Al abandonar la política, Pablo Iglesias puso al frente de Podemos a Yolanda Díaz, que por entonces despuntaba por sus cualidades personales y sus planteamientos económicos. Poco tardó en reconocer su error el fundador del partido morado. Porque, desde entonces, la vicepresidenta del Gobierno se ha dedicado por entero a crear una “plataforma” electoral con un conglomerado de formaciones comunistas para competir en las urnas con el partido que la convirtió en ministra y con el propio PSOE. El “invento” de la responsable de Trabajo ha sufrido un serio batacazo en las elecciones andaluzas.
Poco después de conocerse el resultado de las urnas, Yolanda Díaz, lejos de reconocer su fracaso, escribió apresuradamente un tuit que reproducimos íntegro:”La inflación está golpeando a las familias. Se nota al hacer la compra o a la hora de cuadrar las cuentas a final de mes. El Gobierno actuó con rapidez y determinación, pero ahora no es suficiente. Debemos reforzar la protección frente a una crisis internacional”.
La vicepresidenta del Gobierno no esperó a un Consejo de Ministros para proponer las medidas que hay que poner en marcha para paliar la inflación, como debería hacer la responsable de Trabajo. Se apresuró a lanzar al aire un mensaje ambiguo para desviar la atención de su batacazo electoral y para erigirse en la protagonista de las futuras propuestas económicas que debería hacer el Gobierno para enfrentarse a esa inflación.
No es de extrañar que con estos compañeros de viaje, el PSOE de Pedro Sánchez se encuentre en caída libre. Porque el Gobierno de coalición no está formado solo por Podemos. También lo integra ese proyecto comunista que lidera la vicepresidenta. En las elecciones andaluzas, el partido morado se integró tarde y mal en Por Andalucía, la formación de Yolanda Díaz. El resultado: perdió 12 escaños.
Ya nadie duda de la ambición desmesurada y las malas artes empleadas por Yolanda Díaz. Traiciona al partido que la nombró ministra y puentea al entero Gobierno con tal de reforzar su imagen. Pero, a la hora de la verdad, todo le sale mal. Su partido fracasa en Andalucía y dos de sus fichajes estrella, Ada Colau y Mónica Oltra están imputadas. Pero, por lo que parece, Pedro Sánchez apuesta por ella para unir fuerzas en las próximas elecciones generales y sumar suficientes escaños para seguir en La Moncloa. No quiere darse cuenta de que tiene el enemigo en casa.
Con los últimos éxitos electorales del PP y con los aliados que se busca, no es de extrañar que el presidente del Gobierno no quiera adelantar las elecciones. Al menos, se asegura un año y medio más para disfrutar del poder.