Lo fundado, un refrito opositor de su propio extravío intelectual, se llama Unidos, pero tenga usted la más absoluta certeza de que, para el caso, siguen muy hundidos. De bostezo. Son los mismos impresentables haciendo los mismos equívocos pasos esperando resultados distintos y así, entonces, todo pinta a que no obtendrán tales dividendos ansiados. Así de extraviados. Y así les va.
¿Cómo estará de desprestigiado el grupo que fundó este nuevo movimiento opositor clasista y excluyente, que ya desde antes de efectuarse tal disparate fundacional, cundió el apodo que intitula esta entrega?
Déjese usted que balbucean tales opositores a Morena el ser incluyentes y que apelan a los ciudadanos sin serlo ni buscarlos en realidad. Porque, en realidad, es un ardid disfrazando los pestilentes intentos de un grupúsculo de empresarios que no son lo más granado, que quieren que gobiernen los que les den jugosos contratos y, a su amparo, hacer los grandes negocios que se les permitió con mucha impunidad y desvergüenza hasta 2018. En ese proceso, exaltan a un factótum como Claudio X. González que exige a los partidos de este país que se sometan a sus directrices. Habrase visto tanta desfachatez y antidemocrático talante.
Déjese usted que no es sino un eslabón más de una oposición reventada que junta los pedazos y no halla cómo pegarlos. Semanas atrás, algún impresentable comunicador invocaba a que los desacreditados expresidentes retomen la vida política activa y salven a México –como quien llama a Supercán, dígase– y que el expresidente Fox, cada día más tristemente degradado en sus apreciaciones acentuando las profundas dudas sobre su evidente lesionada salud mental, apelaba a que la clase media se una y se salve; y suma titubeante a los traidores acomplejados priistas cegados por el odio de haber perdido la Presidencia en 2018. Cómo añoran los pagos y los desfalcos que recibían, mientras a sus voceros los llamaban “brothers” a su servicio para el golpeteo periodístico por encargo. Los panistas simplemente, van sin ideas. Lo que se intentó crear el 11 de octubre de 2022 con todo este baturrillo y una que otra voz desacreditada, fue y, de momento, solo balbuceo, mucho odio expresado en calentones de boca que se quedan en artificios y mostrando más de lo mismo, lo cual promete derrota y desvergüenza como lo que los opositores han desplegado y obtenido hasta hoy.
Así, el panorama mexicano opositor a dos años de que termine el actual sexenio, es el siguiente: los opositores a López Obrador –que no puede reelegirse y eso es sano– carecen de agenda y de candidatos. Carecen de estrategia y, además, fundan y refundan intentos de plataformas opositoras desangeladas que ni cuajan ni cuajarán. Hacen lo mismo buscando resultados diferentes sin condenar su gestión reciente, que fue pésima, y van sin admitir sus putrefactos procederes.
Por cuatro años han perdido el tiempo los opositores a López Obrador y en vez de construir opción, se la han pasado insultándolo y a quien no piense como ellos, con una brutalidad mostrada que son la antidemocracia encarnada, sin hacer propuestas sensatas opositoras, porque eso ya implicaría pensar y, pues no, no es lo suyo. Aducen que sus “propuestas” no pasan por culpa de Morena, lo cual habla de su profunda incapacidad política para sacarlas adelante. Con ese panorama, tampoco son críticos con su cuestionable pasado reciente, donde hicieron pésimos gobiernos. No pueden ser críticos con su desempeño reciente, porque como opositores escupirían al cielo y no saldrían bien librados al tamiz del análisis de sus posicionamientos muy cuestionables en su labor como gobiernos recientes.
Entonces, con tan desolador panorama en la parcela opositora, de allí difícilmente puede salir uno o varios candidatos sensibles a los problemas y necesidades de México, o sea, de las mayorías; que sean interesantes y propositivos. Con arrastre. No. Uno de los convocantes a formar “Hundidos”, el impresentable Gustavo de Hoyos, decía rabiosamente en la ceremonia fundacional de “Hundidos”: hay que sacarlos de Palacio Nacional (a los actuales gobernantes de Morena) y a continuación mostrose sin propuesta de cómo cambiar y qué. Ese es el meollo de la triste y torpe oposición mexicana. No le gusta lo que hay y tiene una gigantesca incapacidad para proponer otra cosa como oposición. Y lo saben.
Una realidad puntual de tales características destruye al PAN o al PRI o a cualquier opositor a Morena o a López Obrador, por dos razones: a) porque tendrían que abrazar más de una política del presidente, si es que pretenden llegarle a la gente y, b) si reconocen que la pobreza no admite más postergar su atención como sí viene atendiéndose en el actual sexenio, ello contrasta con ellos, que tradicionalmente la minimizaron o trataron con bastante ligereza, aun a sabiendas de que alienarse al tema no cambiaba que el pasto estaba muy seco.
Y no admiten que, como opositores, son incapaces de aportar una agenda y no entienden que no entienden. No entienden que un ciudadano de a pie no votará por ellos solo por hacerlo, o porque odie a López Obrador sin más, e incluso. En cambio, solo votará por un opositor a López Obrador si le propone algo mejor que lo que hay. Como los opositores no lo reconocen, es ampliamente posible que se queden chiflando en la loma, fastidiándose otra vez al ver una victoria del oficialismo en 2024, como apuntan altas probabilidades de que suceda y ellos serán los únicos responsables por incapaces y orates, a cuál más de opositores.
Es tan fácil de entender.
Pues bien, el martes 11 de octubre estos partidos opositores mangoneados por el pseudoempresario Claudio X González, un intento de factótum que da alipori, crearon un nuevo movimiento sobre las cenizas de los intentos anteriores de articular a la oposición: Unidos. Van bien hundidos. Las mismas caras ajadas, las mismas anquilosadas ideas abyectas y retrogradas y con un lenguaje torcido dicen que ellos son los amantes de la libertad, que apelan a que los convocados a su causa se comprometan con la agenda falsamente “ciudadana” que impone arbitraria, esa nueva organización. Ese amago, ese chantaje barato a los partidos que representan a la sociedad y no están llamados per se a someterse a las agendas de factótums y han aceptado hacerlo en el pasado inmediato, delinea su actuar. Este nuevo movimiento puede fracasar de seguir como va. Como le pasó a los anteriores intentos opositores similares, todos tan alienados de nuestra realidad.
Yo lo tengo muy claro: donde vea una alianza instigada por Claudio X. González, no votaré por ella. México no necesita factótums. Y todo esfuerzo opositor que incluya al PRI, menos. Lo rechazaré. Se trata de avanzar, no de retroceder y el PRI y el referido sujeto son retroceso, siempre. Por cierto, no sabe qué acomplejados y rijosos están los priistas. Son lo peorcito de la oposición con su putrefacto partido.