El hombre detenido esta madrugada por el presunto asesinato de tres hermanos en la localidad madrileña de Morata de Tajuña había sido su inquilino y agredió hace meses a una de ellas con un martillo, han señalado a EFE fuentes próximas a la investigación.
Sobre las 00:30 horas de este lunes se ha entregado en las dependencias de la Guardia Civil del cercano municipio de Arganda del Rey y se le imputa un delito de homicidio doloso por las tres muertes, han indicado las mismas fuentes.
Esta previsto que los agentes del instituto armado registren esta tarde la casa del arrestado, de nacionalidad paquistaní y de 42 años, para continuar con las pesquisas.
Los cuerpos de los tres fallecidos, Amelia, Pepe y Ángeles, de unos 70 años, fueron encontrados quemados, apilados y con restos de sangre sobre las 11:30 horas del pasado jueves.
Los agentes de Homicidios del instituto armado, que han asumido la investigación y han practicado la detención, manejan, entre otras hipótesis, la de un posible ajuste de cuentas por las deudas que habían contraído estos familiares con algunos conocidos, según indicaron a EFE las fuentes consultadas. Allegados de los fallecidos aseguran que le debían unos 60.000 euros.
Agresión con un martillo
Con fecha de 24 de febrero de 2023, este individuo ya fue detenido por un delito de lesiones con instrumento peligroso, un martillo, que tuvo como víctima a una de las dos mujeres fallecidas, informa el TSJM en una nota.
Entondes, el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción nº 3 de Arganda del Rey dictó contra el detenido por estos hechos prisión provisional comunicada y sin fianza, resolución que, con posterioridad, confirmó la Audiencia Provincial.
Concluida la instrucción de este procedimiento, se dio traslado para su enjuiciamiento al Juzgado de lo Penal nº 2 de Alcalá de Henares que, con fecha de 12 de septiembre de 2023, celebró la vista y dictó sentencia, por la que se condenaba a dos años de prisión al procesado, y se le prohibía aproximarse a menos de 500 metros y comunicarse con la víctima durante dos años y seis meses, después de que el Ministerio Público modificara su calificación provisional y la defensa se adhiriera a esta nueva calificación.
Comprobado que el acusado reunía los presupuestos legalmente exigidos para la concesión del beneficio -habida cuenta de que de carecía de antecedentes penales y había asumido el compromiso del pago de las responsabilidades civiles declaradas en sentencia (2.900 euros de indemnización a la víctima)-, el Juzgado otorgó la suspensión de la ejecución de la pena, condicionada al cumplimiento de no delinquir en dos años y seis meses y satisfacer la indemnización a la que se había comprometido.
Estafa económica
El inicio de los problemas económicos que pudieron desencadenar la muerte de los tres hermanos se remonta a años atrás, cuando Amelia y Ángeles supuestamente comenzaron a ser víctimas de una estafa amorosa a través de internet. Según relataron sus amigos y vecinos, ellas mismas comentaban que mantenían una relación sentimental con dos militares estadounidenses en Afganistán a los que habían conocido a través de Facebook.
Tiempo después, uno de ellos, quien decía llamarse Edward y empleaba una foto del excomandante de la OTAN Wesley Clark, aseguró que un compañero suyo había muerto y que él iba a ser el beneficiario de su millonaria herencia, que compartiría con las hermanas.
No obstante, antes necesitaba que ellas le ayudaran económicamente para costear los gastos sucesorios, a lo que accedieron, destinando mensualmente sus pensiones y dilapidando cerca de 400.000 euros, según apuntan amigos de la familia. Arruinadas, las hermanas, naturales de Torre de Juan Abad (Ciudad Real) pero residentes en Morata de Tajuña desde hacía décadas, comenzaron a pedir dinero a sus vecinos y amigos, incluido el párroco de la localidad.
Ante sus negativas, y las advertencias de sus allegados acerca del engaño que estaban siendo víctimas, se comenzaron a aislar hasta que el pasado diciembre desaparecieron del pueblo.
Pasadas varias semanas, y alertados por las recurrentes llamadas de los moradores de las viviendas colindantes denunciando el hedor, efectivos de Policía Judicial de Arganda del Rey de la Guardia Civil registraron el chalé y encontraron los cuerpos en proceso de descomposición. Fueron trasladados ese mismo día al Instituto de Medicina Legal, donde el viernes se comenzaron a realizar las autopsias, de las que todavía no han trascendido los resultados.