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TRIBUNA

Sundries

Juan Carlos Barros
jueves 15 de junio de 2023, 19:38h

En Crafton´s General Mercantile Co. Sundries había aquella tarde una reunión. Era una reunión importante porque era una reunión para reanudar la evolución de la accesión de Ruritania a la organización. Esta que había entrado en un montón y aquella que trataba de extender su operatividad.

La tarde no era tampoco cualquier tarde ni aunque a primera vista lo pareciera la mejor para reordenar un miembro menor en una institución comercial cada vez mayor, por más que fuera esa fase afásica y más en Ruritania tan alejada del centro continental; ahora bien, también lo cual le daba una estratégica posición geopolítica pese a que esa perspectiva no estuviera en los estatutos de la organización.

El caso es que la cubierta atmosférica aquella tarde era feérica. El aire súbitamente eléctrico a más no poder, no hacía nada que había descargado una tormenta asaz y aunque despejado en el cielo se oían truenos todavía presagiando nada bueno. ¿Y la calle principal? Un barrizal total, como para cruzar corriendo y resbalar.

Los representantes ruritanos para la ocasión, A y B, llegaron a caballo como era tradición, les dejaron, no por cierto con mucho cuidado, atados a una cerca allí cerca a un lado y se dispusieron a reentrar. “¿Qué posibilidades tenemos B?”, preguntó A. “Hay que ingeniárselas A”, respondió B.

Esa bisoñez en Ruritania no era extraña, nunca habían tenido un primer ministro rotativo dual y consecutivo, de modo tal que su misión era algo inédito y tenían por eso mismo A y B más mérito.

El estado ruritano pasados tres años, votación tras votación, no lograba desempatar en escaños parlamentarios y la nación seguía dirigida por gobiernos provisionales cuando se les ocurrió esa opción de duplicar la función gubernamental para de una vez salir de situación tal que parecía sempiterna en igualdad y formar gobierno con efectividad.

El parlamento había aprobado la formación de la coalición entre los dos principales partidos rivales y según el acuerdo alcanzado el representante del primero sería primero primer ministro durante nueve meses antes que el representante del segundo asumiera el encargo después por otros nueve, y cada uno en la vacancia ministro de asuntos exteriores.

Las prioridades de ese gobierno turnante no eran, no obstante, cambiantes sino constantes e incluían la aprobación de un presupuesto, la reforma del sistema judicial y avanzar en el estatus internacional. Aunque el asunto principal, más para Crafton que para ellos, era la inmigración, siendo como era Ruritania frontera y dado como entraban a ella solicitantes de asilo individuales a raudales.

La organización confirmó después de la reunión que debatieron diversos temas de la agenda. “Hay un proceso estructurado y nuestro trabajo es apoyar la aplicación de los criterios. Es obvio que hay que respetar las normas”, terminaba diciendo la nota emitida a la salida tan poco explicativa.

En la General Mercantile Co. ya habían decidido poco antes reformar las normas de acceso individuales por razones políticas distintas de las estatales, las cuales contemplaban que los estados que quisieran se podían negar a acoger solicitantes pagando 20.000 euros por cada uno de aquellos a la caja común.

Era evidente, finalmente, también que el nuevo procedimiento “in situ” era más complicado y aumentaba el riesgo de campamentos más grandes en las propias fronteras, pero como los estados miembros podían elegir el efectivo si se negasen a acoger solicitantes o la reubicación de uno a otro u optar incluso por medidas operativas como el despliegue temporal de personal, el plan se había aprobado por mayoría cualificada.

Y así con cierta sensación extraña en Ruritania terminó tan variada jornada.

Juan Carlos Barros

Abogado, consultor europeo y periodista

JUAN CARLOS BARROS es abogado, consultor europeo y periodista

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