Publicada en 1922, Ulises, de James Joyce, celebra su centenario. Para conmemorar la efeméride, Lumen reedita la obra del escritor irlandés con una nueva edición a cargo de Andreu Jaume, quien ha revisado la traducción canónica de José María Valverde.
"Las tribulaciones de Leopold Bloom a lo largo de un solo día por las calles de Dublín sirvieron a Joyce para crear una odisea verbal fascinante con la que revolucionó el género para siempre y marcó un hito en la historia de la lengua inglesa", explica la editorial en un comunicado, en el que añade que cada capítulo del libro es un prodigio de invención estilística, una fiesta de la inteligencia y la imaginación que, hoy como ayer, sigue deslumbrando por la magnitud de su ambición y su torrencial polifonía.
El profesor, ensayista y poeta José María Valverde (1926-1996) publicó en Lumen su traducción de Ulises por primera vez en 1976, pocos años después de haber regresado del exilio. Su versión mereció aquel año el Premio Nacional de Traducción. Se trataba de la primera vez que se traducía en España la novela de Joyce y de la segunda que la obra se vertía a nuestra lengua. El primero en hacerlo había sido José Salas Subirat, que había publicado su versión en Buenos Aires en 1945. La traducción de Valverde ha sido por tanto la que más se ha leído y divulgado en nuestro país a lo largo de toda la democracia. "Ahora, para el centenario del poema, se reedita esa traducción, convenientemente revisada y con un epílogo en el que el traductor reflexiona sobre la vigencia de la obra en nuestro tiempo".
Extracto del prólogo de Andreu Jaume
El propio James Joyce dijo en más de una ocasión que había escrito su obra para mantener entretenidos a los especialistas durante trescientos años. Ahora que Ulises , publicado por primera vez en 1922, cumple un siglo, podemos constatar que esa profecía sigue haciéndose realidad, aunque sea de forma residual, en la industria de los estudios académicos, pero al mismo tiempo debemos reconocer que el aura mistérica que ha acompañado a la novela desde su aparición ha terminado por perjudicar su posteridad, convirtiéndola en una obra que todo el mundo conoce y pocos leen.
Por otra parte, a nadie se le escapa que en este aniversario de aquel annus mirabilis de la literatura europea, lo que hasta hace poco habíamos llamado «canon occidental» está sufriendo un descrédito que habría sido inimaginable para la generación de Joyce, T. S. Eliot o Ezra Pound. El modernism constituyó un revulsivo estético muy virulento, pero, lejos de impugnar el canon, se preocupó sobre todo por desperezar la tradición, sacudiéndola desde sus cimientos e integrándola en su presente como si conformara un orden simultáneo, por utilizar una expresión memorable de Eliot. En ese sentido, Ulises sigue ofreciendo resistencia contra la domesticación de la literatura y la sumisión a nuevos dogmas. (Lumen)