El candidato del PP ofrece la convivencia de todos los españoles frente a la política de bloques del presidente en funciones.
El candidato a presidente del Gobierno, Alberto Núñez Feijóo, ha enarbolado un complicado discurso de investidura ante el Congreso de los Diputados, que ha sido a un tiempo propositivo y crítico. Y ha sido así porque, a excepción de que se produzca una mayúscula sorpresa, la candidatura está destinada a fracasar.
Por ello, Feijóo se ha centrado en argumentar que su fracaso es un triunfo de la honestidad. El candidato del PP se ha mostrado férreo en su defensa de la Constitución. Los independentistas de Junts, comandados por el prófugo de la Justicia española, Carles Puigdemont, también le ofrecieron su apoyo, pero él no estaba dispuesto a pagar el precio de la amnistía para los cabecillas del 1 de octubre y de la celebración de un referéndum de autodeterminación.
De este modo, Feijóo se ha presentado como el defensor de la Constitución y el representante de la "inmensa mayoría" de los españoles que durante las pasadas elecciones votaron a partidos que no llevaban ni la amnistía ni la autodeterminación en su programa electoral.
“Ya les adelanto que en el proyecto que vengo a presentarles no figura la amnistía, no figura la autodeterminación ni fórmulas análogas o equivalentes”, añade Feijóo. “Para mí, ni jurídica ni éticamente es aceptable. Fuera de la Constitución no hay democracia”.
Frente a Pedro Sánchez, Feijóo ha defendido que él sí tiene "principios y palabra" y ha asegurado que tiene a su alcance los votos para ser presidente del Gobierno "pero no acepto el precio que me piden para serlo", ya que "nos han ofrecido lo mismo", en referencia a Junts, el partido de Carles Puigdemont, clave para la investidura.
Ante la reacción de la bancada socialista, que ha tomado a chufla el aserto de Feijóo, el candidato a presidente ha respondido que agradecía "que me vean incapaz de pactar lo que ustedes van a pactar".
"Ningún fin, ni siquiera la Presidencia del Gobierno, justifica los medios, pero eso es por donde algunos han pasado y están dispuestos a pasar, yo no paso", ha incidido al aseverar que "no paso por ningún aro...ni por traicionar la confianza de los españoles que me votaron".
Se ha referido Feijóo a los presidentes del Gobierno que tampoco hubieran aceptado las condiciones de los secesionistas: Suárez, González, Aznar, Rajoy… “Hasta Zapatero podría haberse mostrado contrario”, ha dicho, recordando que pidió los votos al Partido Popular para oponerse al plan Ibarretxe, que preconizaba un referéndum de autodeterminación para el País Vasco.
Ya en cuanto al grueso del discurso, el candidato Feijóo ha ofrecido a los diputados del Congreso abordar seis grandes pactos de Estado referidos a la regeneración democrática, a la educación o a la sanidad.
Un programa económico
El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha propuesto este martes bajar el IRPF para rentas de hasta 40.000 euros, extender la rebaja del IVA a la carne, el pescado y las conservas y eximir a los autónomos del pago de impuestos en sus dos primeros años de actividad.
En su discurso de investidura en el Congreso, Feijóo ha planteado también promover las inversiones con una oficina de proyectos industriales estratégicos, un fondo de inversión para consolidar el crecimiento de las empresas emprendedoras, implementar una rebaja temporal de las cotizaciones y crear desgravaciones para nuevas inversiones
Feijóo ha destacado la necesidad de un pacto por el saneamiento de la economía -"integrando a agentes sociales y económicos"- dado que España está "a la cola en recuperación del PIB prepandemia", a la cabeza en paro estructural y con una deuda pública "desorbitada".
Entre sus propuestas económicas también figura que los recursos procedentes del impuesto a la banca se destinen a las familias que no pueden pagar su hipoteca, agilizar el ingreso mínimo vital y fijar un calendario en el seno del diálogo social para que el salario mínimo interprofesional alcance el 60 % del salario medio.
Asimismo, aboga por mantener las medidas para contener la inflación hasta que se controlen los precios, entre ellas el tipo reducido del IVA para la electricidad y el gas, la ayuda de 200 euros para los más vulnerables o la gratuidad del transporte público, aunque con límite de renta.
A nivel más global, Feijóo pretende lograr un crecimiento real medio de la economía del 2,5 % en la próxima década, para lo que sería necesario reformar la administración para hacerla más eficiente, "dar mayores facilidades a los empleadores" e implementar una reforma fiscal.
La reforma fiscal debería partir de los trabajos del comité de expertos y tomar "como ejemplo las comunidades donde se han aplicado reformas selectivas", con el objetivo de contribuir a la creación de empleo, hacer más atractiva la vida rural "con una política de impuestos cero en estos entornos" y mejorar la equidad.
En ese sentido, defiende que la fiscalidad del patrimonio "nos acerque al resto de Europa y no atente contra las competencias económicas", aunque no ha detallado su propuesta.
En relación a los fondos europeos, ha reclamado transparencia, renegociación para que los fondos lleguen de manera más ágil a los sectores y "cogobernanza" con comunidades autónomas, agentes sociales y económicos y el Parlamento. EFE
Feijóo ha querido agradecer el apoyo de los partidos que le han hecho contar con 172 escaños de los 176 que necesita.
A Vox ha agradecido “su respaldo responsable y generoso” pese a las “discrepancias”. Ha destacado, Feijóo, que, pese a ser la tercera fuerza electoral del país, no han condicionado su apoyo a su presencia en el Gobierno. También ha dado las gracias a Coalición Canaria y Unión del Pueblo Navarro.
En la coda final de su discurso, Feijóo ha interpelado a los partidos nacionalistas, a los que les vendría bien “un presidente de fiar”. “A Cataluña y el País Vasco les vendría bien un presidente del Gobierno que no vaya a engañar a sus ciudadanos”, ha dicho.
Incluso se ha dirigido a PNV y Junts en concreto, con ironía: “¿Les han votado a ustedes para que se aplique la política de Podemos?”, haciendo así alusión a sus posiciones de centro derecha.
También se ha dirigido al PSOE. “Me parece una anomalía la incomunicación entre los dos grandes partidos que han alternado en el Gobierno de España”, ha dicho.
Ha sido una última invocación a la conciencia de los socialistas, algo que los populares han intentado durante la última semana, a la búsqueda de esos cuatro votos necesarios para ser presidente y evitar que Carles Puigdemont imponga su voluntad a Pedro Sánchez, como condición para auparlo de nuevo a La Moncloa.