Exhibición atronadora del jugador español (6-3, 6-3 y 6-3) para jugar su primera final en el All England Tennis. Peleará ante Djokovic.
Carlos Alcaraz aterrizó a mediados de junio en Reino Unido. Su idea pasaba por entrenar sobre hierba para adaptarse cuanto antes e intentar aprender a jugar en esa superficie, con el fin de competir en el torneo de Queen's y, sobre todo, en Wimbledon. Ese era el humilde plan que Juan Carlos Ferrero y su equipo de entrenadores prepararon para que el fenómeno murciano probara suerte. Y se quitara el mal sabor de boca que le dejó la eliminación en las semifinales de Roland Garros -cuando fue apeado por Novak Djokovic debido a una lesión provocada por su nerviosismo-. Un mes después de llegar a territorio británico, este es el balance: 'Carlitos' ganó el torneo de Londres y se ha metido en la final del 'Grand Slam' isleño. Con una facilidad que no deja de sorprender.
Este viernes le tocó medirse a Daniil Medvedev, un exnúmero uno del mundo que ha renacido del todo en 2023. Este año ha ganado 41 partidos y ha conquistado cinco trofeos, exactamente los mismos números que manejaba Alcaraz hasta el evento de esta tarde. Estos dos competidores arribaron en plenitud física y mental, si bien el ruso estuvo en cancha una hora menos que el español -en octavos de final se benefició del abandono de Jiri Lehecka-. Si se atiende a las rondas previas, se puede afirmar que el moscovita se presentó más descansado a esta cita. No obstante, no se midió en estas semanas a ningún contendiente del 'Top-30' de la ATP, mientras que el favorito de 20 años tuvo que superar por el camino a Nicolás Jarry, Matteo Berrettini y a Holger Rune.
Saltaron a la pista central ambos con voluntad de mostrar que habían aprendido de sus enfrentamientos previos. La primera vez que jugaron en contra fue en Wimbledon 2021, con triunfo contundente para el ruso (6-4, 6-1 y 6-2); y en la segunda ocasión ganó el murciano, en la final del Masters 1.000 de Indian Wells 2023 (6-3 y 6-2). Se trataba, entonces, de desempatar esta rivalidad recién nacida en el All England Club. Y Alcaraz resolvió con una superioridad atronadora. En muy poco tiempo ha pasado de sufrir su falta de experiencia sobre hierba a disfrutar con su tenis. Ha conseguido trasladar sus virtudes a todas las superficies y eso provoca que seduzca a la afición de cualquier lugar. Este viernes ha terminado de enamorar a la británica, al tiempo que acomplejaba a su rival.
Superioridad impropia de su edad
Medvedev quiso afianzar su potencia con el servicio y su solidez desde el fondo de la pista. La excelencia de su tenis consiste en levantar un muro que devuelve, sin error, todas las bolas que le llegan. Se alimenta de la impaciencia y los fallos de los contrincantes. Pero en esta oportunidad fe él el que terminó desquiciado ante la imposibilidad de dañar al tenista nacido en El Palmar. Le faltó ambición y agresividad al ruso, como casi siempre, y no alcanzó a defender con la eficacia e insistencia que acostumbra. En resumen, volvió a pecar en los mismos parámetros que le vieron sufrir una paliza a manos de 'Carlitos' en California, hace cuatro meses.
Aguantó Daniil sólo seis juegos antes de desequilibrarse. Se aferró a la pista hasta que fue desbordado por la amalagama de dejadas y subidas a la red, de derechas profundas y restos afilados del español. Dos restos venenosos y ganadores, sobre el segundo saque de un moscovita que ya estaba en este punto contaminado por las dudas, le dieron a Alcaraz el 'break' que le colocó 5-3 a favor. A continuación puso el lazo el talentoso juvenil al set con un juego en blanco al saque. Y sembró lo que recogería más adelante, porque a Medvedev sólo le quedó irse al baño como argucia para tratar de romper el ritmo de partido. Nada más pudo discutir.
Con todo, regresó de vestuarios el tercer mejor jugador del planeta con ganas. Y a punto estuvo de ver algo de luz cuando el español cometió una doble falta que le regalaba una bola de rotura en el primer turno de saque. Pero respondió el veinteañero con un saque directo. Y a partir de ahí comenzó el monólogo espectacular de 'Carlitos'. Con puntos maravillosos que levantaron al respetable de sus asientos. Uno de ellos, multiplicándose a la red como si de un gigante se tratara, desató los gritos de admiración del personal. La actitud del murciano rebosaba alegría, apetito por divertirse, mientras que al moscovita le costaba fluir. Estaba demasiado concentrado en descubrir soluciones que no llegaban nunca.
Remate y festival
Tras sumar otro 'break', Alcaraz gestionó su ventaja con sabiduría. Limitando los errores no forzados y diversificando sus golpeos. No le descifró el moscovita en toda la tarde, encerrado en el intento de defender desde el fondo de la pista. Y certificó la segunda manga con otra rotura del saque ajeno. Volaba Alcaraz, en el mejor momento de su movilidad sobre hierba. Ha aprendido a una velocidad de vértigo y se desplaza como en el resto de superficies, elemento fundamental en su juego. Así las cosas, no pestañeó y rompió de nuevo para colocarse con 3-0 a favor en el tercer parcial.
Dada su comodidad, o los nervios que conlleva llegar a la final del templo del tenis, se tomó un respiro. Cedió dos veces su servicio y Medvedev descubrió una ventana de oportunidad sobrevenida. Sin embargo, apagó de repente la ilusión del tenista ruso 'Carlitos' con personalidad. Devolvió cada 'break' hasta que la resistencia mental de su oponente se quebró. Y puso la guinda con el mejor punto del partido al final, para dejar a los aficionados complacidos. Con menos de dos horas de esfuerzo (una hora y 50 minutos) y las mejores sensaciones posibles antes de abordar a Djokovic en la pelea por la gloria. Está ante la ocasión de seguir los pasos en Londres de Manolo Santana (1966) y Rafael Nadal (cinco finales consecutivas entre 2006 y 2011), finalista español en Wimbledon como los dos astros mencionados, Conchita Martínez, Arantxa Sánchez Vicario y Garbiñe Muguruza.
"Lo que puedo decir es que voy a disfrutar de este momento (...) Va a ser muy, muy difícil. Lucharé, así soy yo. Voy a creer en mí mismo y en que puedo ganarle aquí (a Djokovic). Está imbatido desde 2013 en esta pista y es un gran reto para mí, pero es un sueño desde que empecé a jugar al tenis estar aquí en una final", confesó al término del encuentro. "Es un jugador muy fuerte. Comparado con el 'Big Three', que han ganado tantos Grand Slam, tantos partidos... Es un poco como ellos y aún tiene 20 años. (...) Creo que Carlos puede batir a Djokovic aquí", analizó Mdevdev. La respuesta, este domingo.