría ser Londres 1948, compensando así los asignados de 1944, cancelados por la II Guerra Mundial.

Así como éxito tras éxito supone las noticias que nos llegan del espacio sideral. Las formidables fotografías del satélite Ganimedes, la presencia china y estadounidense en Marte aportándonos desde aquellos pagos, imágenes e información relevante, que entusiasman y fortalecen nuestro interés. Un éxito más dudoso puede ser el que obtenga la Miss Universo elegida este año 2021. La mexicana Andrea Meza ha sido cuestionada por algo que, entiendo, no deciden las concursantes –el merecimiento a ser coronadas– y por lo tanto, sería penoso que la ola de críticas a su triunfo afloren por ser muestra de la belleza universal. Sí, y serlo abre puertas laborales. Independientemente de la utilidad que tal certamen hoy tenga para el mundo. Más certera es la conseguida circunnavegación del Juan Sebastián Elcano bajo pandemia, reto que seguimos palmo a palmo y ha sido muy emocionante, callándole la boca a los terraplanistas.

Otro éxito no muy seguro y que me exacerba, es el uso de la palabra “inmunizar” en plena pandemia. Se ha esparcido el vocablo como sinónimo de salvación, de exoneración, de ya no contagio, de nulificación de la pandemia y de su riesgo y de la muerte que acecha. No. ¡Qué más quisiéramos que con la vacuna nos inmunizáramos! No es así y no bajemos la guardia. Debe de quedar bien claro. Hoy por hoy solo reduce la posibilidad de contagio, atajará los efectos y se trata de evitar el ingreso al hospital y la muerte. Observe que no dije: “vacunados, estamos inmunes y no uses cubrebocas”. No, nada más lejos de ser, desafortunadamente.

Otra polémica y desafiante es la decisión de los ministros de economía del Grupo de los 7 (G7), acordando un impuesto hasta del 15% a multinacionales como Facebook, Google o Amazon, crecidas exponencialmente aún antes de la pandemia, solo si lo admite el G20 para paliar los efectos del COVID-19. La reunión de sus líderes fue muy concurrida. Con folklóricos activistas, Isabel II, el secretario general de la ONU, la Von der Leyen –la titular de la Unión Europea, siempre al loro, hueso duro de roer– y tantos más, donde Biden se estrenó en sus viajes trasatlánticos, haciendo migas y sellando pactos con Boris Johnson –recién matrimoniado como cotillearon profusamente las revistas del corazón– recordando que ambas potencias son amigas y rivales. Mas incógnita es que hará Biden con la UE (ya con tregua arancelaria) y la OTAN –tan estratégica como desigual su sostenimiento– y su financiamiento, mientras el oso ruso merodea y se ríe en la cara de Bruselas con temas tales como el bielorruso, Ucrania o el Ártico.

Otra incógnita es el papel real asignado a la vicepresidenta Kamala Harris, que se ha presentando trastabillando en Guatemala y México, con más pena que gloria. Me la habían descrito estupenda y capaz. La sabemos poderosa y ligada a empresas armamentistas, pero en México ha sido tan sosa que sus advertencias al presidente López Obrador desconocemos si fueron parte de su impericia. A mí me ha desagradado. Su gobierno financia inopinadamente empresas que luchan contra la corrupción, dicen, pero han servido de ariete para entrometerse en Cuba, Nicaragua, Bolivia, y donde les plazca en pro de intereses estadounidenses. La opaca Mexicanos contra la Corrupción está acusada de también recibir fondos yanquis –al recibirlos mancha la reputación yanqui– y ha sido ariete político contra López. EE.UU. desestima la queja del mandatario mexicano contra esos fondos y Harris se desdijo de haberle dicho al mexicano que la dejara trabajar. Injerencismo yanqui que nada tiene de elogiable. Le digo que no es muy avispada. Los yanquis podrán decir que los mueve luchar contra la corrupción –aunque ya podrían mejor entretenerse con la propia de la DEA– y su dicho no vale más que el del resto del mundo que no les está preguntando su sentir al meter las narices. Esa postura tan presbiteriana de dar lecciones no pedidas mirando la paja del ojo ajeno no caben en México. Decían que Harris venía a empaparse del tema migratorio. Le hace mucha falta. La frontera común es caótica, urge atenderla, búsquense las causas.

La cumbre ginebrina Biden–Putin, desilusiona. No se esperaba mucho y eso se obtuvo: casi nada. No nos engañemos. Calificarla de positiva sin resultados, es absurdo. Mucho ruido y pocas nueces. Quedó en cero como la accidentada reciente con China. Mejores noticias suponen la salida de Netanyahu. Por fortuna. Fue un agente de inestabilidad regional con 14 años entrampando la paz. Brutal.

La detenida candidata nicaragüense Chamorro y otros 11, solo nos recuerda tres cosas: 1) Nicaragua salió de los Somoza para caer con Daniel Ortega y ese tampoco era el plan ni mucho menos, la panacea. 2) Chamorro no es ni de lejos su madre, la cuestionada Violeta, que, como sea, plantó cara a la Revolución Sandinista y con razonable eficacia y, desde luego, 3) Lo que acontece en Nicaragua corresponde resolverlo a Nicaragua. No a la OEA ni a los yanquis ni a cualquiera que la vea como la oportunidad otra vez de allí enseñorearse con ella.

No nos alejamos de América. Más dramático que cambiar la sede de la Copa América, tan irremediablemente accidentada siempre, es el tema peruano. Una vergüenza que Keiko Fujimori persista en una candidatura siempre manchada, siempre complicada y no, no es culpable de lo que hiciera su padre, pero no es solo eso, sino con quién llega. Los peruanos tendrán la última palabra, ya se judicializó el tema. Fujimori concita corrupción y retroceso y se quedó en la Guerra Fría azuzando conciencias como el espantajo del comunismo. La nación peruana merece poner fin a ese debate que la lacera, cerrando el paso a Fujimori.

Termino. En el centenario del cineasta español (García) Berlanga, celebremos su puntilloso costumbrismo de mofa fina y ácida, musicalmente magistral en Coplillas de las Divisas de ¡Bienvenido, Mister Marshall! y su estribillo “¡Americanos!, vienen a España guapos y sanos” tan ilustrativa y evocadora, tan universal. Sí, se suelen presentar así y con “mil regalos” derrochando el “tronío de ese gran pueblo con poderío”, engañapastores, que ya luego pérdidas como la de Cuba y Filipinas, o más de la mitad de México, o meterse en Rota te recuerda que tanto oropel es sinónimo de darte un pan por el costal de harina con que se alzan calléndoseles la careta, una vez que su incontenible avaricia se despierta, dicho sin tapujos.

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