La deuda pública catalana se acerca ya a los 90.000 millones. Pedro Sánchez...
La deuda pública catalana se acerca ya a los 90.000 millones. Pedro Sánchez está dispuesto a pagar por los 14 votos de Junts y de ERC hasta 70.000 millones con cargo a todos los españoles. Varias Comunidades Autónomas han puesto el grito en el quinto cielo, pero al líder sanchista le entra por un oído el griterío y le sale por el otro sin romperlo ni mancharlo.
Si Junts y ERC acceden a sumar sus 14 diputados a la investidura de Pedro Sánchez a cambio de condonar la deuda pública catalana, está claro que el líder socialista aportará los 70.000 millones que sus ocultos mensajeros negocian con el entorno de Puigdemont y Aragonés.
He pulsado la opinión de sectores muy varios de la política española a pesar de las dificultades de la dispersión veraniega. Todos están seguros de que si Junts y ERC aseguran sus votos a cambio de los 70.000 millones, el sanchismo comprará esos 14 votos, a razón de 5.000 millones cada sufragio, poniéndose por montera las airadas protestas de las Autonomías desfavorecidas.
La Generalidad le debe al Estado 17.500 millones más que cuando gobernaba Mariano Rajoy. Antes del 23-J, Sánchez regó con 32.000 millones los áridos campos de Pedro Aragonés. Es la fórmula sanchista para resolver las tensiones y los proyectos de acuerdo con los más diversos grupos políticos. Y aseguran los expertos que la fórmula no le ha fallado nunca. La deuda pública de España supera ya el alarmante billón y medio de euros, pero al presidente del Gobierno le trae sin cuidado. Que tallen en su día los que vengan tras él. Lo importante es la resolución del problema inmediato. Y si la investidura cuesta 70.000 millones adicionales para comprar los 14 escaños del separatismo catalán, las manos generosas de Pedro Sánchez verterán con donosura la dádiva exigida para que el pueblo español disfrute con la continuidad del líder socialista cómodamente apoltronado sobre la silla curul del palacio de la Moncloa.