Una película coral que se beneficia de un estupendo reparto que cuenta, entre otros, con Juliette Binoche, Charles Berling, Jérémie Rénier, Edith Scob y Dominique Reymond. La idea de partida surgió tras la muerte de su madre, pero Assayas considera que, aunque siempre hay "razones personales" al hablar del duelo o del paso del tiempo, son temas universales y no se trata de una historia autobiográfica, como sí lo han sido hasta ahora la mayor parte de sus obras.

Hasta ahora, explica el director, ha mostrado en sus películas "tonalidades biográficas a diferentes edades" y, por una cuestión de evolución, el tema de la sucesión no era algo que le hubiera interesado antes. "Es la primera vez que tengo la ocasión de hablar sobre la familia", señaló Assayas, que en este filme ha tratado de reflexionar sobre la transmisión de las raíces de una familia a través de los objetos. "Es en el fondo la historia, el pasado, el origen", algo que puede "ser visto como una carga" por los individuos contemporáneos.
Para poner en marcha esta historia decidió utilizar actores con los que ya había trabajado anteriormente, precisamente para poder dar ese sentido familiar que buscaba.
En sus primeros filmes utilizaba actores diferentes que no repetían en otros proyectos pero ahora está en un momento en el que sí le gusta rodearse de gente conocida. "Me gusta trabajar con actores que ya conozco. Les doy mucha libertad de improvisación y para eso necesito gente en la que yo confíe y que ellos confíen en mí", explicó.
No es el caso de Juliette Binoche, que es una actriz con la que no había trabajado antes, aunque se conocen desde hace tiempo y siempre habían buscado un proyecto para colaborar. Binoche interpreta a Adrienne, que, junto a sus hermanos Frédéric y Jérémie, se enfrenta a la muerte de su madre y al reparto de la herencia, con gran valor económico pero sobre todo familiar y sentimental.

Gran parte de la historia se desarrolla en la casa familiar, una gran mansión situada en un pequeño pueblo al norte de París, en la zona en la que vivieron los impresionistas, paisaje necesario ya que la herencia en cuestión procede del tío de la matriarca, un importante pintor. Sin embargo, los paisajes no juegan un papel importante en la película, como sí lo hace la casa, que representa la solidez de una familia y el nexo de unión entre sus miembros, condenado a desaparecer.
Una historia narrada con muchos personajes, con planos muy largos y complicados de rodar, según explicó Assayas, y con un ritmo pausado y lleno de diálogos. Los diálogos son uno de los elementos importantes en el cine de Assayas, guionista de todos sus filmes y faceta con la que se inició en el cine.
"L'heure d'Été", que se estrenará en España a mediados de noviembre no tiene nada que ver con su próximo proyecto. Una historia sobre el terrorista venezolano Vladimir Illich Ramírez Sánchez, "Carlos" o "El Chacal", que rodará a partir de enero en Francia, Alemania, Líbano y Yemen, entre otras localizaciones y para la que aún no ha decidido el actor protagonista.