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DESDE ULTRAMAR

Y el PRI sí fue derrotado en Edomex… y con el PAN

Marcos Marín Amezcua
jueves 08 de junio de 2023, 19:23h
Actualizado el: 06/09/2023 17:51h

Albricias. El PRI sí fue derrotado en el Estado de México el 4 de junio de 2023. Perdió la gubernatura después de imponerse 94 años. Echarlo de ella es apoteósico triunfo de los ciudadanos que, muchas veces amenazados, acorralados, presionados por el PRI, no se arredraron y expresaron su repudio con el desaseado PRI de incorregible corrupción hasta echarlo, otorgándole su voto a la morenista Delfina Gómez; y sin secundar cantos de sirenas de una Alianza adversaria que mentía azuleando a una priista acusada de graves desvíos de fondos –nada raro en el PRI– que representa al PRI más corrupto y putrefacto, que tiene en el Estado de México a uno de sus semilleros más podridos y gansteriles: el grupo Atlacomulco. El PRI está embravecido, pero derrotado. Esta vez sus esbirros no pudieron, esta vez fue mayor el votante antiPRI cobrando en las urnas por su inalienable derecho, la inoperancia, la ineficiencia priistas, contra las trampas priistas de siempre y la compra de votos panista, que, como perdieron, se llaman a ofendidos y junto con su alianza, carecen de autocrítica. Su aliado, el PAN, el primero.

Su derrota por Morena lo cala hondo, genera maromas discursivas asaz ridículas con un deplorable discurso de odio por respuesta al triunfo de su rival, que igual condu'ce a una opinóloga muy desacreditada, Denisse Dresser, a llamar maloliente a la ganadora sin usar la expresión “derrota del PRI”. Le respondieron que, acaso, le agrada más el olor a sangre que palpó paseándose tan chic por Ucrania. Oposición que hace cuentas absurdas una y otra vez, viendo que no le salen, pero soñando a que sí, derrotada o sin los apoyos que supuso; y mal cree que con su derrota derrotará a Morena el año entrante en la presidencial. Necesitan un ábaco para entender matemáticas elementales, porque no les salen con su derrota, mientras los medios opositores al partido Morena, minimizan la estrepitosa derrota priista, exhibiéndose otra vez manipuladores y mendaces, como siempre en el actual sexenio. Y dígase que el priismo derrotado en Edomex no hace autocrítica de su gestión. Mañosos. La Dresser protesta porque otros se apropien de ese botín priista. Pobrecita. Acierta: solo es un relevo. Echar a los priistas, le fastidia.

A la oposición a Morena –unos la llaman "poposición" por su vergonzante comportamiento en el actual sexenio– decirle que el discurso de odio a López Obrador, a Morena y a sus seguidores y a difundir el miedo entre votantes, como lo usa sobre todo, el PAN, resulta que no les está redituando. Y a cambio, carecen de una propuesta, de una agenda viable, seria, que ofrecer a los electores. Así les va. Ni balbucean siquiera porqué hay que darles el voto. La burrada priista lanzada en plena campaña: "el Estado de México no se toca", falló. Fracasó el PRI derrotado por ciudadanos libres que cargaron contra su permanencia. No fue una participación arrolladora, solo suficiente y eso cuenta mucho, pues no fue una victoria menor, pese a solo sufragar el 50% del padrón electoral, lo cual advierte por igual que un sector amplio está desencantado con los políticos, erosionado su civismo que lo petrifica por 94 años de PRI, inmovilizándolo para expresarse libremente como podían hacerlo y se abstuvieron. Lástima, pues nunca sabremos por quién votarían los abstencionistas, pero ningún partido captó su interés en votarle. Que nadie y menos la alianza antiMorena, pretenda leer en ello lo que no hay. Nunca sabremos sus razones reales. Eso sí, los movilizados detuvieron la aceitada maquinaria compravotos priista y, ahora, igual panista, que fue apoyada por servidores públicos. Movilizarse es votar contra el PRI, invariablemente; partido ineficiente y de total incapacidad como lo fue 94 años, apartándole una losa de encima al Edomex, aunque enfrentará a todos los intereses creados.

Felicito a los mexiquenses, ya que ellos sí valientes, optaron por echar al PRI de la gubernatura provincial del Estado de México, implicando que los ladrones priistas pierdan el erario y dejen de mamar de la ubre que se negaban a soltar alegando el derecho divino de tenerlo. También supone echar funcionarios ineptos priistas que llevan 40 años monopolizando los cargos y con una visión arcaica, asaz vetusta, rústica de cómo hacer política y administración modernas. El PRI ya estaba agotado, imposibilitado de cambiar ni de cambiar nada. El priista no tiene remedio. No podían aportar nada más los priistas, como solución a los problemas causados y no resueltos por los mismos priistas por 94 años. El viejo priismo de siempre, el represor, porque no hay dos PRI, es el de siempre, ni viejo ni nuevo, el tricolor putrefacto, para que no se equivoquen ni pretendan negarlo ingenuos ignorantes proclives a, que en plan tramposillos, pretenden confundir al lector.

El 4 de junio también hubo elecciones en Coahuila. Ganó la alianza opositora, pues pese a ser un estado desfalcado por el PRI, con una izquierda dividida, lidió con la intervención ilegal del gobernador saliente priista apoyando al candidato priista a sucederlo y el día de la elección hubo apresados y perseguidos con tal de arrebatar triunfos. Eso sí lo aplaude el beneficiado PAN, mimetizado con la corrupción priista y cuyo altanero líder Marko Cortés se congratula de un triunfo logrado a base de pucherazo, amagando imponerse en 2024, hablando como si su hoy pequeñajo partido trajera al rey de la oreja, vamos. Vergonzoso. Pese al desaseo priista de siempre, Coahuila no tiene ni la población ni el padrón electoral ni un grupo Atlacomulco como Edomex, siendo más relevante la derrota priista allí, abollando al PRI; siendo clave, pero no determinante en las elecciones presidenciales. Edomex sí conocerá la alternancia, que ya urge. Viera cómo le jode esto a los ineptos priistas y afines, que se sentían inviolables y designados por la gracia de Dios. Eso sí, dejando un panorama atroz, enlistado aquí la semana anterior. La ganadora deberá pulirse y fajarse ante ese encaje de bolillos.

Acierta el presidente llamando kafkiana la acusación aliancista contra el impresentable gobernador priista Del Mazo, que al reprocharle no ayudarla, recriminan que no violó la ley y “entregó la plaza” que no le pertenece ni al PRI. Sí la violó el sujeto gris que tenía menos mérito para el cargo que la hoy ganadora, mas no le alcanzó. Que no se victimicen. Y por mucho que hubiera apoyo de López Obrador a Morena, el priismo no pudo con el legítimo hartazgo ciudadano muy superior en dignidad que sus mentiras y amenazas. Hay una regla de oro: en México se gana por un voto. No hay porcentajes. Elucubraban priistas y panistas –un ciego guiando a otro– que más gente votando, lo haría por ellos. La tendencia es siempre al revés: de acudir, vota contra el PRI y eso fue. Y son más que el PRI. Por ese mismo error de cálculo rechazando una parte de sus seguidores la frankensteniana alianza PRI-PAN, al PAN le votó muchísima menos gente en ambos estados. Solo uno de cada cinco votos en Edomex y uno de cada siete en Coahuila, fueron panistas, un fracaso redondo. Así que dejarse de monsergas con los puntos de diferencia que cacarea su altanero dirigente.

Las gracejadas justificadoras de su derrota, que suenan a aullidos de dolor y de frustración, reflejan el acomplejado talante priista evadiendo su fracaso en Edomex. Al respecto, son puntuales las palabras de la académica unamista y del Instituto Mora, exprofesora del suscrito, la Dra. Leticia Calderón Chelius, ante tales: "no se pueden sostener las tres hipótesis. O "la ciudadanía es responsable por abstenerse" –lo cual contradice la estadística electoral– o "se entregó la plaza" o "fue elección de Estado", pero las tres ideas juntas solo puede ser ocurrencia de Claudio X. González". Cabe decir que el sujeto opositor al gobierno de la República mangonea a los partidos PRI, PAN y PRD, derrotados en Edomex, financiada su estrategia de golpeteo por Estados Unidos, cosa ilegal en nuestras leyes, así actuando los 3 aludidos al sometérsele cual si fuera su amo.

María Morales, una contacto en redes expresó con un tino magistral, casi un madrigal acerca de la impertinencia priista con su mal dada frasecilla de “El Estado de México no se toca', que en consecuencia “tanto estaban conque no se toca, que ahora, esta vez, no les toca". Muy Merecido. Gómez no será estupenda, pero no gobernarán los de siempre y eso es un enorme mérito. En cambio, un excontacto en redes escribió escandalizado que, al triunfar Morena, su empleada doméstica ¡vaya a gobernar!. Por eso es un excontacto. Puede uno consentir que sea opositor, pero no su clasismo y su arrogante racismo encubierto. 5 años y la oposición no ha aprendido nada de porqué se la rechazó en 2018 en la presidencial y ahora en Edomex en 2023. No tiene remedio.

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