La Unión Soviética de Mijail Gorbachov carecía de solvencia económica para...
La Unión Soviética de Mijail Gorbachov carecía de solvencia económica para atender la grave crisis que sufría el pueblo ruso y a la vez competir en lo que se llamó “la guerra de las galaxias”. Estados Unidos había descodificado las claves de los misiles soviéticos, se alzaba con el imperio mundial y mantenía de hinojos a la gran nación euroasiática. Forzó Gorbachov un encuentro en Suiza con el presidente Reagan, pero el actor desenfundó su revólver colt y no aceptó la propuesta rusa de concluir con la guerra de las galaxias. El presidente ruso optó entonces por la rendición, la atención a las necesidades económicas de su pueblo y el robustecimiento de la perestroika. El sistema económico comunista había fracasado y para el líder ruso estaba clara la conveniencia de establecer el libre mercado y la propiedad privada.
Todo esto, tras elogiar a Felipe González y al Rey, nos lo explicó de forma muy clara, en Sevilla, Mijail Gorbachov ya como expresidente. Recuerdo que era verano. Él y su esposa Raisa venían de Mallorca, donde almorzaron con el Rey Juan Carlos y la Reina Sofía. Se dirigían a Canarias para disfrutar de sus vacaciones. A su paso por Sevilla -dirigía yo el ABC verdadero- se produjo el encuentro. No era la primera vez que le veía. Fugazmente saludé a Gorbachov, entonces presidente, durante su viaje oficial a España. Y tiempo después de la conversación en Sevilla, tuve ocasión de estar con él cuando presentó su libro en nuestra nación.
Era un hombre sosegado y sereno. Hablaba con fluidez en inglés, sin aspavientos ni agitaciones. Me pareció un político acosado y extraordinariamente inteligente. La Historia le debe algo que él no quería: la extinción de la Unión Soviética. Gorbachov trabajó de forma incansable para dar continuidad a la URSS, reformando su economía. No lo consiguió y el resultado fue el principio de la democratización de la gran nación. No estoy seguro de que haya muerto satisfecho contemplando la política sinuosa y alarmante de Vladimir Putin.