Di María tumbó a Brasil tras un error grotesco de Renan Lodi.
Brasil contra Argentina en Maracaná, Río de Janeiro. Poco más habría que añadir para contemplar el partido de este domingo como uno de los más importantes que caben en el fútbol. Pero se trataba, amén de otro capítulo de la mística rivalidad regional, de la final de la Copa América 2021. En resumen, un evento deportivo mayúsculo que giró la atención del planeta hacia dicha localidad carioca. Una barbaridad deliciosa para los aficionados neutrales. Y un motivo de disloque emocional para los hinchas partidarios.
Tanto 'Tite' como Lionel Scaloni reprodujeron la idea mantenida a lo largo y ancho de un campeonato en el que sufrieron más de lo previsto para deshacerse de rivales como Perú, Colombia, Chile, Ecuador o Paraguay. Los locales desplegaron el 4-2-3-1 acostumbrado, con Neymar ejerciendo de segundo punta, flanqueado por Everton 'Cebolinha' y Paquetá, y alimentando a Richarslison. Y los argentos se presentaron con una rocosa propuesta en la que sólo se registro la variante que supuso Ángel Di María. 'El Fideo' saltó a la titularidad para acomodar a Lionel Messi y a Lautaro Martínez. Y para hacer caja de las debilidades de Renan Lodi.
El duelo se jugaría en torno a la pauta física. Ese parámetro gobernaría un intercambio de presiones selectivas y de cierres ardorosos. La posesión no gozaría de un patrón consistente y las redes defensivas reclamaron protagonismo desde temprano. De hecho, Éderson y Emiliano Martínez tardarían en trabajar. Eso sí, quedó claro que la Canarinha buscaría una paleta más combinativa y horizontal, mientras que la Albiceleste se decantaría por protegerse y dañar en el contragolpe. Con Di María y Rodrigo de Paul como maestros de ceremonias.

Messi yacería durante casi todo el minutaje ajeno al enfrentamiento, al tiempo que Neymar quiso participar y crear en todo momento. Mas, ninguna de las dos figuras frotarían sus lámparas con el tino exigido por las laboriosas retaguardias. Y los visitantes pararían a sus contrincantes con patadas, si lograban escapar las pegajosas marcas. No en vano, se localizarían entradas duras en ambas trincheras. No había permiso para flacos de espíritu porque en ese paisaje comprimido un error podría definir al campeón.
Y así ocurrió. En el minuto 22 De Paul levantó la vista y puso en vuelo a Di María. El pase largo no brillaba como quirúrgico, ni mucho menos, pero lo hizo bueno la catástrofe autografiada por Renan Lodi. El lateral del Atlético tradujo un despeje sencillo en una patada al aire y dejó vendido a Éderson. El arquero del City salió de su meta, vendido, y el estilete del PSG le rebasó con una vaselina de seda. Para instalar el 0-1 e inyectar más tensión y dudas al proyecto de 'Tite' -que venía de 18 partidos invicto, sin conocer la derrota desde el Mundial de 2018-.
'Ney' incidió en su intento de guiar a su colectivo, mas no captaría la asistencia necesitada. Casemiro, Fred y Paquetá no desequilibraban y Argentina, con el marcador a favor, se reforzó. Y Di María amortizaría la atención que levantaba Messi -pese a su ausencia- para hilvanar tres transiciones venenosas. En cambio, no rematarían los relámpagos y permitieron a los cariocas seguir vivos. Mas su candado defensivo no pestañeó, con Acuña y Montiel clausurando las bandas y Paredes, De Paul y Lo Celso, negando el juego entre líneas.

Martínez se iría al descanso sin haber desgastado sus guantes. Sólo cinco llegadas fabricaron los locales, todas ellas con remates o centros despejados por Otamendi -imperial y espinoso- y compañía. El entretiempo daba la razón al catenaccio de Scaloni y el estratega brasileño insufló a Roberto Firmino -sentó al tapón Fred-. Y el delantero del Liverpool -y el cansancio- ayudaría a engrasar las conexiones interiores de su selección. Para igualar algo más las sensaciones en una reanudación que se inauguró con tres claras ocasiones.
En esa traca inicial Richarlison anotaría el empate. Fue anulado por posición de fuera de juego previa, pero la dirección del viento había cambiado. Los argentos achicaban, con Neymar mejor en el centro del campo. Y Martínez tuvo que neutralizar un par de disparos incómodos en ese lapso. Scaloni leyó las apreturas y dio otra vuelta de tuerca al encierro ordenado.
Guido Rodríguez y Nicolás Tagliafico comparecieron para generar más hacinamiento de obreros, mientras que Vinicius Júnior y Gabriel Barbosa 'Gabigol' se uniformaban como últimas soluciones verde-amarelhas.

Se había establecido un desenlace de choque de estilos absoluto. Brasil se vaciaba con todo, en su ofensiva, y Argentina echaba el resto para sacar todos los balones que circundaran su área. Y en ese ajedrez agónico ganarían los visitantes. Neymar se desató -poco lúcido-, 'Gabigol' probó a Martínez en el 87 -despeje a córner del portero del Aston Villa- y Messi cometería un error incomprensible.
Pudo matar el duelo antes de tiempo, mas no definió cuando encaraba a Éderson. Sembró una contra en superioridad numérica y en lugar de rematar, con todo a favor, quiso regatear al arquero. Perdió el control del cuero y dio oxígeno a los locales. Pero no llegaron a la orilla y la Albiceleste celebró su primer título desde 1993 -tras siete finales perdidas-. El primero de 'La Pulga' con su país, en un torneo en el que había abanderado las estadísticas -pichichi y máximo asistente-.
- Ficha técnica:
1. Argentina: Emiliano Martínez; Gonzalo Montiel, Cristian Romero (m.79, Germán Pezzella), Nicolás Otamendi, Marcos Acuña; Ángel Di María (m.79, Exequiel Palacios), Rodrigo De Paul, Leandro Paredes (m.54, Guido Rodríguez), Giovani Lo Celso (m.63, Nicolás Tagliafico); Lionel Messi y Lautaro Martínez (m.79, Nicolás González).
Seleccionador: Lionel Scaloni.
0. Brasil: Ederson; Danilo, Marquinhos, Thiago Silva, Renan Lodi (m.76, Emerson); Casemiro, Fred (m.45, Roberto Firmino), Lucas Paquetá (m.76, Gabigol); Richarlison, Neymar y Éverton Cebolinha (m.63, Vinicius Júnior).
Seleccionador: 'Tite'.
Gol: 1-0, m.22: Ángel Di María.
Árbitro: el uruguayo Esteban Ostojich amonestó a Fred, Paredes, Lo Celso, De Paul, Lodi, Paquetá, Otamendi, Marquinhos y Montiel.
Incidencias: partido por la final de la Copa América disputado en el estadio Maracaná de Río de Janeiro ante unos 2.000 invitados.