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TRIBUNA

El trenecito

Juan José Vijuesca
miércoles 27 de julio de 2022, 19:36h

Mediados los años 50 pedí a los Reyes Magos un tren de juguete. No pudo ser porque la economía familiar no estaba para contratar carteros reales y además se jugaba a la pelota que era mucho más sano y ecológico. Con el tiempo comprendí que darle cuerda a una locomotora para que el tren se moviera no me llevaría tan lejos en mis aspiraciones viajeras. Tampoco lo fueron mis habilidades pateando pelotas, pero uno en su sana infancia tenía más fe en Alfredo Di Stéfano que en Buster Keaton como maquinista de La General.

Pocos años después, y sin hacer nada extraordinario, llegó una especie de progreso. Algo que nos pilló a casi todos desprevenidos; lo cierto es que cambié la pelota por un Seat 600 de segunda mano cuyo anterior propietario, ingeniero destacado en el desierto del Sáhara, me prometió que lo mejor del coche era que ya estaba acostumbrado al calor y que no se calentaría en verano. Cuestión menor porque aquello más que gasolina andaba a base de agua de Lozoya, incluso en invierno. Y con mi flamante 600 mi primer viaje a Extremadura. Tardé en llegar a Badajoz menos que lo que a día de hoy tarda el recién inaugurado “Tren Rápido” que hace las delicias de don Pedro Sánchez. Una especie de juguete cuya velocidad de crucero alcanza los 89 kilómetros por hora con viento de cola.

La ecuación en muy sencilla, si un Seat 600 a 70 km/hora, parando a refrescarle y echando gasolina normal de entonces a 6,50 pesetas/litro (hoy 1,93 euros/litro, es decir, 321,12 de las antiguas pesetas), pues ¿Cuánto tardaría el Tren Rápido de Sánchez en llegar a Badajoz, teniendo en cuenta que el Presidente miente más que anda? No hay más respuesta que sentarse y esperar.

Algunos hablan de los intentos de José María Aznar por sacar adelante la alta velocidad en Extremadura, pero los que de verdad predicaron y empeñaron su palabra fueron José Luis Rodríguez Zapatero y María Teresa Fernández de la Vega, que aseguró que «en 2010 habría AVE a Extremadura». Ya daban pistas de lo lento que iba el trenecito.

La realidad es la que es. A Extremadura ha llegado un trenecito que ni siquiera realiza paradas donde tiene que parar y que no hace el recorrido en menos tiempo. No digo que algún día llegue un AVE con arreglo a ley, pero este fiasco es un dolor de muelas. El problema es que una vez más la estrategia política se guarda en hacer las cosas a la inversa, es decir, primero la foto y luego a reclamar al maestro armero ignorando al pueblo extremeño como si éste fuera de una categoría inferior. Esta es la gloria y el gozo de Sánchez, que para mitigar el ridículo se hace acompañar del rey Felipe VI en claro ejemplo de salvaguarda moral.

La España ferroviaria más profunda tiene sede en Extremadura, aunque Murcia no se queda atrás y creo que Teruel tampoco, entre otras zonas geográficas que por su riqueza histórica y monumental están más olvidadas que la Chelito. Lo impuro y vergonzoso de todo esto es que la retentiva funciona según para qué cosas; lo digo por esa moda tan chic de retroceder en el tiempo para excavar cárcavas de memorias maltrechas. Para lo demás, muchos guiños pero abandono total y si te he visto no me acuerdo.

No se preocupen, a día de hoy un pasajero puede viajar desde Puerta de Atocha en el trenecito de las 8:50 horas para llegar a Badajoz sobre las 13:40 horas. Es decir, cuatro horas y cincuenta minutos en recorrer 400 kilómetros. Para el presidente del Gobierno la verdadera noticia de este extraordinario acontecer no es el trenecito, sino “el inicio de un camino para el que no hay vuelta atrás”. Solo faltaba retroceder lo andado. Lo que vengo a decir para los que aún tengan un Seat 600 y prefieran hacer un viaje más dinámico y menos estresante.

En fin, un fiasco ferroviario para los extremeños que han recibido este “regalo” a modo de “tren correo” que pita más que anda como el hacer de este Gobierno. Les recuerdo a los amantes del ferrocarril, que a día de hoy recorrer los 400 kilómetros que separan Madrid de Córdoba haciéndolo en el auténtico AVE, en una hora y 48 minutos estás en la capital cordobesa. Para que luego digan que todos somos iguales. Mis respetos y admiración a todo el pueblo extremeño.

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