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DESDE ULTRAMAR

Magnicidio en Japón

Marcos Marín Amezcua
jueves 14 de julio de 2022, 19:59h

El asesinato del expremier japonés Shinzo Abe en la ciudad de Nara, nos ha dejado estupefactos por la singularidad del contexto nipón. Si bien, hay registros de algunos atentados en su historia política, este sucedido en una esquina a pie de calle, en un mitin donde la policía ha reconocido que relajó las medidas de seguridad y, por otra parte, al tratarse de un personaje tan destacado de la política japonesa moderna, resulta, en resumen, tremendo. Perplejos, atestiguamos cómo mataron a quien reposicionándolo en el mundo, impulsó al Japón contemporáneo.

Ese reposicionamiento no ha estado exento de polémica alrededor de Abe, como es natural entre líderes que actúan y en ello va que tocan diversos intereses; mas el debate en torno a su persona pareciera verificarse más adentro que afuera en temas como rearmar a Japón o replantear su participación en la Segunda Guerra Mundial. No lo percibo como revisionismo, sino solo como un replanteamiento. Abe impulsó una postura consistente en proponer una mirada renovada de Japón que no fuera pasiva ante temas tabú o resueltos anteriormente de forma tal, que ahora reclamaba abordarlos de manera diferente. Se hacía eco de una corriente al interior de su país, obvio. ¿Su muerte está ligada a su postura de reformular cómo debe ser la defensa de Japón, mejor propia que dependiente del exterior? Queda la pregunta en el aire. No faltó quien diga que China se ve favorecida con su muerte. Si supone que se frenarán esos debates y enfoques aludidos, se equivoca.

No puede negarse que Abe buscó, además, un rol mas proactivo de Japón e impulsó proyectos importantes para apuntalarlo, como los Juegos Olímpicos de Tokyo 2020, cuya inercia busca los invernales para Sapporo 2030 –sede que no lamenta la baja dual española– en proceso de decidirse y la Exposición Universal de Osaka 2025. Pueden ser esfuerzos costosos, pero redituables y son pacíficos.

A este magnicidio desde Japón y desde México, lo comentan amigos a petición del suscrito, manifestando su sentir por lo ocurrido. A los más, los leímos aquí mismo hace un año, con motivo de los JJ.OO. y yo solo puedo externarles mi agradecimiento. Luz de León desde Kumamoto, apunta: “Aquí es común ver a los políticos en la calle dando discursos. Ya sea dando vueltas en un coche con la bocina a todo lo que da o en una esquina saludando y con micrófono en mano. Así, Abe san estaba prácticamente parado en un crucero dando un discurso. El primer ministro Kishida, el jefe del partido Jiminto y otros políticos condenaron lo que pasó. Cuando dieron la noticia estaba en el kínder donde trabajo. Era la hora de la comida. Es costumbre comer viendo la televisión por si hay algo importante: tifón, noticias de COVID, etc.. De repente, todos empezaron a decir “es imposible”, “eso nunca había pasado”, “no puede ser”. Entonces, empecé a poner atención a la noticia y pregunté que le pasó a Abe san y ya me explicaron lo que estaba pasando. Algo muy lamentable. Como dato curioso diré que a su abuelo materno cuando era primer ministro lo apuñalaron, con la diferencia de que sobrevivió al ataque. Este asesinato ocurrió 48 horas antes de las elecciones que ganó el partido de Abe, Partido Liberal Democrático (PLD) alzándose con el control de la cámara alta del parlamento nipón. El primer ministro Kishida declaró que proseguirá impulsando modificar la constitución actual, pacifista (derivada de la ocupación estadounidense en la Posguerra) lo cual pone a muchos japoneses en contra, como muchos están a favor. Costará tiempo, pero seguramente lo van a lograr. Cierto es que no es posible que al año paguen una millonada a Estados Unidos por protección. Se afirma qué si uno de estos días todos esos misiles que avienta Corea del Norte le dan a una ciudad en Japón, Japón no se puede defender. Tiene que iniciar una serie de protocolos, pedir a Estados Unidos que actúe. Yo creo que eso sí debería de cambiar. Que los japoneses tengan su propio ejército, que los japoneses se puedan defender. Todos están muy indignados con la muerte de Abe, por la manera en que fue asesinado, pero no todos estaban a favor de él, a favor de sus consignas, así que en ese caso la sociedad está dividida, pero no están de acuerdo en haberlo asesinado”.

Evelyn Martínez, indica: “El país sigue en shock y me he dado cuenta de que la mayoría se siente triste por la partida del exprimer ministro Abe. Se había ganado el cariño y el respeto de muchos. En cuanto a las elecciones, el partido Jiminto ha ganado en la mayoría de sitios, tratándose del partido por tradición al que más acostumbrado está la gente y mejor conoce”.

Toshihiro Akizuki, tercia: “El primer ministro Abe ha sido el mejor político japonés de los últimos 50 años. Sus lemas, "Hermoso país, Japón" y "Recuperando Japón" han recobrado la confianza de muchos japoneses. También hubo muchos logros económicos. Los Juegos Olímpicos habrían sido uno de sus logros sin COVID-19. Por otro lado, fue visto como un enemigo por los medios de comunicación de izquierda y se enviaron muchas noticias falsas. El criminal es un miembro de una familia que se ha unido a una nueva religión proveniente de Corea del Sur, reclutando a su familia. Cometió el crimen al creer en una especulación de que tal religión estaba relacionada con el primer ministro Abe. Se puede decir que el artículo irresponsable mató a un político importante. La característica especial de este caso es que no fue un asunto político, sino un resentimiento unilateral. Muchas personas también están enojadas con las escoltas inútiles (que debieron proteger al occiso)”.

Desde México, Karla Belén Pérez Villegas nos acerca al sujeto: “en la celebración de los 400 años de contactos México-Japón (2013-2014), el primer ministro Shinzo Abe realizó una visita oficial a México, por la cual se efectuaron grandes y múltiples actividades en ambos países, como la firma de un memorándum de entendimiento entre la Secretaría de Salud y el Ministerio de Salud de Japón, para la cooperación técnica, llamado: Centro de Entrenamiento en técnicas mínimamente invasivas, privilegiando la atención de enfermedades isquémicas del corazón, en el cual participé como jefa de Departamento para Asia y Medio Oriente de la Dirección de Asuntos Bilaterales de la Secretaría de Salud. Tal constituyó la primera alianza pública-privada entre la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AMEXCID) y la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), con participación de la empresa TERUMO, contando con el interés del premier japonés. Se trabajó un año en el documento. Una semana antes de la llegada del señor Abe a México, recibí al grupo de avanzada del sector salud de Japón. Finalmente, llegó el día de su arribo a México recibiéndolo el presidente mexicano. Lo recuerdo perfectamente: Abe, un primer ministro polémico entre las naciones, audaz por su política y, a mi parecer, imponente a la vista, sobrio, pulcro y sonriente al acudir a celebrar los 400 años de relación México-Japón. Mientras lo veía caminar por la alfombra roja, su presencia representaba un cúmulo de historia imposible de digerir en tan pocos minutos. Generaba cómodos silencios entre la audiencia y una grata expectativa en sus palabras hacia México”.

Pues ya lo ve, en efecto ha causado una consternación absoluta este magnicidio. Es una pena lo acaecido, porque aun siendo un polémico personaje, justo como lo son aquellos que suelen impulsar grandes ideas, vivió momentos excepcionales como la muda de emperador bajo su gobierno y me quedo con su firmeza, rotunda y esa inesperada participación en la clausura de los Juegos Olímpicos de Río apareciendo en medio del estadio en la presentación de Tokio, granjeándose la simpatía y enviando un mensaje puntual de fraternidad y compromiso para potenciar aquella justa. No pudo estar en su inauguración al renunciar aludiendo motivos de salud y encima, por su postergación. Mas vivió para verlos efectuarse.

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