"O se da una resolución democrática, o volverá a haber momentos de inestabilidad", ha advertido el presidente de la Generalidad.
Celebrar un referéndum de autodeterminación antes de 2030. Ese es el objetivo que se ha fijado el presidente, Pere Aragonès, que en apenas dos semanas se reunirá con el Gobierno de España en la mesa de diálogo para abordar el "conflicto catalán".
"Empezamos de nuevo", ha celebrado el presidente en una entrevista en TV3, en la que ha avisado que será "una negociación compleja" que requerirá de la máxima implicación de los diversos actores, pero que ha confiado en que culmine con un referéndum acordado sobre la independencia de Cataluña.
Una votación que, ha augurado a continuación, cuenta con que llegue "antes de 2030", fecha en la que Cataluña aspirará a albergar unos Juegos Olímpicos de invierno.
Para conseguirlo, Aragonès ha confiado en la negociación que tendrá lugar a partir de septiembre en la mesa de diálogo, en cuya reactivación cree que es imprescindible que tome parte el presidente Pedro Sánchez. "No concibo una reunión en la que no esté", ha dicho. El presidente ha explicado que los dos ejecutivos están manteniendo "contactos" de todo tipo para preparar la cita, cuya fecha "baila" entre dos días.
Aragonès ha reivindicado la importancia de que se reactive el diálogo entre los dos ejecutivos para resolver el "conflicto catalán", que quedó en un segundo plano cuando irrumpió la pandemia de la covid-19 y después no se reanudó por la situación de "interinidad política" en Cataluña.
En estos momentos, aún se desconoce qué personas integrarán las delegaciones de ambos gobiernos, pero Aragonès ha avanzado que la catalana será una representación "de Govern". Aragonès ha señalado que la delegación de la Generalidad planteará al Gobierno las dos cuestiones que, a su entender, generan "grandes consensos" entre los catalanes: un referéndum de autodeterminación y una ley de amnistía para los "represaliados" del "procés".
El presidente ha emplazado al Ejecutivo de Sánchez a seguir el ejemplo del gobierno británico en relación con estas propuestas y a pactar un procedimiento para convocar un referéndum de independencia en el que partidarios y detractores de la secesión puedan defender su postura en igualdad de condiciones.
"O se da una resolución democrática, o volverá a haber momentos de inestabilidad", ha advertido Aragonès, que ha sostenido que esta sentencia es una mera "constatación", dado que el independentismo "no renunciará" a su objetivo.