Francia mostró este jueves firmeza pero también voluntad de diálogo con el Reino Unido después de que Londres se haya quejado del aumento del flujo de pateras que llegan a sus costas del otro lado del Canal de la Mancha y amenazado con devolver a los migrantes antes incluso de tocar tierra.
"Francia no aceptará ninguna práctica contraria al derecho marítimo ni ningún chantaje financiero", replicó el ministro francés del Interior, Gérald Darmanin, que el miércoles se entrevistó en Londres con su homóloga británica, Priti Patel, quien había lanzado ese órdago. Fuentes de su departamento aseguraron que si se los guardacostas británicos obligaran a las embarcaciones que se acercan a sus costas a dar media vuelta "reaccionaremos", pero no quisieron precisar cómo porque "seguimos manteniendo un diálogo con nuestros amigos británicos".
Las fuentes francesas insistieron en que se mantendrán "muy firmes" sobre esa cuestión, porque "hay un desacuerdo de principio" sobre una práctica que consideran que sería "ilegal y peligrosa".
Ilegal porque es "contraria al derecho marítimo" internacional que establece que cuando se intercepta una embarcación la prioridad es garantizar la seguridad de los ocupantes antes de cualquier operación de carácter policial, lo que a su juicio implica trasladarlos a tierra firme.
Peligrosa porque imponer ese tipo de maniobras a botes con personas que precisamente quieren eludir los controles y entrar de forma clandestina podría conducir a "dramas humanos". En definitiva, Francia estima que "no puede haber cooperación entre vecinos recurriendo a medidas unilaterales".
De acuerdo con los medios británicos, solo se obligaría a dar media vuelta en el mar a los migrantes en "ciertas" circunstancias. La ministra Patel subrayó en Twitter tras su entrevista con Darmanin que impedir las entradas clandestinas es un asunto "de absoluta prioridad para la población británica".
El Ministerio francés del Interior califica de "bastante injusto" el reproche de que su país sea responsable del aumento del número de migrantes que han intentado cruzar al Reino Unido por el mar, que ha sido del 50 % en los ocho primeros meses del año con respecto al mismo periodo de 2020, hasta 15.400.
En primer lugar porque "hay una fuerte presión migratoria en todas las rutas", incluidas las que van desde África y países del sur de Europa como España e Italia, y también porque "ha habido un efecto covid", con menos camiones que han circulado entre Europa continental y la isla de Gran Bretaña, que ha llevado a más migrantes a decantarse por intentar cruzar por mar.
Además, está el problema de la "proliferación" de las redes de traficantes de personas, ante las que el departamento de Interior insiste en que "Francia no puede actuar sola" y en que "la solución es europea".
En cuanto a la amenaza de Londres de no pagar los 62,7 millones de euros anuales acordados en julio pasado para compensar el trabajo de las fuerzas del orden francesas para impedir que los clandestinos crucen el Canal de la Mancha, París reitera que los compromisos hay que cumplirlos. Ese dinero representa "una pequeña parte" de lo que en realidad Francia gasta para vigilar esa frontera, a la que dedica 670 policías y gendarmes con sus medios técnicos, con un costo anual de 220 millones de euros.