Tras la euforia, hace unos meses, de las encuestas favorables del Partido Popular, los últimos...
Tras la euforia, hace unos meses, de las encuestas favorables del Partido Popular, los últimos sondeos han estrechado las distancias y prevén unas elecciones reñidas, si bien favorables al Partido Popular que probablemente mantendrá sus feudos y conquistará algunos del PSOE.
La gran esperanza del PP tiene nombre y apellidos: Isabel Díaz Ayuso. El carisma de la presidenta madrileña no ha decaído. Pilotado su equipo por Miguel Ángel Rodríguez, el hombre clave del éxito ayusiniano, la presidenta ha declarado en ABC: “La España real, la que no vocifera, la que no está todo el día en la pancarta, aún no ha hablado”. Y ahí está la clave electoral en toda España y de forma especial en Madrid.
Sobre la mesa de Isabel Díaz Ayuso se acumulan datos, científicamente probados, que le permiten afirmar: se producirá “un vuelco sin precedentes” en las elecciones del próximo domingo. Son muchos los que ponen en duda ese “vuelco sin precedentes”, pero habrá que reconocer el acierto de Díaz Ayuso cada vez que se pronuncia sobre el presente o el futuro de la política española. Los feroces ataques con que se le agrede no reflejan otra cosa que la fortaleza electoral de la presidenta. Los partidos de extrema izquierda, y también los de centro y derecha radical, se esfuerzan por arruinar el prestigio y la popularidad de la presidenta madrileña, aplaudida y vitoreada allí donde acude por esa España que no vocifera ni está con la pancarta.
Los periodistas no somos profetas y siempre me he librado de hacer pronósticos. Pero no está de más recoger las previsiones de Isabel Díaz Ayuso que aventura “un vuelco sin precedentes”, tal vez porque tiene conciencia que a muchos candidatos no se les respaldará por ser del PP sino porque se votará contra Pedro Sánchez. Que ahí está, por cierto, la clave de las elecciones generales el próximo otoño. Mariano Rajoy no entendió en su día que la ciudadanía no votó en su favor sino en contra de Zapatero y eso fue lo que le otorgó una sólida mayoría absoluta de 186 escaños, que no supo aprovechar poniendo en marcha la reforma constitucional que las nuevas generaciones exigían. Veremos lo que en esta ocasión el futuro nos depara.