El régimen marroquí ha visto mal que la Administración de George Bush haya presionado a la ONU para que designe a Cristopher Ross enviado especial en el contencioso del Sahara Occidental. Fuentes marroquíes conocedoras del tema, han declarado a EL IMPARCIAL que Rabat no quería aceptar a Ross, a quien considera “demasiado cercano a las tesis argelinas”, no sólo porque ha sido embajador de Washington en este país en los pasados años 90, sino por su pertenencia al lobby petrolero de Houston. “Ross posee intereses personales que le pueden hacer tomar posiciones antimarroquíes”, afirman. Una recriminación que ya en 1997 hizo Hassan II al exsecretario de Estado norteamericano James Baker, nombrado enviado especial de la ONU, y cuyo plan de solución al contencioso del Sahara fue rechazado definitivamente por Marruecos en 2004.
Puesto ante el hecho consumado de la designación de Ross, el rey Mohamed VI decidió in extremis enviar una delegación a Nueva York para exponer a Ban Ki Moon las “condiciones” que Marruecos considera irrenunciables para reanudar las negociaciones directas entre Rabat y el Frente Polisario apadrinadas por la ONU y suspendidas en junio pasado. A los requisitos ya anunciados anteriormente por el reino alaui acerca de la discusión como tema único el de la autonomía de la región sahariana dentro de un marco soberanista marroquí, se han añadido ahora la de la composición de las delegaciones que deberán retomar las discusiones en Manhasset, el orden del día de las reuniones y el objetivo de las mismas.
Hasta ahora la composición de las delegaciones era una prerrogativa exclusiva de cada parte, si bien el Polisario objetó en los primeros encuentros de Manhasset a mediados de 2007, que en una de las anteriores delegaciones marroquíes se tratase de incluir a disidentes del Polisario o a saharauis residentes en los territorios ocupados por Marruecos. En tales circunstancias, Rabat podría exigir ahora que se modifique la delegación del Polisario, y que se incluya a representantes del gobierno argelino, ya que Marruecos considera a Argelia como “parte beligerante” en el conflicto del Sahara.
Derechos Humanos
Marruecos cree que en la próxima resolución del Consejo de Seguridad sobre el asunto del Sahara, se va a incluir el espinoso tema de los derechos humanos. Hasta ahora se ha evitado hablar del mismo, aunque los otros organismos de la ONU que se encargan de analizar y señalar la vulneración de derechos y libertades, lo han hecho regularmente.
El Frente Polisario ha tratado inutilmente en el pasado de que en el Consejo de Seguridad se discutiese la represión de las fuerzas policiales y de seguridad marroquíes contra los manifestantes en las ciudades del territorio bajo administración marroquí, así como el tema de los presos políticos y los malos tratos en las cárceles marroquíes contra los presos saharauis.
La novedad actual podría consistir en que el Consejo de Seguridad hable del tema de los derechos humanos y las libertades en la próxima resolución, pero incluyendo tanto las vulneraciones y violaciones de los mismos en la zona del Sahara como en los campamentos de Tinduf. Diferentes asociaciones,como la ASADEH (Asociación Sahara opara la Defensa de los Derechos Humanos) y la ASM (Asociación por el Sahara Marroquí), así como algunos colectivos de marroquíes residentes en Europa, vienen denunciando últimamente la violación de los derechos humanos en los campamentos de refugiados, coincidiendo con denunciads de disidentes del Polisario, como los miembros de la corriente Jat Achahid, que señalan la represión a los militantes críticos con la dirección de Mohamed Abdelaziz.
La ASADEH, por ejemplo, ha pedido al alcalde de Sevilla, Alfredo Sanchez Monteseirin, que intervenga para prohibir que el dirigente del Polisario Brahim Ghali, que fue representante del Frente en España, participe en un acto de solidaridad en Sevilla, so pretexto de su presunta participación en torturas y represión contra saharauis en Tinduf.
De cualquier manera, si la diplomacia norteamericana vuelve a retomar la mediación en el conflicto del Sahara, guardará para ella alguna carta de presión sobre las partes, que bien pudiera ser la de los derechos y libertades de las poblaciones bajo su control.