Fiscalía y Hacienda afinan sus pesquisas.
A medida que pasan las horas, y que aumenta el flujo de informaciones inculpatorias, la imagen del Fútbol Club Barcelona prosigue su deterioro. Tras la detonación inicial, en la que se destapó el pago de 1,4 millones de euros por parte del equipo catalán a José María Enríquez Negreira, exvicepresidente del Comité Técnico de Árbitros (CTA) de la Real Federación Española de Fútbol, el caso no ha parado de ofrecer actualizaciones. Se añaden con asiduidad nuevos datos que amplían la perspectiva sobre los presuntos sobornos que han colocado a la entidad azulgrana en un lugar muy discutible. En Italia, ya comparan esta situación con la del llamado 'Calciopoli', escándalo que acabó con la Juventus en Segunda por el amaño arbitral sistematizado; y Augusto César Lendorio, ex presidente del Deportivo de la Coruña y pasado embajador de LaLiga, ha sentenciado que se trata de "la peor noticia de la historia para el fútbol español".
"Ahora llegarán las investigaciones, judiciales y periodísticas, que determinarán en qué año se inició una relación que algún exdirectivo azulgrana fija que ya existía en la etapa de José Luís Nuñez (dirigió al Barça hasta 2000)", ha señalado un gestor que ha querido apostillar lo siguiente: "Cuando se llegue a conocer la fecha exacta del inicio de la millonaria relación profesional entre Enríquez Negreira y el Barcelona, serán muchos los clubes y aficionados, el Deportivo y yo los primeros, que recordarán aquel o aquellos partidos contra el Barça, que todos tenemos en la memoria, en los que nos habíamos quejado con extremada dureza del colegiado de turno, pero que entonces sólo lo relacionábamos con aquello tan manido y ‘aceptado’ de ‘los árbitros siempre ayudan a los grandes".
La marea crece y crece en torno a las oficinas del Camp Nou. Y lo hace con fuerza. El diario 'El Mundo' ha publicado la amenaza que Enríquez Negreira le dedicó al Barça cuando Josep Maria Bartomeu decidió romper el acuerdo contractual millonario con el dirigente del estamento arbitral. Ocurrió en 2019, por medio de un burofax. "Tengo la firme intención de cursar denuncia ante los Juzgados, lo que seguro acarreará consecuencias negativas. Hasta ahora no he iniciado estas actuaciones para, justamente, evitar graves consecuencias, albergando la esperanza de llegar a un debido entendimiento en relación con mi pretensión, ya que no creo que otro escándalo favorezca al club y mucho menos al señor Rosell, habida cuenta de cómo éste facturaba al club o éste a él", escribió entonces el protagonista de esta turbia historia.
Tres empresas bajo la lupa y dudas sobre el inicio del acuerdo
Mediante esa carta quería recuperar un trabajo que le ha proporcionado a su empresa, DASNIL 95 SL, una salud financiera espectacular a lo largo de los años. Las investigaciones que están desarrollando Fiscalía y Hacienda dibujan la siguiente fotografía: entre 2016 y 2018, la compañía facturó 1,4 millones de euros, siendo el 95% de esos ingresos directamente proporcionados desde 'Can Barça'; se sospecha que el pacto entre el trencilla y el club catalán se remonta, al menos, hasta 2003, fecha desde la que el volumen de negocio por la elaboración de informes privilegiados sobre árbitros habría llegado hasta los 4,7 millones de euros; en 2019 bajó dramáticamente la cuenta de ingresos y en 2000 no se emitió ya ninguna factura. Con todo, son montos, tal y como ha admitido Bartomeu, fuera del precio de mercado. Un sinsentido económico del que se ha aprovechado una empresa que aparece en el registro dentro del rubro de la publicidad. Aunque no conste trabajo alguno en dicha especialidad.
Se sabe, a estas alturas, que el Ministerio Público anda detrás de la pista de una tercera empresa en este embrollo. Además de Dasnil 95 SL y Soccercam SL -dirigidas ambas por Enríquez hijo-, se investiga la intervención en el fraudulento negocio de Tresep 2014 SL, sociedad propiedad de Josep Contreras, un exdirectivo del Barcelona, durante los mandatos de Josep Lluis Núñez y de Joan Gaspart, que llegó a ser detenido en 2018 por la adjudicación irregular de hasta diez obras -dentro del denominado 'caso Soule, que provocó la detención del presidente de la RFEF de aquella época, Ángel María Villar-. Se escudriña si el club 'blaugrana' habría complementado a través de esta empresa los pagos al, por entonces, vicepresidente de los árbitros españoles.
Mientras tanto, Xavi Hernández y el socio 'culé' pelean por creer en la versión oficial. El problema es que esa versión no coincide, depende del presidente del Barcelona al que se le consulte. Laporta se mantiene firme en circunscribir el tejemaneje a los años 2016,17 y 18. De momento, se lava las manos, anuncia medias legales contra los que ataquen al club y denuncia que esta 'bomba' haya explosionado ahora, justo cuando, al fin, les va bien sobre el césped. Bartomeu tiene otro punto de vista. Y lo está compartiendo.
Guerra entre Laporta y Bartomeu, con el Barcelona como víctima
Bartomeu le ha dicho al diario 'ABC' esto: "Yo estoy muy tranquilo porque fui el que cortó este servicio (...) Recuerdo que me llegó (el burofax), pero no le hice ni caso. Lo remití inmediatamente a los servicios jurídicos del club y nunca más se supo. No sé qué hicieron porque me desentendí del tema. Y evidentemente, nunca me reuní con el señor Negreira". "En marzo y abril de 2018, cuando pusimos fin a la relación que el Barça mantenía con su empresa, me llamó diciéndome que jugábamos con el dinero de su familia", ha añadido. "En 2018 se inició una época de recortes para sanear la economía del club. Pep Segura, entonces manager general de fútbol de club, y Oscar Grau, director general, me comentan que este servicio costaba mucha pasta y se decidió anularlo", ha defendido.
"Este contrato ya estaba hecho desde la época de Núñez, Gaspart y la primera etapa de Laporta. Yo ni veía las facturas porque se pasaban directamente (...) Cuando Laporta llegó al club las facturas eran de cerca de 150.000 euros y cuando Sandro (Rosell) es nombrado presidente, éstas eran de mucho más de medio millón de euros; lo único que puedo decir es que yo le corté el grifo a Negreira y Laporta le había cuadruplicado el sueldo, debería explicarlo", ha manifestado un dirigente que ha recalcado que en 2003, cuando llegó a la estructura del club, ya existían los informes. Unos informes sobre los que Enríquez padre y Enríquez hijo discrepan en sus declaraciones a las autoridades. Uno dice que los trabajos eran verbales, con lo que no hay registro escrito; y el otro argumenta todo lo contrario.
Y ha tomado la palabra también Carles Tusquets, primer tesorero de Núñez y el presidente de la comisión gestora que se hizo cargo del club catalán entre octubre de 2020 y marzo de 2021, cuando fue nombrado para controlar la caja hasta la celebración de las elecciones que oficializaron el regreso de Laporta. El economista ha reconocido ante la emisora 'Rac1' una incógnita contable en las arcas del Barça: "Ni en los presupuestos que nos pasaban ni en las auditorías aparecía esta cantidad (los pagos a Enríquez Negreira). No estaba especificada, así que puede que estuviera incluida en otro concepto. La Comisión Económica Estatutaria sólo puede presentar objeciones ante cantidades que superen el 5% del presupuesto anual. El concepto concreto debía estar enmascarado en otros conceptos". "Muy probablemente, estos pagos estaban enmascarados en varias partidas", remarcó.
Corrupción entre particulares o administración desleal
En el entretanto, la Fiscalía avanza en unas pesquisas que la dirigen hacia la categorización de los delitos de corrupción entre particulares o de administración desleal. Tal y como ha acreditado el diario 'El País', la relación se remontaría desde 2001 hasta 2018, con un volumen total de siete millones de euros, y los trabajos buscan dilucidar si los pagos por los informes arbitrales están justificados y documentados. Es decir, se trata de constatar que el trabajo encomendado se realizó de forma efectiva o si constituía una mera pantalla que detrás escondía artimañas. Si se demuestra la existencia de un cuerpo delictivo, la ruta desembocaría en corrupción entre particulares. Y si no se demuestra dicha hipótesis inculpatoria, cabe el delito de administración desleal si los pagos corresponden a trabajos no llevados a cabo nunca.
Enríquez Negreira no se ha movido de su teoría "-yo hacía asesorías técnicas verbales"- y la directiva del Barcelona sabe que las infracciones deportivas, por conflicto de intereses, contemplan una prescripción a los tres años. Lo que está sobre la mesa de las autoridades se refiere a los años 2016,17 y 18, así que en esta esfera no tendría consecuencias, más allá de la pérdida flagrante de prestigio que ya está paladeando el club, dentro y fuera de territorio español. Sin embargo, las causas penales todavía siguen vigentes. Prescribirán en junio de 2023, puesto que en la vía penal el plazo llega hasta los cinco años. Y en junio de 2018 se firmó la última factura, por orden de Bartomeu. En todo caso, desde el Camp Nou se entiende que en caso de demostrarse un fraude penado, la responsabilidad recaería sobre Enríquez Negreira.
Por último, el Comité Técnico de Árbitros ha dado la cara a través de su presidente. Mientras que Luis Rubiales guarda silencio, acuciado todavía por estar pendiente de juicio, Luis Medina Cantalejo ha asegurado que "llevo 40 años en el arbitraje y este es uno de los momentos más tristes que he vivido". "(Enríquez Negreira) Era una persona que era vicepresidente y que estaba en la plantilla de árbitros que estábamos entonces. Formaba parte de la Junta Directiva, pero no sabíamos muy bien cuál era su cometido (...) No sabemos qué competencias tenía. Ha estado muchísimos años, pero era un hombre que estaba prácticamente en la sombra", ha especificado. Su estamento ha quedado contaminado. Y los focos empiezan a subir hacia la RFEF. El grupo parlamentario Popular en el Senado ha pedido la comparecencia del presidente del Consejo Superior de Deportes, José Manuel Franco.