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TOROS

Crónica taurina | Valladolid: los Victorinos dan mucho miedo

Crónica taurina | Valladolid: los Victorinos dan mucho miedo
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(Foto: Inés Montano)
sábado 09 de septiembre de 2023, 09:15h
Actualizado el: 11 de septiembre de 2023, 20:57h

Los aficionados llevaban meses sin saber si podrían ver o no el cartel anunciado. Los matadores acartelados con sus correspondientes cuadrillas suelen esperar hasta la última hora para anunciar que se resienten de las cornadas y otros males que les proporciona tan dura profesión. Ayer tocaba Valladolid. Esta ciudad esperaba hace varios meses a Roca Rey con los Victorinos, pero no pudo ser. El candidato a ser una de las primeras figuras del toreo actual se resintió por la mañana, y dejó la tarde para un mano a mano entre El Juli y Emilio de Justo. El público llenó los tendidos, fue benévolo antes y durante del festejo: antes, porque casi agotaron el papel a pesar de que costaba más que otras corridas a pie; durante, porque se prodigó en aplausos y peticiones de trofeos. Las cuadrillas cumplieron. Los picadores también cumplieron las órdenes, pegando las varas de cerca y cerrando la salida a los bichos que, la verdad, no rebozaban fuerza. Los toros fueron buena gente: embestían a los capotes, cosa rara para el encaste, no buscaban el bulto sino también obedecieron a los mandos de los diestros. ¡Qué abanico de comportamientos brinda la ganadería de Victorino Martín! Cría de todo: unos bichos tobilleros y duros hasta unas malvas. Hoy tocaba lo segundo. Un mano a mano sin quites, sin rivalidad, sin alicientes.

El Juli tuvo que salir a hombros, aunque fuera sólo por su condición de pre-retirado del toreo. Ni qué decir de su gran habilidad con todos los tipos de astados. Ninguno se queda sin descifrar por el maestro. Pues, esta suerte corrieron sus tres oponentes. El primero, Buscador (1° 1/19), algo anovillado de cara, no hizo cosas de mucho relieve. El Juli tampoco. La faena no pasaría de mediocre si no hubiera sido por el entusiasmo del respetable. El diestro guiaba al toro al natural cogiendo el estoquillador por la misma punta. No quería muchas cercanías. Se adornó con molinetes y un afarolado, y tumbó al bicho de una estocada trasera y caída. Una oreja y petición no atendida de la segunda. Bolsilillo (3° 11/18) recibió dos varas y su lidia dejó mucho que desear. La faena breve y eficaz. Pinchó dos veces y no entró más. Ni descabelló tampoco. Melcochuro (5° 12/18), el más ligero de carnes, fue destinado a perder la oreja. El Juli puso en juego su conocimiento del arte taurómaco, agrado al público y abrió la puerta grande. Otra estocada trasera y desprendida.

Emilio de Justo podría haber triunfado si no hubiera matado a sus enemigos a pinchazos. La faena de Patatero (2° 1/19) tuvo tandas de precisión y belleza al natural. Emilio de Justo acercó a Milanito (4° 1/19) al caballo por unos delantales muy toreros. La faena, pausada, concediendo mucho tiempo para resollar al bicho, tuvo finura por ambas manos. Al enderezar los andares del toro con los naturales, De Justo hizo unos derechazos desmayados de cartel. Pero llegaron dos avisos y una oreja. Directivo (6° 12/18) fue brindado a El Juli y resultó un verdadero toro de brindis: la faena larga por ambas manos al burel que no iba con facilidad. El torero supo alargar las embestidas faltas de recorrido. La obra quedó sin premios.

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