Por citar algunas, que 5 son pocas, es un contar y no acabar y que la actualidad política mexicana las trae a colación facilitando la lectura de los acontecimientos de las recientes semanas en México. La fétida herencia del PRI se manifiesta de tantas formas, que es imposible abarcarlas y sobre todo, jode a los priistas, tanto abiertos como encubiertos, sirviendo hacerlo para que no se adornen tanto y su desvergüenza no pretendan usarla cual sello o escudo. No cuela. Repasémoslas.
Desmenuzando cada caso, tenemos, por un lado, la violencia derivada del crimen organizado que ni se combatió ni se amainó en forma eficaz bajo gobiernos priistas, sin dotar al Estado de mejores instrumentos para su combate, incluso en el sexenio pasado, sino hasta los esfuerzos recientes e implica que, capturado algún capo de la droga, recién brotara una camorra urbana en determinadas ciudades que, surgida y apagada, apunta no solo a suponerla como una repuesta de los carteles afectados, sino como coordinados esfuerzos opositores acorralagobiernos testimoniándolos que al unísono su prensa vocera. Interesante y sofisticado proceder, suerte de orquestada acción fraguada desde la oposición. ¿Será? Lo que inició como un rumor o un disparate, ha cobrado cierta carta de naturalización, mientras algún opositor frente al micrófono preguntaba si la gente secundaría un golpe de Estado, adelantando y obteniendo insidiosas respuestas afirmativas y mostrando así su talante antidemocrático. Con tal de ser opositores, defienden lo indecible. Preguntas y respuestas, reprobables. Por décadas, el PRI dejó crecer el negocio de las drogas. Hoy se rasga las vestiduras clamando porque no ve soluciones a la violencia que alimentó. Y no aporta otras.
La segunda herencia maldita del priismo es la tradición de no responderle a EE.UU. siendo PRI-gobierno, los amañados comunicados de alerta emitidos allá para no visitar México pretextando inseguridad; oportunamente usados como presión para otros fines. Con su silencio entreguista y abyecto, el priismo cómplice refrendó siempre su servilismo. Hoy, López Obrador advierte a los yanquis que también México emitirá alertas por sus enfrentamientos, balaceras y violencia también sabida y elocuente. Y sería adecuado y positivo hacerlo. Ojo por ojo. Es lo menos. ¿Sabe? apoyarlo hace 10 años me costó un pleitazo en el Feis con un pusilánime y atolondrado compatriota radicado en Washington, que cuestionó esa medida de protesta recíproca que yo apoyo. Le espeté un simple “define tus lealtades”. El PRI fue tibio cuando preguntó al vicepresidente Biden la razón de espiar al candidato Peña Nieto, quien ya de presidente optó por prestarse a ser su alcahuete contra Venezuela en deshonroso intervencionismo con Luis Videgaray y seguimos esperando esa contestación. Ahora, demandadas las empresas armamentistas por el gobierno mexicano, López Obrador –aunque colaborando en la política migratoria yanqui– ha preguntado al gobierno yanqui por el financiamiento estadounidense a organizaciones opositoras mexicanas, sin obtener réplica y ellas violando la ley electoral mexicana interviniendo en política. La injerencia yanqui, calla, mientras se la cuestiona también sobre si alcanzará a las directrices energéticas mexicanas, en tanto el timorato embajador yanqui de turno, simula cordura y finge la sensatez de las que carece. Hay que vigilarlo.
La tercera herencia fétida priista es el escabroso asunto de la matanza de estudiantes de Ayotzinapa de septiembre de 2014, una más bajo el PRI, cuando Peña Nieto, tardío, pidió pasar página y que los padres lo superarán. Tanta frivolidad priista vimos en torno a un crimen de Estado en toda regla y así ya reconocido por el actual gobierno, cometido por distintos contubernios entre autoridades municipales, estatales, militares y no sabemos qué tantas nacionales, cuya misión en conjunto no era entregar estudiantes opositores y roba-autobuses al crimen organizado al que afectaron en sus intereses. Las nacionales fueron obstructoras de la investigación, de la justicia, desencaminadoras de pesquisas dirigidas a los militares y torturadoras, todas priistas como autoridades alcahuetas, coludidas, que miraron hacia otro lado. Los dedos ya apuntan a ellas.
Los priistas gimotean, hipócritas, por el encarcelamiento del exprocurador priista señalado por su obstrucción de la justicia y no por los 43 asesinados. Rabian porque saben que es un mazazo al PRI. Amén de merecido, que saben ya no se les tolera su impunidad a la que estaban acostumbrados como en la matanza que perpetraron en el 68, habituados a reprimir gente. ¿Qué el alcalde de la localidad era perredista? Sí, con 20 años previos de militancia priista. ¿Qué la aprehensión del exprocurador es política? Por favor, balbucearlo explica nada. Político era difundir desde el priismo una foto del exedil con López, insinuando ser lo mismo. Hoy el PRI debe tragar que su ridícula versión de verdad histórica se va al caño y hay 83 órdenes de aprehensión que el priismo jamás se atrevió a emitir por encubridores. Y sí, aún no sabemos dónde quedaron los 43 estudiantes, pero siquiera corroboramos que los priistas creyeron que era mejor obstruir a la justicia para salvar sus siglas PRI. La impunidad de Ayotzinapa es una pestilente herencia priista por su mala investigación e impunidad, pues siendo un tema de narco fue atraído por autoridades federales priistas, que entorpecieron sus indagaciones.
La cuarta herencia es la ciudadanía putrefacta que ha de combatirse. En ello, no faltan escenas grotescas como los opositores a López Obrador prefiriendo arropar públicamente a Alito, el impresentable presidente nacional del PRI, en sus prácticas delincuenciales cual priista, antes que desaforarlo y que sea juzgado por tales, no deslindándose de él para forzar un relevo de dirigencia. Eso equipara al PAN con el PRI, aunque los panistas se enfurruñen. Peor para sus siglas. Los ciudadanos siguen tomando nota de su deplorable proceder. Ligado todo a una prensa que conduce a otra fétida herencia priista: vendida, cuyos nombres y medios desacreditados en México salen a relucir y a la que Alito llama “brothers” apuntalando su labor por consigna, por encargo, que escribe una vez sí y la siguiente igual, desinformando, escupiendo mentiras, prostituyendo el periodismo auténtico, porque su inercia desinformadora y ruin, campea, persiste. Esa prensa que empapela bulos y edifica sandeces, priista, sea abierta o encubierta, sigue siendo exhibida desde distintos frentes y hasta por boca de Alito. No crea, se defiende la muy despechada, pero la gente la ubica por muy sonora e internacional que sea. Su fétido proceder priista se olisquea a leguas, hay listas de sus nombres y cantidades recibidas, de tiempo ha. Son conocidos. Su “periodismo” por consigna, por encargo, explica su deleznable proceder fétido.
La quinta herencia priista es la compleja lacra educativa. Por décadas regentearon una educación masiva de mala calidad con millonarios costos destinados al bolsillo de los líderes del sindicato gremial. Arropando a Elba Esther Gordillo. Con secretarios priistas impresentables como Limón o Nuño –el que balbuceaba “ler”– quien dejó la represora reforma laboral disfrazada de educativa con el libro de texto que ilustraba la mano con seis dedos. Brillantes, los priistas y nada positivo que esperar de un peñista, cuyo jefe apenas si sabía leer el teleprónter. Un asco de gestión. Todo callado por los periodistas beneficiarios de coima, que ya se les acabó y por eso ahora son tan deslenguados. Era una charada de educación adoctrinadora casando al PRI con la Patria y como heredero de ella sin serlo, amenazante de no atrevernos a cancelarla. Una estupidez en toda regla como el partido tricolor. Se entiende el desprecio priista a que Morena desmonte toda esa falacia. Hoy se plantea enmendar el desaguisado priista. No es tarea fácil revertir el modelo ideológico neoliberal inyectado que privilegiaba competir por encima de lo que sea basado en aplastar al contrario y despreciando las humanidades, castrando el pensar. Ahora se le dota al modelo del humanismo desdeñado y la recuperación del pensar, revalorando el espíritu humano. Sí, se necesitaría mano firme y no cambiar al secretario del ramo para concretar ese proyecto y ya llevan 3 en este sexenio. Mas del PRI y sus corifeos es imposible esperar algo mejor que proponer. Su demostrada incapacidad congénita para gobernar, los delata a los priistas. Al priista que le fastidien estas palabras, solo le diré: de nada.