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ORIENT EXPRESS

Las elecciones en Taiwán

Ricardo Ruiz de la Serna
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ricardo_ruiz_delasernayahooes /22/22/28
domingo 14 de enero de 2024, 20:31h

Las elecciones presidenciales en la República de China (Taiwán) han concluido con la victoria del candidato del Partido Democrático Progresista (PDP) William Lai Ching-te, el partido de la presidenta Tsai Ing-wen. Se trata del hombre al que la República Popular China consideraba una fuente de problemas. En efecto, el PDP ha venido manteniendo una posición favorable a la soberanía de la isla, que Pekín considera una línea roja que motivaría una intervención militar.

Sin embargo, el presidente entrante no va a tener las cosas fáciles. Por lo pronto, en las elecciones legislativas, que se celebraban al mismo tiempo que las presidenciales, el PDP ha perdido la mayoría en el Yuan Legislativo, el parlamento taiwanés. Ahora, el partido con más escaños es el Kuomintang, el Partido Nacionalista Chino, defensor de una política más moderada hacia la República Popular y de evitar la declaración de soberanía. La tercera formación, el Partido Popular de Taiwán, ha logrado cosechar el descontento hacia las dos formaciones mayoritarias y, a pesar de su tercer puesto, gana influencia en la cámara.

La victoria de Willian Lai Ching-te ha caído mal en Pekín. La República Popular ha hecho enormes esfuerzos por influir en los resultados de las elecciones. Desde la difusión de noticias falsas hasta las amenazas de intervención militar, el Partido Comunista Chino ha dejado bien claro que no tolerará una orientación hacia la proclamación de independencia de Taiwán. En efecto, Pekín ve a Taiwán como una provincia díscola, pero no como un Estado soberano ni independiente. En los últimos años, los esfuerzos diplomáticos de la China comunista para socavar los pocos reconocimientos diplomáticos de que aún goza Taiwán han sido fructíferos.

Así, la victoria del PDP es un golpe para Xi Jinping. Las advertencias no han funcionado y los taiwaneses han preferido al sucesor de Tsa Ing-wen, es decir, han preferido correr el riesgo de desairar a la China comunista. Se trata de una situación que el líder de la República Popular no puede consentir sin “perder la cara”, es decir, sin que su poder quede de algún modo en entredicho. Por supuesto, la reacción de Pekín no será irreflexiva ni inmediata. De momento, el gobierno comunista ha publicado unas declaraciones del portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores insistiendo en que “cualesquiera cambios que tengan lugar en Taiwán, el hecho fundamental de que sólo hay una China en el mundo y de que Taiwán es parte de China no va a cambiar”.

Ahora mismo, la fuerza de la República Popular China reside en que las demás potencias están divididas y distraídas. Este año hay elecciones en los Estados Unidos. La guerra de Ucrania, la operación militar contra Hamás en Gaza y el riesgo de desestabilización del Golfo de Adén y el Mar Rojo mantienen ocupados a Washington y a Bruselas. El Reino Unido, Canadá y Australia no pueden, por sí solos, acudir en auxilio de Taiwán. La Federación de Rusia depende del apoyo chino para continuar la guerra en Ucrania. Pekín confía en que, dadas las circunstancias, será imposible un frente común para detener una ofensiva sobre Taiwán.

Sin embargo, algunos países europeos se están aproximando a Taipei -por ejemplo, Lituania- sin que las presiones de la República Popular hayan surtido efecto hasta el momento. La guerra de Ucrania está demostrando que, en el campo de batalla, los drones y otras armas tácticas pueden ser más efectivas que las grandes armas estratégicas y el armamento nuclear. Un movimiento desproporcionado por parte de Pekín podría crear ese frente diplomático, militar y económico que, ahora mismo, no existe.

La incertidumbre sobre las elecciones estadounidenses sólo complica las cosas. Si Donald Trump logra presentarse a las elecciones y gana, habrá un giro de la política estadounidense y un fortalecimiento de su presencia en Asia precisamente para contrarrestar la influencia china. Eso complicaría las opciones de la República Popular frente a un giro soberanista de Taiwán.

Ricardo Ruiz de la Serna

Analista político

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