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TRIBUNA

Un poco de lógica para los provida

José María Méndez
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axiologiatelefonicanet/9/9/20
martes 24 de enero de 2023, 19:24h

Leo el inteligente artículo de Luis Herrero Goldáraz en “Libertad Digital” de 19/01/23 y titulado “Aborto, o el problema de la coherencia”. Con gran penetración señala el autor la incompatibilidad entre rechazar el aborto en todos los casos, como hace Vox, o rechazarlo sólo en algunos, como hace el PP. Los provida se hacen un lío mental y sólo benefician a los abortistas.

Imagino que tanto en Vox como en el PP se ignora que no hay ciencia ética de los casos concretos. No está escrito en ningún sitio la decisión libre en sentido positivo que una persona haya de tomar aquí y ahora, ante el preciso conflicto moral que tiene delante. Estrictamente se trata de la primera vez que tal cosa sucede en la Historia Universal. “Nunca antes hubo un Miguel de Unamuno, ni lo volverá a haber jamás”, repetía nuestro gran pensador. “No hay otro yo en el mundo” apostilla Don Quijote. Quizá sólo meditando sobre la absoluta unicidad de la persona humana se pueda captar hasta el fondo la tremenda verdad que supone “ser libre en sentido positivo”.

Dios puede saber de antemano cuál es la decisión que alguien va a tomar. Pero eso no interfiere en absoluto con la libertad positiva, con la capacidad para crear el bien o el mal “ex nihilo”. El hombre crea el bien y el mal de sus acciones exactamente igual que Dios crea algo a partir de la nada.

Por eso cada persona es el responsable íntegro de lo que hace. Por eso mismo se le imputan sus acciones. Libertad positiva, responsabilidad moral, e imputabilidad jurídica denotan la misma realidad. Nicolai Hartmann lo dejó bien claro en su Ethik.

Recuerdo una excursión a Gredos. Subía el penoso camino hacia una cumbre. De pronto vi a la derecha un prometedor sendero menos empinado. Cedí a la tentación. Y llegué a una pared vertical para escaladores. Tuve que regresar al empalme y retomar el duro camino cuesta arriba.

Ya en la cumbre, observé a otro montañero que tropezó con la misma tentación. También cedió a ella. Yo sabía de antemano lo que iba a hacer. Volvería al empalme y retomaría el camino más empinado y que no engañaba.

¿Influyó mi conocimiento previo de lo que iba a hacer en sus libres decisiones? Obviamente no. Ni siquiera sabía que yo estaba allí y le observaba. Todo esto lo explicó con plena claridad San Agustín hace muchos siglos en su obra “De libero arbitrio”. Si Dios me creó libre en sentido positivo, luego me respetará como tal. Aunque previamente sepa lo que voy a hacer, nunca atropellará por eso mi libertad positiva, el supremo don con que me elevó a la categoría de ser dueño de mi propio destino eterno.

Quizá este tema sea algo difícil de entender y exija una paciente meditación. Desde luego Lutero y Calvino no lo entendieron nunca. Pero tampoco los actuales militantes provida parecen haberlo entendido, como muy bien señala el artículo antes mencionado. “Aunque los provida no se quieran enterar, lo que hace hoy más

sencillo reivindicar el derecho al aborto que el derecho a la vida es que hace tiempo que ellos mismos aceptaron el consenso unánime, que falló a favor del primero, aunque sólo fuese en algunos supuestos extremos. En ese momento, automáticamente, el segundo quedó vacío de sentido. Y tiene lógica que así fuese, además.”

Dicho de otro modo. Si se admite a priori el aborto en algunos supuestos extremos, se renuncia automáticamente a la posibilidad de condenar el aborto como algo intrinsecamente perverso y condenable. En contra de sus laudables deseos, los provida del PP se pusieron de parte de los abortistas del PSOE, en vez hacer hacer causa común con los provida de Vox.

No hay ciencia ética de los casos concretos. Sólo hay conocimiento ético de los principios generales.

Si estuviera escrito en algún libro lo que yo debo hacer aquí y ahora, yo no sería libre en sentido positivo. Repito, es la primera vez que tal cosa sucede en la Historia Universal. Nada menos que eso implica ser libre en sentido positivo. Por esta razón empezamos el artículo por este punto. Es algo capital para lo que sigue.

Ningún gobierno o parlamento puede decir a priori o “ante factum” cuándo y cómo se puede matar. Sólo a posteriori o “post factum” un juez puede sentenciar que alguien no fue culpable de asesinato porque mató en defensa propia. Las circunstancias fueron tales que, si no hubiese matado a su agresor, sería irremediablemente matado por éste. Con todo, lo decisivo aquí es que su caso concreto no pudo ser previsto a priori por una ley.

Si pasamos al tema del aborto, violan la lógica los llamados “supuestos legales”, que absurdamente establecen a priori nuestras inicuas leyes actuales. Sólo un juez podría absolver a posteriori a una mujer que abortó en circunstancias muy concretas, y que el juez apreció y ponderó después de ocurrido el hecho. Nunca antes, como hacen nuestros legisladores, con supina ignorancia de la lógica más elemental. No tiene sentido una ley que diga “se puede matar en tales o cuales circunstancias”. Y etiquetar luego a este engendro lógico y jurídico con la pomposa expresión “supuesto legal”. No es que sea ilegal. Es mucho peor que eso. Es algo falso “a radice”,

Digámoslo con más rigor. Como mucho una ley sólo podría afirmar “nunca matarás, aunque algún juez pueda considerar inocente a quien matase en legítima defensa”. La ley puede enunciar de modo meramente “teórico” el caso de la legitima defensa. Pero no presentar la legítima defensa como un “supuesto legal”, que el juez esté obligado a aplicar de modo automático o mecánico. Si Dios respeta la libertad positiva de la persona, mucho más debe hacerlo el Estado. Y todavía más debieran respetarla los que se autodenominan “provida”.

Si se sacan pancartas a la calle, éstas sólo pueden proclamar “no al aborto por principio”. Si la pancarta dice “no al aborto excepto por violación”, se está reclamando “sí al aborto por principio”. Pues no hay ciencia ética de los casos concretos. Sólo la hay de los principios generales. El que postula a priori o “ante factum” un caso concreto de aborto permitido está defendiendo sin darse cuenta el aborto en todos los casos o por principio. Los casos concretos de aborto no culpable sólo son concebibles a posteriori o “post factum”. No viene a cuento mencionarlos en las pancartas.

Si la pancarta de los provida de Vox dice sin más “no al aborto por principio”, han dado en el clavo, Como estoy seguro de que no ha sido porque sepan lógica, habrá que atribuirlo a una feliz ocurrencia. En cambio, si la pancarta de los provida del PP dice “no al aborto en tales casos”, detrás de ella no hay lógica alguna.

En resumen, si los provida del PP quieren ser “coherentes”, por usar misma la palabra que el articulista, encarguen a los provida de Vox que redacten las pancartas y vayan luego con gusto tras ellas. Y si los provida de Vox estudian algo de lógica, reconocerán enseguida que “la flauta sonó por casualidad”.

Pero sobre todo, tanto los provida del PP y como los de Vox habrán dejado de hacer el indio con sus discusiones, que son estériles porque mezclan los casos concretos con los principios generales. Con ellas no hacen sino poner la alfombra para que la pisen cómodamente los abortistas.

José María Méndez

Presidente de la Asociación Estudios de Axiología

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