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DESDE ULTRAMAR

Para Jueves y Viernes Santo, agenda non sancta

Marcos Marín Amezcua
jueves 14 de abril de 2022, 19:34h

¡La Semana Mayor es rica en notas! El talego está colmado trayendo la revocación de mandato, Fujimori, la vuelta de las procesiones en Sevilla y Huelva, el reavivamiento del conflicto saharaui y tanto más que apremia a revisarse, comentándolo. Sí, playas repletas y la OMS advirtiendo que la pandemia sigue, mientras la Ciudad de México desmonta su montaña rusa (de 1964), emblemática, pero ya hace rato de dudosa seguridad y varias veces anunciado su desmonte, a sustituirla por un centro cultural. Era una de las 20 de madera existentes en el mundo y la más rápida en su tipo. Hubiera preferido una sustitución a cancelarla.

Ver de nuevo el fervor de la gente arremolinada, atenta, siguiendo las afamadas procesiones de Sevilla, acercándome también a las de Huelva por vía de amigos residentes allí y que pueden seguirse en Youtube y tal; es reconfortante por su valor, por su solera, por su significado, tanto religioso como económico, puesto que desde luego que mueve a tantos sectores. Son una de las estampas más formidables y reconocidas de España en el extranjero. Sí, es verdad que la lluvia hace jugarretas y resulta penoso que se expongan los fastuosos y recamados pasopalios, cererías, obras de arte sublimes, mantones labrados y cofrades encapirotados o encaperuzados a remojo, mancillando inmerecida y desafortunadamente la delicadeza del conjunto. Apelemos a la prudencia, a la resignación si no toca hacer estación de penitencia, aun sabiendo el malestar y la tristeza que ello conlleva al guardarse un año entero hasta la siguiente.

En México, como apunté la semana pasada, se convocó para el 10 de abril y sucedió, a una revocación constitucional del mandato presidencial que no estaba en el ánimo colectivo, aunque la oposición, boicoteándola, clama victoria por no acudir a votar. Tontos. Cosa más antidemocrática su actuar. ¿Celebrar qué, si no asistieron? Si te abstienes, ganaste nada. La ley solo cuenta los votos efectivos depositados en las urnas, no a quienes se callan. 18% del padrón votó y abrumadoramente pro López Obrador, lejos del 40% necesario para apuntalar nada y pese a las chapuzas del INE, autoridad electoral que no quiso ajustarse gastos redistribuyendo recursos para más mesas electorales. Los oponentes hoy desconocen su fuerza real tornándose los grandes perdedores de tal ejercicio democrático. Callarse en las urnas no deja ver su tamaño certero. Eso lo da los votos efectivos y quieren contar lo incuantificable: su silencio, que impide saber su deseo. Pudieron quitar al presidente que desprecian y la dejaron pasar. ¿Les irrita que se quede López? aguantarse o haber votado su cese y no callarse, como lo hicieron. Los priistas fueron quienes más descalificaron este ejercicio. Normal, nunca han sabido qué hacer con la democracia, sino reprimirla.

El silencio de los opositores mexicanos es tanto como no saber el orden de los mandatarios europeos que van a Moscú a buscarle la cara a Putin. ¿Se sortean, van por estaturas o por fecha de cumpleaños? Para el caso, el resultado es decepcionante, inútil, quién sabe para qué siguen buscándosela. El último, el canciller austriaco que reconocío lo estéril del esfuerzo. En el olvido se quedó peticionar la mediación del Papa. Su Santidad ni se moja ni se desplaza a Ucrania, como también se lo pidieron. Como sea, se acumulan los crímenes de guerra, negados por Putin acusando a Ucrania de falsear. Sí, son dimes y diretes. ¿Para qué quiere el gobierno ucraniano matar a tantos conciudadanos? Es alucinante la lógica de Putin. Eso sí, se cansará el yanqui de insultarlo, que nada gana. Ya le respondieron que EE.UU. no se ha quedado atrás en trapacerías. Es verdad. Algo es cierto y ya lo expresé en otra entrega: Putin no contó con la resistencia ucraniana.

Hablando del Papa, la reforma a la Santa Congregación para la Doctrina de la Fe, que no deja en el olvido al antiguo Santo Oficio que presidió Ratzinger antes de ser elevado al solio pontificio, apunta a robustecer la sección disciplinaria esmerada en atender delitos sexuales, abrumadores e ya inocultables. Quien lo intente, ya es exhibido, como sucedió a Ratzinger. Acaso se atiende consecuencias y no causas, que es el gran pendiente de la Iglesia. Un mes después de publicarla, el Romano Pontífice lanzó la nueva Constitución Apostólica sobre la Curia Romana que la abre más a los laicos y reclama de todos una labor misional más proactiva, pareciendo que la pondrá a trabajar en serio. Menos altivez y birretes y más evangelización, desquitando sus eminencias el honroso cargo de príncipes de la Iglesia. Va con luces y sombras esa reestructuración. El Papa dicta en pro de los pobres y suelta, pero retiene y centraliza; a veces, se impone. A los necesitados y vulnerables y actuando en el nombre del Papa, va el nuevo Dicasterio para el Servicio de la Caridad. Apunta igual, a mayor sinodalidad y la comunión de todos como parte del cuerpo de la Iglesia. Y reclama sobriedad de vida y 5 años por límite al servicio en Roma, frente a una Iglesia avejentada por la eternización de sus dirigentes. No puedo estar más de acuerdo con el celaje, sino acaso no por perderse denominaciones clásicas como la Limosnería.

Más preocupante es el posible triunfo de Le Pen. ¿No le alcanzará a Macron 5 años de desgobierno, ser guapito? o ¿qué cierren filas los demás en torno a él si la Le Pen se pone viva? Si, en efecto, ella ha moderado su discurso, ya se verá en las urnas. Ya solo su rondeo, su merodeo nos advierte de la existencia de esa vertiente de una envejecida Europa racista, cerrada, obtusa que quiere levantar muros, aunque necesite migrantes; defendiendo un nacionalismo trasnochado, de esos que anteponen intereses nacionales olvidándose de que en la centuria pasada, tales actitudes dos veces casi la exterminaron.

El giro que ha dado el conflicto saharaui en su tratamiento diplomático, ha sido fatal. Reaviva el reproche a la forma en que España abandonó el Sahara Occidental –pésimo, el colofón del Imperio español mal amarrando y peor, concluyendo– y la manera en que por temor a Marruecos se le permitió todo, sin que España ganara nada, siendo ambos aliados de EE.UU. y más ella en el seno de la OTAN, que debió servirle de pivote para reposicionarse y afianzar sus decisiones en la región.¿Ganó a cambio, dormir tranquila? Va. Cada vez le pasa más factura haberle dejado todo el escenario a Marruecos, fortaleciéndolo, y España se ve entrampada entre ese pasado colonial (aquí no cabe decir “virreinal” para los que ofende hablar de colonias que sí fueron) que no se resuelve esta vez solo ignorando cartas del presidente mexicano o atizando que se la quiere envolver con la Leyenda Negra, para así, rehuir obligaciones morales; y por la amenaza marroquí con chantaje, dejar a los saharauis a su suerte, es un error. Se entiende la reanudación de la lucha armada saharaui a finales de 2020. El asunto no está ni ha estado jamás bien manejado y se contamina con la crisis del gas arrastrando a Argelia por partida doble, en plena guerra de Ucrania. España pierde una enorme oportunidad de posicionarse y no ha ganado necesariamente, la paz.

Concluyo. La liberación de Fujimori luego de un tortuoso proceso usado por la hija para perpetuar el apellido en la presidencia peruana, que enfrenta nuevas inestabilidades con Castillo, no debe abonar a presentarlo como víctima y opción a lo que hay. Son de esos fantasmas que ya hay que sacudirse. La inestabilidad de hoy en parte, es propia del sitio al que se somete a los actuales gobiernos de izquierda hispanoamericanos y al peruano, no es la excepción. Ciertamente, ya veremos qué arroja su propio desempeño, pero apelar a Fujimori y a su estirpe es regresar a un pasado que Perú ya pagó muy caro. Es deseable que pasen página con “El Chinito”.

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