Real Madrid y Valencia se descubrieron este miércoles en Arabia Saudí. Pasado el primer tramo de temporada y el Mundial de Catar, ahora les tocó volver a territorio asiático para afrontar otro parón liguero. Eso sí, mucho más apetecible, pues se trataba de batallar por alzar la Supercopa de España. Así que unos y otros se remangaron -más los valencianos, a decir verdad-, dejando en casa a piezas tan valiosas como David Alaba, Aurelien Tchouaméni, Nico González y Samu Castillejo, para enfrentarse en un choque que les brindaba la oportunidad de dejar atrás las dudas que han acumulado en estas últimas semanas. Sin embargo, sólo uno de ellos amortizó esta opción: los levantinos mejoraron mucho sus prestaciones, hasta rozar la catarsis.
Gennaro Gattuso es un tipo de carácter. De honestidad brutal, si se quiere. Llegó a Mestalla sabiendo que iba a perder a dos puntales -Carlos Soler y Gonçalo Guedes- y que no dispondría de respaldo financiero para crear una plantilla a su gusto. Y aceptó el trabajo. Maneja desde entonces un grupo muy joven de jugadores a los que ha de saber acompañar en su evolución, y lo está haciendo, a su manera -con su afamada 'grinta', garra en español-. Pero su mandato se desarrolla en un club que sólo ha ganado un trofeo desde 2008 -la Copa del Rey de Marcelino, en 2019- y que convive con una guerra cronificada entre su masa social y la propiedad. Mucho mérito conlleva lo que está consiguiendo, aunque no haya vencido en las ocho jornadas de Liga precedentes y haya confesado, hace días, que "estoy preocupado, nos falta hambre".

A la espera de fichajes -que llegarán, o no-, el italiano quiere que su bloque recupere la intensidad ardorosa que le caracterizó en su buen inicio de curso. En un anhelo que comparte con su compatriota Carlo Ancelotti, que cumplió 200 partidos como jefe madridista. Ambos técnicos sufrieron en esta fecha una síntesis global de los problemas que acarrean, con desajustes en el equilibrio y complicaciones en la recuperación de la pelota. No presionaron del modo más coordinado, otra vez, si bien arrancaron más sintonizados los merengues. Toni Kroos jugó como mediocentro único y lució en el papel de director. Y gozó del verdadero amanecer de un Karim Benzema que susurra ya la finura y confianza anteriores a su lesión. Los movimientos del francés entre líneas complicaron al cierre levantino, que fue amenazado en el espacio vacío hacia el que se desmarcaban Rodrygo y Vinicius.
La línea defensiva 'che' compitió muy adelantada, valiente, arriesgando si no se ajustaba en el achique. Quería exigir a la salida de pelota de un Madrid titubeante en esa faceta en su reciente derrota de Vila-real, mas por ahí cedieron un remate desviado de Rodrygo -tras un pase en profundidad rotundo de Fede Valverde-, un latigazo del charrúa que rozó el palo -minuto 16- y un caracoleo sublime de Benzema culminado con un tiro fuera de tino. En cambio, los capitalinos no rellenaron de contenido a la tendencia y en torno al minuto 20 bajaron las revoluciones y no las volvieron a elevar. 'Carletto' bien puede verbalizar una preocupación similar a la expuesta con anterioridad por Gattuso. No queda ni rastro de la dinámica física y mental, tampoco la armonía táctica, que les impulsó al trono europeo hace meses. Y todavía les queda por resolver esta cuestión: ¿qué es el Madrid de Ancelotti sin una defensa sólida?
En la trinchera de enfrente, sin apreturas y con tiempo para pensar, germinaron piezas tan interesantes André Almeida, un estupendo creador de fútbol de 22 años. A su alrededor creció el juego de su delegación, con José Luis Gayá dañando con su precisión en el golpeo -la fórmula de los centros laterales se impuso- y Samuel Lino, la mejor noticia de esta temporada en Valencia, afilando los ataques. Avisaron con un cabezazo picado de Cavani que sacó Courtois -minuto 19- y a partir de ahí activaron un control energético que se estiró hasta el desenlace del minutaje. Naufragó Camavinga -al que la titularidad, a sus 20 años, le sigue viniendo grande- y funcionaron sin brillo ni veneno Rodrygo y Vinicius. Eso no quita que 'Vini', en el minuto 30, sentara a Thierry -casi por única vez- en la medular y se escapara para encarar a Mamardashvili, aunque el lateral le ganó, providencial, cuando ya chutaba. Porque en Chamartín cualquiera hace relojes, como demostró Militao cuando emitió un pase largo milimétrico para el galope de Benzema que cortó Cömert en penalti. El Balón de Oro abrió el marcador con sencillez en la transformación -minuto 38-.

Si parecía complacido el defensor del título con tablas, con el 0-1, logrado en su peor momento, todavía economizó más sudor. Y escatimar el sudor, en la élite y más en este Madrid, es pecado mortal. Se lo recordaría el guerrero conjunto valencianista con rapidez, en el primer ataque de la reanudación. Lato centró con mucha parábola un envío pasado que Samuel Lino, premiando a su gran actuación, usó para establecer el merecido 1-1 -minuto 46-. Un error estrepitoso en la marca de Lucas Vázquez castigó a la indolencia de un escuadrón merengue impedido para robar con celeridad. Y para combinar con rapidez y tensión. Había entrado ya Modric, pero el croata luce todavía un resaca mundialista que le valió la suplencia y que comparten más colegas en su vestuario. Por vatios y por ganas serían superados. Militao -que se marchó lesionado- y Kroos fueron sus mejores jugadores de campo en esta noche, dato suficiente para entender el gobierno llevado a cabo por Almedia, un sensacional proyecto de centrocampista. El MVP de largo.
El derroche de esfuerzo 'che' valió para llegar a la prórroga. Porque Mamardashvili detendría en el descuento un mano a mano a Vinicius, un cañonazo lejano a Fede Valverde y vio salir por poco un testarazo de Benzema a centro del uruguayo. No es casualidad que el 'Pajarito', devenido en 'Halcón', apareciera más cuando las fuerzas no sobraban. En ese escenario de falta de gasolina emerge su músculo y sus compañeros le siguieron. A falta de fluidez, no es mal guía en la pulsión del 'correcalles'. Todo lo contrario que Asensio, un revulsivo inocuo. De su electricidad, y del acusado cansancio rival, mutó el partido para subrayar al meta georgiano de 22 años, que sostuvo a su equipo con paradas clave ante Vinicius y Kroos. Pero a esta versión valenciana hay que matarla varias veces y Courtois rescató a los suyos en cara a cara ante Fran Pérez. Por méritos ajenos -y deméritos propios-, el gigante se la jugó en la tanda de penaltis y ahí triunfó el arquero belga. Suficiente para jugar por su tercera Supercopa española en cuatro años.
Ficha técnica
1- Real Madrid: Courtois; Nacho, Rüdiger, Militao (Mendy, min. 74), Lucas Vázquez (Carvajal, min. 68); Kroos, Camavinga (Modric, min. 45), Fede Valverde (Ceballos, min. 105); Vinicius, Rodrygo (Asensio, min. 84) y Benzema.
1- Valencia: Mamardashvili; Gayá, Cömert, Cenk, Thierry Correia; Yunus Musah (Ilai Moriba, min. 95), Almeida (Guillamón, min. 115); Samuel Lino (Fran Pérez, min. 82), Justin Kluivert (Hugo Duro, min. 73), Lato (Foulquier, min. 95); y Cavani.
Goles: 1-0, min. 38: Benzema (penalti); 1-1, min. 46: Samuel Lino.
Tanda de penaltis: Cavani marca (1-2); Benzema marca (2-2); Cömert falla (2-2); Modric marca (3-2); Ilaix Moriba marca (3-3); Kroos marca (4-3); Guillamón marca (4-4); Asensio marca (5-4); Gayá falla (5-4).
Árbitro: Alejandro Hernández Hernández. Amonestó a Camavinga, Kluivert, Cömert, Cavani, Almeida y a Nacho.
Incidencias: partido correspondiente a las semifinales de la Supercopa de España, disputado en el King Fahd International Stadium (Riad, Arabia Saudí).