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EDITORIAL

Occidente debe impedir que Putin gane la guerra

sábado 26 de febrero de 2022, 10:43h
Actualizado el: 26 de febrero de 2022, 16:21h

El mundo asiste atónito a la invasión de Ucrania por el Ejército ruso sin apenas obstáculos. Sin que Estados Unidos, la ONU, la OTAN, el G-7, ni todas las democracias occidentales juntas hayan sido capaces de frenar mínimamente el avance a sangre y fuego de las tropas de Putin. En 24 horas, los comandos enviados por el Kremlin se han plantado a las puertas de Kiev y se dirigen a derrocar al Gobierno legítimo y democrático de Zelenski. Solo la heroica defensa de las tropas ucranianas retrasan la llegada del Ejército invasor al centro de la capital.

Con total impunidad y en pleno siglo XXI, un loco iluminado ha iniciado impunemente una guerra contra un país soberano que ya convulsiona la estabilidad política y económica de todo el mundo. Un sátrapa totalitario, un seguidor del afán expansionista de Hitler que en lugar de la Gran Alemania busca reconstruir la antigua URSS y restablecer las fronteras del Pacto de Varsovia. Más aún; ha amenazado a Suecia y Finlandia con sufrir “graves consecuencias” si entran en la OTAN.

Las iniciativas de los grandes organismos internacionales para evitar la guerra han resultado inútiles y ridículas. Se reducen a unas sanciones económicas que, aun siendo duras, de nada han servido y, sobre todo, a una incesante verborrea de los políticos de turno. Biden, como los líderes de la UE, comparece cada día para denunciar la “flagrante” violación del derecho internacional por parte de Rusia; la OTAN se limita a desplegar la “fuerza de respuesta” en los países que rodean Ucrania, y la ONU hace el ridículo al ser rechazada una resolución de condena de la invasión por el veto de Rusia y la sospechosa abstención de China. Mientras, el Ejército de Putin disfruta de un plácido paseo militar por toda Ucrania.

Pero la tragedia de esta guerra puede ser solo el primer amago de la estrategia expansionista trazada por el dictador del Kremlin. Rusia no se atreve ahora a poner una bota en la frontera con Polonia, Rumanía o Hungría. Pero si logra la victoria y la Federación rusa engulle Ucrania con tanta facilidad, pronto reivindicará otros territorios. Y se trata de una potencia nuclear dirigida por un antiguo agente del KGB que quiere aniquilar Occidente y crear un nuevo orden mundial con China al frente.

De ahí, la preocupante pasividad del mundo ante esta provocación bélica. Todavía no es ni un amago de la III guerra Mundial. Pero Putin toma nota de la debilidad de Biden y compañía. Ha ganado la primera batalla sin despeinarse. Occidente debe impedir por todos los medios que gane la guerra. Se trata de defender la paz, la democracia y la libertad en el mundo.

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