La concesión de indultos a cambio del plato de votos de los secesionistas catalanes abrasó al Gobierno de la nación...
La concesión de indultos a cambio del plato de votos de los secesionistas catalanes abrasó al Gobierno de la nación. Pedro Sánchez se ha dado cuenta de la necesidad de presentar a la opinión pública un nuevo ejecutivo para que se olvide lo sucedido, restaurando su imagen personal, tan fuertemente devastada.
Como Podemos no le deja hacer una crisis de fondo, tampoco una remodelación programática profunda, Pedro Sánchez ha decidido mejorar las arrugas del rostro del Gobierno con un leve maquillaje. Y a eso se reduce la operación.
Estaba claro que lo procedente, no solo ante España sino ante Europa, consistía en destituir a Alberto Garzón, líder del Partido Comunista español, y a otros ministros y ministras comunistas, para deconstruir el Frente Popular, pero no se ha atrevido porque necesita los 32 diputados podemitas y además los que Podemos gestiona en los partidos independentistas vascos y catalanes y en la extrema izquierda filoetarra.
No solo hay espinas entre las rosas. Pedro Sánchez ha acertado al incorporar al Gobierno a Félix Bolaños, que es un político extraordinario, serio y constructivo, un personaje de primera división que robustecerá el ejecutivo sanchista. Ha acertado también al apartar de su entorno inmediato a Iván Redondo, que manejaba a su antojo los hilos de Moncloa. Todo lo demás se reduce a superar desavenencias entre los ministros y consolidar la unidad en torno al César, incrementando la sumisión incondicional.
Como ha dicho Pablo Casado, el problema no son los ministros, el problema es Pedro Sánchez. La solución, las urnas.
No seré yo el que haga leña de los árboles caídos. No lo he hecho nunca. Por el contrario, cierro este artículo con elogios a Carmen Calvo y a José Luis Ábalos. Se podrá coincidir con ellos o de ellos se podrá discrepar, pero sería injusto negar la seriedad política de Carmen Calvo, una mujer admirable que no necesita cuotas. Y la capacidad de gestión de José Luis Ábalos, que ha dirigido con acierto indiscutible su ministerio.