Carroñeros al 33%
martes 23 de septiembre de 2008, 21:06h
Estoy orgulloso de ser hijo de un abogado de provincias honesto, que hizo de su profesión servicio a los demás. Mi madre debía recordarle con frecuencia que sus tres hijos también comían. Lógicamente no pudo legarnos mas que parte de los bienes de nuestros abuelos, pero si la enorme riqueza de su ejemplo y el de un comportamiento apoyado en la mayoría de los casos, en códigos éticos.
Ahora, tras el trágico accidente de Barajas, el Consejo General de la Abogacía se ha visto obligado a recriminar a determinados bufetes de abogados, por ofrecer sus servicios “al 33% del beneficio obtenido”. No quisiera pensar que esta advertencia va dirigida específicamente a despachos norteamericanos, porque aquí, también los tenemos.
Siempre aparecen los carroñeros tras los desastres y la muerte. Un accidente -de tren, avión o carretera- es normalmente la concatenación de toda una serie de errores humanos vestidos de fallos técnicos, de tomas de decisiones erróneas, de cansancios, de excesos de confianza. Producido este, se siguen cometiendo errores, porque muchas veces la tragedia sobrepasa los límites de lo previsible, desborda las capacidades de reacción y de decisión del ser humano.
Luego, se produce el debate entre sentimientos de justicia y de búsqueda de la verdad -sentimientos que son nobles- y los menos éticos de intentar extraer el máximo beneficio económico del drama, sin medir los efectos perniciosos que producen, especialmente en las personas que mas querían al ser desaparecido, la perpetuación del dolor y la repetición de los momentos mas dramáticos. Los sicólogos conocen y estudian, a este tipo de efectos. Bien conocen el negativo balance final.
Pero todo esto a los bufetes carroñeros del 33% les importa poco. Aunque sepan que conducen a sus clientes por sendas que sobrepasan la justicia para refugiarse en la venganza. Y perpetúan el dolor, insinuando interesados, que las indemnizaciones lo compensarán todo. Nada compensa la pérdida de un ser querido.
Difíciles resortes, los del alma humana, los que han sabido “tocar” los bufetes norteamericanos, por supuesto, apoyados en bufetes españoles, no lo ocultemos.
Bienvenida la decisión del Consejo General de la Abogacía exigiendo “abstenerse en la utilización de métodos contrarios a la ley y a la ética profesional en la búsqueda de clientes”. Nunca debería desaparecer la ética de un oficio tan noble como es el de la abogacía. Aunque no estén los tiempos para sentimientos morales. Hay otros campos -las quiebras fraudulentas, los pelotazos urbanísticos- en los que se puede encontrar carroña, incluso con porcentajes superiores al 33%.
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General de Ejército
Luis Alejandre es general.
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