El primer ministro de Reino Unido, Boris Johnson, fue recibido con sonoros abucheos del público presente en la entrada de la Catedral de San Pablo de Londres, donde tuvo lugar la misa en honor a los 70 años de reinado de Isabel II.
La popularidad de Johnson no está en su mejor momento después de verse directamente salpicado por los escándalos de las fiestas en Downing Street en plenas restricciones derivadas del coronavirus.
Una comisión de investigación le hizo responsable no sólo de permitir ese tipo de comportamientos sino de participar en ellos. Johnson asegura que no dimitirá pero las voces en su contra crecen incluso dentro de su gabinete.
Los abucheos de este viernes son una muestra del que en la calle tampoco es bien recibida la forma de tratar el asunto por parte de su primer ministro.