Lo invito al zipizape mexicano de sello priista y panista. Pase usted y disculpe el tiradero. Cosas de los opositores al gobierno mexicano, que les disgusta el tiradero que provocan y callan, mas no son ajenos a. No fueran ellos quienes hacen algo, porque todos a callar y a tragarse sus trapacerías, siempre y cuando no sean señalados, pues se enojan, patalean y se llaman perseguidos. Hipócritas, saben bien que han sostenido una campaña de odio como estrategia electoral, de engañaincautos (los que la secundan) y les han respondido. No amerita callarlo y tampoco que se rasguen las medias. Les ha llamado el presidente a sus diputados como traidores a la Patria, que es cosa descrita en la legislación penal y por lo demás, contesta a su retahíla de inacabables e incansables insultos a la izquierda. ¿Por qué no tildarlos? ¿qué puertas tocan, que no abran? Serénense todos, pues.
Pues bien: la semana pasada le conté que tales opositores rechazaron en la H. Cámara de Diputados un proyecto de reforma energética del gobierno, más con diatribas que con argumentario. Sucedió porque algo se rompió en las negociaciones entre todos los involucrados, no por ser PAN y PRI defensores de la Patria o del medio ambiente ni por el (inexistente) liderazgo de Alito, cabeza de su impresentable partido, el PRI, siendo ambos un chiste mal contado. ¿Cómo ser líder con la sombra de desfalcador de Campeche que lo persigue? Pues ¿de dónde? Ni sucedió desde el panismo más ligado, tanto como el PRI, a intereses energéticos extranjeros que son de muy dudosa conveniencia para México.
Cuando me preguntan cuál de ambos grupos políticos –con sus consabidos simpatizantes– ha escupido más odio estos años del sexenio de López Obrador como estrategia electorera, la respuesta cada día es más difícil de dar. Tanto panistas como priistas lo destilan materializado en posturas racistas, clasistas y discriminadoras, que en cuanto al PRI van recargadas de desvergüenza y cinismo al por mayor. Son malos gobernantes y malos perdedores. Eso son. ¿De qué va a presumir el priismo? privados del erario, destilan odio inacabable, son los más ardidos porque en 2018 perdieron la continuidad que les garantizaría apropiarse de lo que les faltó robarse hasta el año 2000 y durante el sexenio pasado, que no fue poco. Se creen merecedores. Hay memoria. Se entiende perfectamente su odio polarizador y su incapacidad para generar ideas. Su petulancia es del tamaño de su tontería. Así es el priismo. Que no se adornen tanto. Así, como al derribar la propuesta lopezobradorista, no proponen nada a cambio. Así, como no devolverán ni un peso de lo robado; así, como cuando dicen que les gana la oposición porque le dejaron el espacio, como si les perteneciera. La causa fundamental de su veneno y complejo es que no gobiernan ellos. Punto. Sin tanto rollo. Y al PRI y al PAN que claman ahora respeto, se responde con un ¡por favor! tantito ¡por favor!
Por años, todos los grupos políticos han ido subiendo el tono. Que nadie se llame inocente ni perseguido, ahora. Llamar a no esparcir odio ha sido hipócrita. La peor andanada se registra en el actual sexenio, particularmente notable desde el PAN y PRI y sus seguidores y simpatizantes, pues con impostada rabia insultante articulan ciegos la estrategia electorera majadera que conlleva el odio que lanzan. Eso es PAN y PRI en 2022. Claman respeto, que ni les interesa dar ni mucho menos, extender. Faltaba más. ¿Qué sus detractores llaman traidores a la Patria a sus diputados votantes de intereses ajenos a México? ¿eso les enfada? ¿acosados? ¿perseguidos por no pensar como sus detractores? ¿y cómo se llama a la intolerancia y al insulto que ese dúo prodiga a sus opositores morenistas? No admiten y combaten a quien no coincide con sus ideas. ¿Víctimas? No son los panistas y los priistas. Menos estos, majaderos en grado superlativo. Ambos han atacado sistemáticamente a quienes no piensen como ellos. Hoy se llaman ofendidos recibiendo tantos epítetos como los que ellos han prodigado de siempre. ¿Para qué se rasgan las vestiduras? Son discriminadores y clasistas. Lo saben.
En el camino, los priistas en alarde haciendo el ridículo, saben que lo peorcito se quedó en el PRI, ese monumento a la inutilidad, pero critican a quienes marcharon a Morena (¡oh! gran crimen). Lo tachan de lo peor y en ello, pretenden decir soterradamente que ellos deben de regresar. Sin demostrarnos que son mejores, pues no lo son. ¿Para qué regresar los priistas, si Morena está lleno de priistas (como el PRI) y eso torna a Morena en lo peor que hay? Solitos se dan balazos en el pie descalificándose los priistas y más con sus acciones atentatorias de la seguridad y la dignidad de México. Hoy, un PRI casi extinto recibe respiración artificial y sí, robó más, siendo lo suyo el desfalco, que ahí están los millones que ha robado sin intención de devolver. Equivocadamente, se siente el dueño de México sin serlo –en actitud segregadora, discriminatoria y represora– no debiéndole México absolutamente nada, que ya se han cobrado sus “favores” (raterías, pues) con creces, pero ¿sabe? recordárselos les ofende anteponiendo un mohín. Facetos. Apenas balbucean alguna zarandaja tratando de defender lo indefendible, atragantándoseles que hoy no disponen del erario a sus anchas; y pretenden campañas intentando lavar sus enlodadas siglas sin conseguirlo, porque ello resulta imposible. Su irredento desprecio por la democracia está más que probado. Se entiende. Con ella se les ha echado dos veces, gran triunfo de México, impidiendo que se eternizaran la segunda vez (2018), pese a que intentaron bombardear sus cimientos, incluido el INE o controlar Internet. Ese fracaso los tiene muy ardidos. En México no necesitamos ni su odio ni su rencor.
Debiendo primar el respeto, los opositores han orquestado una ruda campaña de odio y desinformación opositora con su torcida visión del mundo, embaucando ciudadanos que ya repiten sus gracejadas, insultos y clichés baratos –solo ver sus procederes– resultando patético escucharlos, reflejando su pésima o nula cultura política. ¡Ahhhh! pero ahora acusan persecución por encarárseles. Que le bajen dos rayitas a su histrionismo de pacotilla, ya que no pueden mascullar dos ideas coherentes seguidas, sino ripios y zarandajas. Solo creen en la ley del embudo.
En la votación que generó ser calificados como traidores a la Patria por el presidente, resaltemos dos simulaciones priistas: la de una diputada priista que ufana decía que el Congreso no era oficialía de partes del mandatario. Bien lo sabe porque su partido siempre ha sido tapete del presidente priista de turno. ¿A qué tanta dignidad, ahora? La otra es ufanarse de tener libertad de pensamiento. Sí, ahora, cuando ya no desgobierna el PRI, que ha sido siempre sinónimo de represión al distinto, a quien no piensa como priista. Y tratando de imponer su punto de vista cual si fuera el único valedero. Y no lo es. No, México es plural y existe gracias muy a pesar del PRI. De manera que los reyes de la censura y la persecución al distinto, censores al pensar diferente, al actuar discordante a ellos, los priistas, carecen de estatura moral para reclamar ser señalados. Su deplorable proceder los exhibe y los condena. Solitos, no requieren ayuda. Sus simulaciones no sorprenden.
El PAN y su odio clasista lo describe tan guarrete contra el presidente y su partido. Mucha necesidad, tal parece. ¿Cómo puede entenderse que voten a favor de primar intereses extranjeros que han demostrado representar intereses contrarios a los intereses mexicanos? ¿cómo cabe suponer que protegen a México si actúan exactamente en sentido contrario? Ambos. PRI y PAN, desde la noche en que ganó López Obrador, partiendo de un momento cierto, iniciaron una feroz campaña de insultos y veleidades añadiéndose su carencia de propuestas y mejores credenciales de gobierno. Esa es la oposición este sexenio. Lo demás es jugarle al tonto, pero con estridencia. Como sea, la campaña de exhibición pública que pretendió enderezar Morena contra ambos partidos, la ha parado la autoridad electoral. Eso no les quita su postura vendepatrias, si es que lo de traidores no cuela. Y ambos partidos promoviendo recién abstencionismo, los torna traidores de la democracia. Han insultado hasta la saciedad que no conocen y no es válido reclamar para sí el respeto que han sido incapaces de dar y todo ello hecho ¿por? porque no ganó en 2018 o su candidato prófugo y la continuidad del peñismo más asqueroso y corrupto. Aguanten vara. Sí, puede ser un exceso llamar traidor a la Patria a quien rechaza una ley por mejor favorecer intereses ajenos a México. Sí, calentones de boca, los hay. No por ello, se termina el problema de fondo que es: en el pleito por el país, quién se lo queda y qué hacer con él. La respuesta de PRI y PAN es ser vendepatrias.