La prueba de redirección de doble asteroide (DART) de la NASA constituyó el primer intento del hombre de lanzar una nave espacial para colisionar intencionalmente y desviar un asteroide como técnica de defensa planetaria. El pasado 26 de septiembre, la nave espacial DART chocó con una pequeña luna asteroide llamada Dimorfo, que orbita un asteroide más grande llamado Dídimo. Ninguno de los asteroides representaba una amenaza para la Tierra, pero representaban cuerpos celestes similares que algún día podrían acercarse y poner en peligro el planeta.
En cuatro artículos publicados en la revista Nature este miércoles, el equipo de DART, ha confirmado que el impacto de DART fue un éxito y consiguió desviar la trayectoria de Dimorfo. Los hallazgos confirman la viabilidad de redirigir objetos cercanos a la Tierra como asteroides como medida de defensa planetaria.
“Todavía no podemos detener los huracanes o los terremotos, pero finalmente aprendimos que podemos prevenir el impacto de un asteroide con suficiente tiempo, advertencia y recursos”, indica Derek Richardson, líder del grupo de trabajo de investigación de DART. “Con el tiempo suficiente, un cambio relativamente pequeño en la órbita de un asteroide haría que no alcanzara la Tierra, lo que evitaría que se produjera una destrucción a gran escala en nuestro planeta”.
La nave espacial DART no fue el único proveedor de impulso en el impacto con Dimorfo; un empujón adicional fue causado por violentas salpicaduras de escombros cuando la nave espacial se estrelló contra la diminuta luna del asteroide. “Hubo tantos escombros expulsados por el impacto que Dimorfo fue empujado aproximadamente 3,5 veces más efectivamente en comparación con ser golpeado solo por la nave espacial DART”, explica Richardson.
“Antes del impacto, esperábamos que el impacto acortara la órbita de Dimorfo en solo unos 10 minutos, pero después del impacto, supimos que el período orbital se acortó aún más, reduciendo una órbita ordinaria de 12 horas en poco más de 30 minutos. En otras palabras, el material expulsado actuó como un chorro para empujar a la luna aún más lejos de su órbita original”, comenta el científico investigador principal Tony Farnham.
Próxima parada: Hera
Con el éxito de DART demostrado, el turno le llegará en los próximos años a Hera, de la Agencia Espacial Europea. Esta futura misión volverá a visitar el sistema binario de asteroides que contiene Dimorfo y Dídimo en 2026-2027 y evaluará sus propiedades internas, proporcionando un análisis más detallado de los efectos del impacto DART en el sistema y la geofísica detrás del sistema solar.
Si bien la misión Hera aún se encuentra en la fase de construcción, la investigación tanto de DART como de sus predecesores aún ofrece una gran cantidad de información sobre cómo los humanos pueden desarrollar formas adicionales para defender la Tierra de los asteroides y cometas que vagan por el firmamento.