Mensaje y dinero
martes 04 de noviembre de 2008, 20:36h
Más de 600 millones de dólares es lo que se estima que ha recaudado Barack Obama en la campaña electoral que culmina el próximo 4 de Noviembre. Se trata de una cifra récord en la historia de las elecciones estadounidenses. Tan sólo, en septiembre, la cifra alcanzó los 150 millones de dólares, una cantidad extremadamente elevada. Supera así, la que había sido hasta ahora la recaudación más alta, la de George Bush en 2004.
Esta cantidad significa más del doble que la recaudada por su contrincante John McCain. El motivo de este contraste está en las diferentes vías de financiación que han seguido las dos campañas. El senador de Illinois aceptó desde el principio una financiación absolutamente privada y rechazó el capital público. Un hecho que no ha agradado en ningún momento a los republicanos, que acusan a Obama de falta de transparencia. Y es que no se acepta capital privado en una campaña del modo que lo ha hecho Obama, desde el escándalo del Watergate.
El Partido Demócrata, al basar su campaña en donaciones privadas, puede gastar cantidades de dinero ilimitadas, mientras que el equipo de McCain tan sólo puede contar a su disposición con algo más de 80 millones de dólares. Este es el motivo por el que Obama puede permitirse una presencia espectacular en cualquier medio de comunicación, como demostró en el espacio de media hora de duración, que compró en cuatro canales de televisión, el pasado 29 de octubre en horario de máxima audiencia.
Y es que el modelo que ha empleado Obama desde que apareció por primera vez como aspirante a la nominación demócrata a la presidencia se basa en un esquema muy sencillo: mensaje y dinero. Por un lado la idea de cambio para movilizar al mayor número de votantes, y por otro, la búsqueda de pequeños y grandes donantes para poder mantener una maquinaria ofensiva de gran nivel.
Esta maquinaria es la que le ha permitido estar prácticamente siempre por delante de su rival en los sondeos y estimaciones de votos. Exceptuando los días siguientes a la aparición de la número dos de McCain, Sarah Palin, y al golpe de efecto que ello supuso para el Partido Republicano, el resto de la campaña la ha encabezado con holgura el aspirante demócrata, y más en la recta final, cuando parece que la candidatura de McCain se desinfla.
Sin embargo, esta gran presencia mediática puede tener su lado negativo. ¿Era realmente necesario el espacio de 30 minutos que compraron los demócratas en las televisiones? Si faltan escasos días para las elecciones y están tan por encima en las encuestas, ¿para qué seguir invirtiendo? Seguramente los asesores y estrategas de Obama esperan movilizar al mayor número de norteamericanos y que el mensaje del candidato llegue a esa población de la mejor forma posible. De hecho, se estima que 1 de cada 5 estadounidenses estuvo viendo el publirreportaje de Obama. Pero del mismo modo, esto puede provocar el efecto contrario: la confianza.
Ante el apoyo de los principales periódicos del país y de la masiva presencia de Obama como inminente presidente, muchos ciudadanos podrían plantearse la abstención, dando por sentado que no es necesario su voto. Y esto sería algo que favorecería enormemente a McCain, pudiéndolo llevar en el último momento a la Casa Blanca.
Eduardo Heredia es estudiante de Posgrado.
|
Consultor político
JOSÉ LUIS SANCHIS es Asesor Empresarial en Imagen y Comunicación, así como Consultor político y Director de Campañas Electorales
|
|