Después de las barrabasadas cometidas en sus pactos con Junts, Pedro Sánchez se ha acogido a ser arropado por El País para escenificar otro “cambio de opinión” inaudito. Entre otras cesiones, el Gobierno pactó transferir las políticas de inmigración a Cataluña, pero en la entrevista en el diario más gubernamental que nunca, afirma sin rubor que no lo hará, pues se trata de competencias exclusivas del Estado. Habrá alguna reacción de Puigdemont por la trampa del presidente del Gobierno. Pero, de momento, el Gobierno ha logrado sacar adelante dos de sus decretos en el Parlamento gracias a la abstención de Junts tras el acuerdo.
También escandalizó la acusación de Sánchez al exigir al PP anteponer “los intereses de España”, justo después de complacer a Puigdemont en todas sus exigencias; esto es, después de anteponer sus propios intereses para seguir en el poder a costa de la dignidad del Estado.
Lo mismo hizo Yolanda Díaz después de estrellarse en el Parlamento con su decreto sobre los subsidios de desempleo, que fue tumbado por Podemos. Tras el gran fiasco parlamentario de la vicepresidenta por traidora y soberbia y para recuperar el protagonismo perdido, se “vengó” de la CEOE por oponerse a una subida del 4 por ciento del SMI y acordó con los sindicatos un incremento del 5 por ciento. Y así, antepuso sus intereses a los de España, pues esta decisión perjudica gravemente al empleo y provocará el fin de incontables empresas, en especial las pymes, que se verán obligadas a echar a los trabajadores al no poder pagarles o cerrar.
Pedro Sánchez y Yolanda Díaz son capaces de cometer barrabasadas políticas y, luego, acusar a Feijóo por oponerse a ellas con la patraña de “anteponer los intereses del PP a los de España”. Así funciona la cínica propaganda de Moncloa, que es capaz de anunciar la cesión de las políticas de inmigración a Cataluña y, luego, decir que se trata de competencias exclusivas del Estado. Pero el cinismo del Gobierno, esos “cambios de opinión” terminarán por dejar al tándem PSOE y Sumar a la intemperie en el Parlamento. Porque no se puede mentir siempre a todos. Porque, sin ir más lejos, o cede las competencias exclusivas del Estado en inmigración a Cataluña como se ha comprometido o tarde o temprano Puigdemont se vengará de Pedro Sánchez. Habrá que esperar que se convoquen las elecciones catalanas para comprobarlo. Porque el prófugo de Waterloo no se deja engatusar como Rufián, que se pone muy farruco en la tribuna de oradores y, luego, vota dócilmente lo que le pida el Gobierno “progresista”.