crítica de "sangre de mayo"
Superproducción española de amor y drama histórico
domingo 05 de octubre de 2008, 11:01h
A la hora de poner en imágenes este drama de la historia de España, José Luis Garcí ha contado con un equipo técnico de primera categoría, desde los magníficos decorados de Gil Parrondo a la ambientación de Julián Mateos, pasando por el documentadísimo vestuario de Lourdes de Orduña y la fotografía de Félix Monti, sin olvidar la épica banda sonora con partituras originales de Pablo Cervantes junto con adaptaciones de piezas clásicas, como las de Luigi Boccherini, músico italiano tan ligado a la ciudad de Madrid.
“Sangre de mayo” es un melodrama coral en el que tienen cabida la intriga palaciega, la comedia costumbrista, la aventura y el más puro romance. Se trata de una cinta en la que, a pesar de las cruentas batallas de los amotinados contra los franceses, la firma de Garci es patente en los numerosos planos de corte intimista. Se nota que el director se mueve cómodo en los salones de palacio, en los jardines y en las calles madrileñas, haciendo esa detallista caracterización de los personajes a la que nos tiene acostumbrados, con unos diálogos de época escritos sin demasiado rebuscamiento y que no resultan anticuados. Es, sin embargo, en las escenas de acción donde la historia se torna mucho menos creíble. Son secuencias simplemente correctas, pero no convencen y les falta la pasión y la realidad que deberían mostrar de los hechos históricos que narran.
En cuanto al reparto, el nivel alcanzado en la cinta que se acaba de estrenar es, sin duda alguna, muy completo y estudiado. Los protagonistas, Quim Gutiérrez y Paula Echevarría, ofrecen una interpretación adecuada aunque, sin duda, con menos garra que la del resto de los actores en papeles secundarios. Son éstos los que mueven y completan la acción con un ritmo irreprochable. Entre ellos, Manuel Galiana, en un personaje lleno de ternura, compasión y espiritualidad, Miguel Rellán, Tina Sanz, Manuel Tejada, Fernando Guillen Cuervo y una magnífica Natalia Millan.