Las organizaciones agrarias Asaja, COAG y UPA han pedido al Gobierno y a las Comunidades Autónomas que apliquen medidas "urgentes" de índole económico y legislativo para paliar los efectos de la sequía severa. Se trata, y con toda la razón, de un grito de socorro al poder político de todo el campo español, de los agricultores y ganaderos que están sufriendo los alarmantes estragos de la sequía que padece nuestro país. Se convocó una “Mesa Nacional sobre la Sequía” por el propio ministerio de Agricultura para abordar este gravísimo problema. Pero el ministro, Luis Planas, ni se presentó, ni dio la cara alegando excusas inverosímiles.
Cuando la inflación se desboca, entre otras razones, por el precio de los alimentos, el responsable del Ejecutivo ni aparece en la reunión que debía abordar la tragedia provocada por la sequía. Pero el Ejecutivo no puede callar ante la petición de Asaja de aprobar con urgencia un decreto sobre la sequía “que recoja medidas económicas y fiscales. “La situación es "caótica", ha dicho.
En efecto, el Gobierno debería proponer y acordar con el resto de fuerzas políticas, un pacto de Estado sobre la sequía. Porque no se trata de un problema sólo a día de hoy, que lo es y muy grave. Si no que requiere medidas y estrategias a años vista, ante el zarpazo del calentamiento global que afecta a todo el planeta y con crueldad, también a España. De nuevo, el PSOE y el PP están obligados a entenderse en un asunto que va a protagonizar la vida y la economía en los próximos años. Y el pacto en cuestión debería centrarse ahora en la Sequía, que requiere con urgencia otro gran pacto sobre un inteligente Plan Hidrológico Nacional, un plan que aproveche el agua, en lugar de desperdiciarla. Que ya es hora. Y, primero, ahora, un decreto para acallar el grito del campo ante su tragedia.