La Generación de 1950 o de Medio Siglo es uno de los grupos literarios imprescindibles de las letras españolas del siglo XX. Por lo general, suele dividirse entre los autores ligados a Madrid y a Barcelona, y en sus filas se encuentran novelistas, ensayistas y poetas de primer nivel: Ignacio Aldecoa, Rafael Sánchez Ferlosio, Juan Goytisolo, Luis Goytisolo, Jaime Gil de Biedma, y Juan Marsé, entre muchos otros. Sin duda, en ella, merece un lugar preeminente Carmen Martín Gaite (Salamanca, 1925-Madrid, 2000), sobre todo más conocida y admirada por su labor narrativa y ensayística y acreedora de galardones como, entre otros, el Premio Príncipe de Asturias y los Nacionales de Narrativa y de las Letras. Autora de novelas imprescindibles (Entre visillos, Ritmo lento, El cuarto de atrás, Lo raro es vivir...), también fue una más que notable conferenciante y poeta. Ahora, para abrir boca de la conmemoración en 2025 del centenario de su nacimiento, han venido a coincidir dos libros que dan cuenta de esas facetas. Por un lado, De viva voz, donde se recopilan todas sus conferencias.
Por otro, A rachas. Poesía reunida, que nos llega de la mano de la editorial La Bella Varsovia, que ha tenido el acierto de recuperar la poesía de la escritora salmantina, que se publicó originariamente en Hiperión en 1976, con igual título A rachas, a la que siguieron ediciones aumentadas en 1979, 1986 y 1993, y luego aparecida en el tercer tomo de sus Obras completas, en 2010, en el sello Galaxia Gutenberg. La edición que ahora ve la luz se apoya en esta última, con alguna leve variación y dos muy interesantes aportaciones: un apéndice con los collages de la autora, auténticos poemas en imágenes, y el acceso, a través de un código QR, a la grabación donde la propia Martín Gaite recita parte de sus poemas.
El título de A rachas no es caprichoso. Proviene de unas significativas palabras de Carmen Martín Gaite, en las que confiesa su fidelidad al género poético (en el que comenzó su andadura literaria), a pesar de haberse internado por otros derroteros: “A pesar de que bastante temprano (más o menos al acabar mi carrera de letras en Salamanca y trasladarme a Madrid), traspuse con empeño decidido el umbral de la prosa -vehículo de historias menos apegadas a la mía-, el vicio de anotar alguna impresión de esas que caen del cielo como un rayo y estremecen todo nuestro ser no desapareció por completo, ni le cerré la puerta a aquellas fugaces visitas de la poesía. Irrumpía en mi casa sin previo aviso, como un amigo calamitoso y algo enfermo que busca cobijo en un raro recinto aún milagrosamente indemne del naufragio, donde nadie le va a echar en cara sus ausencias. Se presentaba y lo inundaba todo con su olor a eucaliptus, intempestivamente, igual que se largaba luego sin despedirse: a rachas”.
El volumen que nos brinda La Bella Varsovia está al cuidado de José Teruel, gran especialista en Martín Gaite. Su excelente prólogo contextualiza su figura y obra y explica su lírica en la que, como bien señala, “conviven múltiples registros: desde el poema canción y el divertimento al poema en clave e incluso hermético, y desde el poema de corte autobiográfico al que se nutre de referencias metalingüísticas. Variedad de registros que remiten al rostro inasible de su autora”.
Menos inasible se nos muestra si nos adentramos en sus versos, imprescindibles para conocer en toda su riqueza la producción de Carmen Martín Gaite.