En numerosos periódicos impresos, hablados, audiovisuales y digitales se publicaron de forma reiterada los desplantes...
En numerosos periódicos impresos, hablados, audiovisuales y digitales se publicaron de forma reiterada los desplantes que el presidente de la Generalidad, Pedro Aragonés, había dedicado al Rey. En el ejercicio de su libertad de expresión, no regatearon ni titulares ni énfasis ni formatos a destacar la actitud del dirigente independentista que pretende fracturar la unidad de España.
Isabel Díaz Ayuso arrolló, con su sencillez y su carisma, en las elecciones madrileñas. A diferencia de Pedro Aragonés, ha cumplido con el protocolo constitucional de visitar al Jefe del Estado, al Rey Felipe VI. Y con la sinceridad y la espontaneidad que caracteriza a la presidenta madrileña, le ha trasladado “la máxima lealtad de Madrid a la Corona”.
Bien por Isabel Díaz Ayuso. Se comprende su éxito electoral. En medio de las reticencias de ciertos sectores del Gobierno, ha sabido reflejar la realidad: la inmensa mayoría de las españolas y los españoles está junto a un Rey impecable constitucionalmente, prudente, sereno, moderado y conciliador. Las funciones de arbitraje y moderación entre instituciones que el pueblo español, a través de la voluntad general libremente expresada, adjudicó al Jefe del Estado en la Constitución de 1978, está claro que el Rey Felipe VI puede cumplirlas y las cumple con más eficacia que nadie.
A pesar de la cicatería de algunos medios, Isabel Díaz Ayuso ha borrado las estériles ofensas de Pedro Aragonés. La ciudadanía española está con el Rey y así lo reflejan todas las encuestas y los más varios sondeos. La Monarquía española se encuentra entre los países políticamente más libres del mundo, socialmente más justos, económicamente más desarrollados, culturalmente más progresistas, junto a las demás Monarquías democráticas: Inglaterra, Japón, Suecia, Noruega, Dinamarca, Australia, Canadá, Nueva Zelanda, Bélgica, Holanda, Luxemburgo… Y aunque algunos prefieran la tiranía cubana o la miseria venezolana, parece claro que los españoles se encuentran satisfechos con la estabilidad que supone para todos el Rey Felipe VI.