Este viernes finalizó la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española, la llamada reunión de “primavera”, ya que en noviembre se celebra la de “otoño”. Una reunión con frutos y decisiones importantes, lo que demuestra que los obispos han trabajado bien y con tranquilidad, a pesar de las especulaciones que salen de rumores intencionados por aquellos que desean un cambio “total” en la estructura de la Iglesia particular española.
Pero vayamos al trabajo y nos encontramos como los prelados han aprobado la “Instrucción sobre los abusos sexuales de menores y personas vulnerables”, un documento que sirve de "guía" para diócesis y congregaciones religiosas, sobre cómo actuar ante la denuncia de un caso. El primer paso es realizar una investigación previa, luego se informa a la Santa Sede, que es la que determina si hay que hacer un proceso penal o por la vía administrativa e indica los pasos a seguir, así como las medidas cautelares que hay que imponer.
También los obispos han abordado el proyecto de los Corredores de Hospitalidad, que coordina el departamento de Migraciones de la Comisión Episcopal para la Pastoral y Promoción humana, y que ya se ha puesto en marcha con experiencias piloto destinadas a jóvenes migrantes que quedan al margen de los mecanismos de protección.
Dos ejemplos muy importantes que destacó el Secretario General de la Conferencia Episcopal Española, monseñor García Magán, en rueda de prensa tras la Asamblea Plenaria , que reafirmó una vez más que “la Iglesia no tiene un partido político. No hay un partido político que sea el partido de la Iglesia, lo confirmo y lo reafirmo. Esperamos que nadie utilice a la Iglesia como moneda de cambio o arma arrojadiza en los debates políticos”. O lo que es lo mismo, la Iglesia no va a decir nada de cara a las próximas elecciones del 28 de mayo . Además, García Magán volvió a aclarar que “los obispos, los curas, no debemos indicar el voto, eso es clericalismo”.
Tenemos constancia de que más de uno se quedó boquiabierto ante las palabras de García Magán, que echaban por tierra muchas de esas especulaciones, que ellos mismos habían sembrado, como los cambios de sedes episcopales al hablar de posibles próximas salidas de diócesis por edad de los prelados o jugando ya con el futuro de la Presidencia de Conferencia Episcopal Española, hecho que se producirá dentro de un año y con el nombre del cardenal Omella, arzobispo de Barcelona y actual Presidente, que precisamente este pasado viernes cumplió 77 años, y que el próximo lunes entrará a formar parte del C-9 el selecto club de consejeros del Papa. Un encargo de FRANCISCO, que durará cinco años y que hace que sea uno de los hombres de máxima confianza del Pontífice y según los especuladores de turno la persona que pone y quita obispos en España.
Mientras, nos consta también, que Omella sonríe y trabaja. Como hacen todos los obispos españoles, que ya no tienen torticolis de tanto mirar a Roma, como sucedía antaño.
Dejemos trabajar a nuestros pastores y no hagamos caso de especulaciones interesadas de aquellos a los que todavía no se les ha curado esa torticolis.