Dos de los principales barones del PSOE, los presidentes de Aragón, Javier Lambán, y de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, han abierto las primeras grietas en el PSOE al rechazar la reforma del delito de sedición anunciada ayer por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
Los barones socialistas temen que la extinción del delito de sedición que acometerá el Gobierno, con apoyo de sus socios separatistas, tenga consecuencias electorales en los comicios autonómicos que se celebran el próximo año. Una modificación legislativa que hará desaparecer este tipo penal y que también ha suscitado algún reproche en el presidente de Extremadura, Guillermo Fernández-Vara, aunque de modo más tibio, al manifestar: "No me gusta nada de lo que le guste al independentismo".
Lambán se ha pronunciado contra la modificación legislativa bajo el argumento de que el desafío independentista de octubre de 2017 en Cataluña fue "gravísimo" porque pretendía alterar el orden constitucional y además el Tribunal Supremo "calibró perfectamente" lo ocurrido en la sentencia que condenó a los líderes del procés.
Y como el PP, por boca de su portavoz en el Congreso, Cuca Gamarra, ha emplazado a los barones socialistas a aclarar si respaldan o no esta reforma "a la carta" en favor de los independentistas, Javier Lambán ha asegurado que aunque él esté en contra "jamás" aceptará "lecciones" de los populares porque, ha asegurado, son "capaces de pactar hasta con el diablo".
Muy contundente ha sido también el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, quien tras dejar patente que no comparte la propuesta lanzada por Sánchez ha manifestado que "en plena escalada de precios, lo único que se va a abaratar es el ataque a la Constitución".
En su opinión, el debate sobre el delito de sedición "hoy no toca" porque primero debería juzgarse al expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont, así que aunque ve "legítimo" abordar la cuestión a medio plazo, en uno o dos años, él da prioridad a juzgar a Puigdemont bajo las mismas leyes que lo fueron los demás líderes del procés.
Y ello porque "no se pueden cambiar las normas a mitad del partido". Y aunque se ha mostrado comprensivo con la "buena voluntad" del Gobierno, ha sentenciado: "Dejar el camino de la solución a quien tiene el propósito de romper la convivencia no es el camino".
El otro presidente autonómico socialista que se ha pronunciado ha sido Guillermo Fernández Vara, pero con menor rotundidad. Primero ha confesado en un tuit que no le gusta "nada de lo que le guste al independentismo" y luego ha hecho unas declaraciones en las que ha defendido cómo el Gobierno está logrando desarbolar el independentismo mientras la oposición acusa de "traidor" a Sánchez.
El extremeño ha proclamado que "no hay mayor traición a tu país que haber permitido que a tu país le hagan referendos ilegales sin haberte coscado" y ha recordado que hace cinco años "estábamos en un severo riesgo de que una parte de España se podía separar" y los populares "fueron incapaces" de evitar el referéndum ilegal.
Con las elecciones municipales y autonómicas a la vista, dentro de medio año, ha apuntado que la modificación del Código Penal no tiene por qué pasar factura al PSOE puesto que "si las cosas se explican y se contextualizan, hay muchísima gente que entiende que hoy estamos mejor que hace cinco años".