
"Las mejores fotos que sacaron de Elizabeth Taylor eran de su tercer marido", versa el reportaje. "Me sorprendió que Brad aceptara el reto", cuenta Denis Freedman, director creativo de "W", "sabía que tenía un ojo muy crítico, pero cuando vi esas imágenes tan íntimas y artísticas que hizo de Angelina y de los niños, no estaba preparado", añade.
Como buen aficionado a la fotografía, Brad supo lo que se hacía. Decidió utilizar una Kodak que llevaba sin tocar cuatro años y además, estaba descatalogada. La editora, Nadia Vellan, consiguió 40 carretes que compró a través de la casa de subastas online ebay, y se los hizo llegar al actor cuando vivía en Provenza y esperaba el nacimiento de los mellizos. Una semana después, Pitt llamó a la revista y les dijo que necesitaba un rollo de película más. Al final Vellan se puso en contacto con un proveedor en Israel que les facilitó 30 y se enviaron a Francia en avión.
Después de semejante epopeya, Brad cambió de opinión y decidió pedir un tipo de película especial que se usaba durante la II Guerra Mundial. Desde "W" le aseguraron que era imposible, no obstante le recomendaron en última instancia la marca Ilford, de gran calidad y también con acabado granulado. El asistente de edición tomó un vuelo y llevó el material a un discreto hotel en la ribera francesa para no levantar sospecha. A pesar de la excentricidad de sus peticiones, el resultado ha sido magnífico.
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