Exhibición de puntería del equipo de Ancelotti (0-4), con triplete de Benzema, para remontar la eliminatoria y espantar el pesimismo de los últimos 'Clásicos'.
En el Real Madrid no ganar significa perder. Y perder está muy mal visto en Concha Espina, tanto que un entrenador puede conquistar la Liga y la Liga de Campeones un año y ser despedido en el siguiente curso. En esas se ha descubierto Carlo Ancelotti, con su idea todavía viva en el campeonato liguero -aunque muy lejos de la cima-, en la máxima competición continental y en la Copa del Rey. Este último torneo es el que le citó este miércoles en el Camp Nou, en la vuelta de unas semifinales con claro aroma a final -y viciado por la eclosión del 'caso Negreira' hasta el lanzamiento de mecheros-. Sólo sufría una ausencia el técnico italiano -la de Ferland Mendy- y escogió la variante más atacante de su libreto. Porque empatar no estaba permitido, después de haber perdido los tres 'Clásicos' que se habían jugado en 2023. Y el órdago, con Kroos como único mediocentro destructor, le salió a la perfección.
Para pasar de ronda le valía al Barcelona con exhibir su extraordinario rendimiento defensivo. Tal y como hizo en la ida, cuando regaló pelota y metros para acabar ganando por un gol en propia meta de Militao. Esa estratagema se justificó por las bajas que les persiguieron -Ousmane Dembéle, Andreas Christensen, Pedri y Robert Lewandowski-. En esta fecha repitió once, sin el tocado Frenkie De Jong -crucial- y con el goleador polaco de vuelta, mas le dio un matiz al planteamiento: presionó y si el rival hacía lo propio, pelotazo para que la ganara el delantero referencial. Todo lo demás fue más pelea -11 a cuatro en la relación de faltas antes del descanso-, sudor, intensidad y control de la valentía en el pase. El temor al contragolpe merengue les maniató.

Sin florituras, se trataba de competir para los locales. Esa es la mayor virtud que ha recuperado para la causa el técnico catalán en su mandato. La pulsión competitiva ha vuelto a 'Can Barça', con 20 porterías a cero y un carrusel de victorias por la mínima. Buena parte de ese carácter ganador lo portan Gavi y Ronald Araújo. El mediocentro volvió a pelear todo lo batallable -sin casi aportar en la creación- y el imperial uruguayo se las volvió a ver con Vinicius. A pesar del balance de esta noche, de clara sonrisa para el brasileño, ya es uno de los mejores defensores del planeta. Y a estos dos elementos nucleares se les ha venido a unir, en los últimos meses, Franck Kessie. El líder del Milan campeón de la Serie A se ha hecho un hueco como el estupendo corrector que es. Se ha demostrado necesario para equilibrarlo todo y dar oxígeno a Busquets. Aunque no ayude a amalgamar posesión, hecho que les penalizó en este combate.
Buscaron los azulgranas continuamente a Raphinha. El regateador ha tomado el relevo de Dembélé como faro, a veces demasiado exclusivo, de la ofensiva 'culé'. Xavi colocó la diana sobre Camavinga, lateral zurdo de circunstancias, por más que 'Carletto' le siga colocando ahí. Pero el joven francés lució muy consistente en la marca. Brilló, en resumen. En consecuencia, asomó como solución en el otro costado Alejandro Balde, con sus incorporaciones frenéticas. Aún así, Courtois no trabajaría demasiado. Al igual que Ter Stegen. Las precauciones y las escaramuzas pintaron un duelo denso. De gran ritmo y exigencia física; desprovisto del fluir de la calidad. Se jugó a no conceder más que a dañar y el fruto de esa actitud no pasó de un centro venenoso de Gavi que Camavinga despejó 'in extremis' -minuto 2-, el envío de Rodrygo -que abrió el campo y maquilló la 'vini-dependencia'- que Vinicius no embocó por el cierre granítico de Araújo -minuto 12-, un par de centros peligrosos de Balde y Carvajal, y el remate débil de Benzema -minuto 33-.
La economía del riesgo decretada por los entrenadores dictó el camino a vestuarios con la tribuna bordeando el bostezo y el analista disfrutando del 'tacticismo' -Militao siguió a Lewandowski a cualquier región del campo, para proteger a Alaba-. Pero los 'Clásicos' no entienden de tendencias y en el minuto 47 restalló la pasión de verdad. Al fin. La maniobra arrancó con un centro de Balde y un zurdazo potente de 'Lewy' que Courtois despejó con sus reflejos en plenitud; a continuación se generó una salida de pelota merengue en la que Rodrygo le ganó, al límite, a un Marcos Alonso que cometió el error de cálculo que decantó el partido y la eliminatoria; y Vinicius trazó una pared con Benzema, a la carrera, que le llegó de nuevo al carioca -tras un amagó sedoso del Balón de Oro- para batir a Ter Stegen. La peor pesadilla de unos y otros: un contraataque letal. Y el primer gol de 'Vini' en el estadio del eterno rival.

No le sentó bien al Barça el paso por el camarín. Le faltó el encaje a los golpes del que presume, con razón, y en el minuto 49 sufrió la certificación de la remontada. Militao la ganó sobre la línea de banda en el ecuador y se la dio a Modric para que el croata inventara. E inventó, inaugurando una segunda parte colosal, a sus 37 añitos, con una diagonal y pase hacia la frontal que Benzema usó para dibujar un derechazo, angulado y raso, que se coló lo más pegado a la madera que se pueda imaginar. Otra transición mortífera, otro gol. La puntería tuvo dueño en este encuentro y a la reacción orgullosa de los catalanes -con un zurdazo angulado de Balde que repelió el meta belga y un eslalon sublime de Araújo culminado con un chut desviado por poco- le siguió el 0-3 que silenció al coliseo barcelonés. Vinicius, que a pesar de los pesares siguió intentándolo, pescó un penalti de Kessie -por pisotón- y Benzema facturó su doblete.
Desde la clausura del Mundial de Catar, Karim ya ha festejado 19 dianas. Venía de marcar tres veces en siete minutos frente al Valladolid y se está reivindicando en el tramo decisivo de la temporada. En esta fecha comandó la cuarta victoria de su equipo en el Camp Nou en los siete años precedentes -por dos derrotas-. Y encontró su triplete, en la enésima galopada de un Vinicius agigantado frente a su 'bestia negra'. Ni rastro del centro del campo 'culé' -imposibilitado para congelar el tempo y domar el intercambio de golpes- y Ter Stegen sostuvo a los suyos, aunque parezca lo contrario. Sobre todo, con un vuelo frente al latigazo de Asensio. Hacía mucho tiempo -desde la doble eliminación europea- que no se veía al Barça de Xavi en esta condición de impotencia y falta de cohesión, de organización. La peor noticia para un equipo en el que sólo su rematador polaco suma más de diez dianas -en los capitalinos han superado esa frontera Benzema, 'Vini', Rodrygo y Fede Valverde-. Ancelotti, que sólo ha perdido en estos dos meses ante los azulgranas, esquivó otro balazo. El Madrid vuelve a la final copera, peldaño que no pisaba desde 2014. Con el italiano en el banquillo.
Ficha técnica
0- Barcelona: Ter Stegen; Alejandro Balde, Marcos Alonso (Eric García, min. 66), Araújo; Busquets, Sergi Roberto, Kessié (Ansu Fati, min. 60), Gavi; Raphinha (Ferran Torres, min. 66) y Lewandowski.
4- Real Madrid: Courtois; Camavinga, David Alaba, Militao, Carvajal; Kroos, Modric (Tchouaméni, min. 87), Fede Valverde; Vinicius (Dani Ceballos, min. 86), Rodrygo (Asensio, min. 74) y Benzema (Nacho, min. 89).
Goles: 0-1, min. 47: Vinicius; 0-2, min. 48: Benzema; 0-3, min. 58: Benzema (penalti); 0-4, min. 81: Benzema.
Árbitro: Juan Martínez Munuera. Amonestó a Sergi Roberto, Xavi Hernández, Gavi, Vinicius, Eric García, Carvajal, Ferran Torres, Araújo, Alaba, Alejandro Balde, Militao y a Ansu Fati.
Incidencias: partido correspondiente a la vuelta de las semifinales de la Copa del Rey, disputado en el estadio Camp Nou (Barcelona).