Algunos anticipamos en artículos que figuran en archivos y hemerotecas que toda esta maniobra de la malversación...
Algunos anticipamos en artículos que figuran en archivos y hemerotecas que toda esta maniobra de la malversación consistía en el compromiso de Pedro Sánchez con Junqueras para que el condenado por el Tribunal Supremo, reo de golpe de Estado, pudiera presentarse a las próximas elecciones autonómicas catalanas.
Y do ut des. A cambio de abofetear al Tribunal Supremo, de manipular la Justicia, sus códigos y leyes; a cambio de herir a muchos socialistas, y entre ellos a Felipe González, Pedro Sánchez ha conseguido el compromiso de ERC, que apoyó al presidente del Gobierno en los Presupuestos Generales del Estado y le respaldará en proyectos de ley comprometidos… Y lo que resulta más relevante: tras las próximas elecciones generales, Pedro Sánchez podrá contar para su teórica investidura con los 13 o 14 escaños de los independentistas catalanes. Son muchos los que temen que ERC se olvidará de los acuerdos y para cumplirlos exigirá a Pedro Sánchez que autorice un referéndum de autodeterminación.
Lo que expongo en este artículo, escrito al aire libre, es la verdad, la pura verdad, por mucho que los sanchistas se esfuercen en enmascararla con sofismas y veladuras. Pedro Sánchez juega a fondo el órdago de permanecer en el poder frente a las blandenguerías de Núñez Feijóo. Y está dispuesto a llegar hasta el final, aunque comprometa la dignidad de España, su integridad territorial y el espíritu y la letra de la Constitución que se votó en 1978 con el amplísimo consenso de los partidos políticos y la abrumadora votación de la voluntad general libremente expresada. Si Pedro Sánchez, en fin, tuviera razón, que la opinión pública se lo premie; si no, que se lo demande. En las urnas, claro, aunque algunos sectores se teman la tentación y el intento de hacer trampas.