Basada en hechos reales, Fabiano Massimi nos presenta nuevamente, una novela ambientada en la Segunda Guerra Mundial; junto con El ángel de Múnich y Los demonios del Reich, comparten todas ellas un elemento común, tratan acontecimientos poco conocidos. Si bien, en este caso, alumbra una novela histórica y perfectamente documentada sobre unos hechos desconocidos hasta el año 1988, momento en el que se hizo pública la lista de niños salvados de las manos nazis y que permitió considerar a Nicolas Winton no sólo como un héroe, sino que le convirtió en candidato a Premio Nobel de la Paz.
En la novela Los niños de Winton el autor nos sumerge en la ciudad de Praga, en los momentos previos antes de ser invadida por los nazis. Estructurada en cinco partes, desde noviembre de 1938 hasta junio de 1939, transmite la tensión que precede al estallido de la guerra, la persecución a los judíos y su desesperación por huir de lo que ya percibían como una muerte segura. Ahonda en la Operación Kindertransport que, a través de la ayuda y participación de voluntarios y organizaciones no gubernamentales, logró salvar a casi mil menores de edad en los años anteriores al estallido de la contienda.
La historia se sustenta por dos personajes principales, Nicolas Winton y la “Niña de la Sal”. Resulta ciertamente poderoso como Massimi consigue captar la atención sobre la misteriosa niña que se ganaba la vida vendiendo sal por las calles de la ciudad, hecho controvertido, pues en 1938 se prohibió la venta de sal, los alemanes habían incautado las minas alzando así la prohibición. El misterio sobre la Niña y su propio destino, se condensan a lo largo de toda la obra.
Por su parte, Nicolas Winton, miembro del Comité de Refugiados de Inglaterra, hombre que, con su arrojo y valentía, marcaría la vida y el destino de los más de seiscientos niños judíos sacados de Alemania para ser trasladados hasta Inglaterra, pasando eso sí por un sinfín de penurias para no caer en manos del régimen nazi.
Por aquel entonces, otros personajes de la obra van marcando los pasos diseñados por Winton; Doreen, representante oficial de Save the Children, nacida para la protección de los niños en zona de guerra ya se hallaba como un factor importante en el desarrollo de la novela. Junto a ellos, una ciudadana checa, Petra, guía y traductora, quien será no sólo un factor esencial en el desarrollo de la misión clandestina de Winton sino también nos permitirá conocer la situación de Checoslovaquia en esos momentos.
Todos contemplan desde la impotencia, la rabia y el miedo, la caída de la ciudad bajo el poder alemán, la represalia contra los judíos y, como Europa silenció el movimiento de los refugiados y opositores políticos del nazismo.
El autor consigue mantener al lector en una tensión constante, ese momento de calma tensa que precede al estallido del conflicto bélico. La realidad con la que ofrece el relato de los hechos, hace que el lector pueda sentir la piel de los personajes, ese miedo constante a ser descubiertos por los espías del régimen camuflados en la población y, sobre todo, el terror a la muerte.
En definitiva, estamos ante una obra que atrapa y sumerge desde el principio hasta el final, que muestra uno de los momentos más aterradores y cruentos del siglo XX, pero que también es capaz de mostrar cómo hasta en esos instantes, la humanidad fluye para dar lugar al nacimiento de personas como Nicolas Winton.